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Historias de Fútbol

Del Valencia de los vascos al Valencia de los valencianos (II)

Vigésimo sexto artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, recordando el éxodo de grandes futbolistas vascos al Valencia (segunda parte).

Vigésimo sexto artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, recordando el éxodo de grandes futbolistas vascos al Valencia (segunda parte).
El Valencia de la temporada 1954/55. | CIHEFE

A mediados de esa triunfal década de los años 40, concretamente el día 6 de septiembre de 1944, va a tener lugar un hecho trascendental para la futura trayectoria deportiva del Valencia CF. Estamos hablando de la fundación del que ya iba a ser su equipo filial hasta la actualidad, aunque con distintos nombres. El que se le impuso entonces fue el de Club Deportivo Mestalla, y venia a ocupar el lugar del Club Deportivo Cuenca, un equipo modesto procedente de dicha calle valenciana, situada en el centro de la Ciudad del Turia. Este va a ser el hecho diferencial que contribuyó a modificar la, llamémosle, composición étnica de la plantilla valencianista.

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Escudo del Club Deportivo Mestalla. | CIHEFE

Mestalla 51-52

El Mestalla —cariñosamente conocido como Mestalleta competirá en Primera Regional en la temporada 44-45, y no tardará en proclamarse Campeón Regional de Aficionados, y también finalista del Campeonato de España de dicha categoría, perdiendo en el partido decisivo frente a la Ferroviaria madrileña. En la campaña 45-46, con el posteriormente mítico Antonio Puchades en sus filas, ascenderá a Tercera División, y en la siguiente se asomará a la Categoría de Plata del fútbol español. Dirigido por el antiguo jugador valencianista Carlos Iturraspe, en el curso 51-52 va a clasificarse en segundo lugar dentro del Grupo Sur de Segunda División, con un magnífico equipo capitaneado por el veterano ex jugador valencianista Juan Ramón, ganándose así el derecho a disputar la liguilla para cubrir dos plazas en la máxima categoría la temporada siguiente, junto a Real Gijón, Real Santander, Alcoyano, Logroñés y Ferrol.

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El Mestalla de la temporada 1951/52. | CIHEFE

El Mestalla se ganará brillantemente el ascenso en el terreno de juego, proclamándose campeón de dicha liguilla con 14 puntos (cinco victorias, cuatro empates y una sola derrota, con 27 goles a favor y 10 en contra), pero va a perderlo en los despachos. Su condición de equipo filial le costará cara. El presidente valencianista, Luis Casanova, contaba que no le parecía ético que Valencia y Mestalla militasen en la misma categoría, pues así el primero saldría con cuatro puntos de ventaja sobre los demás competidores. Si realmente ese -y no otro- fue el motivo para la renuncia, no lo sabemos a ciencia cierta, pero el caso es que el tercer clasificado, el club cántabro, se benefició de ello y salvó la categoría, al igual que los asturianos, que habían ocupado el segundo lugar. Casanova pecó de quijotismo en ese momento, a tenor de lo que poco más tarde ocurriría en un caso similar. Así explicaba mucho tiempo después aquellos hechos el antiguo y legendario presidente Ché, en el curso de una entrevista concedida al destacado periodista e historiador del Valencia Jaime Hernández Perpiñá:

"El Mestalla cumplió con su obligación ascendiendo a primera división, y el Valencia cumplió con la suya renunciando a la plaza. Otra cosa hubiera sido jugar sucio. El Valencia no podía tener en una misma casa a dos equipos en la misma categoría, porque eso era tanto como empezar el campeonato con cuatro puntos. Y la honorabilidad del Valencia estaba por encima de todo eso. Era lo ético. Y conste que sentí muchísimo por los socios y los jugadores. Pero no se podía hacer otra cosa. No se debía hacer otra cosa"

Al año siguiente, 1953, otro equipo muy vinculado a un primera como era el Barça, la "España Industrial", también de la Ciudad Condal, logró igualmente el ascenso tras la correspondiente liguilla, renunciando a él (en esta ocasión fue el Celta de Vigo el beneficiado, manteniendo su plaza en Primera), pero tres temporadas más tarde ya no va a ser víctima de semejantes escrúpulos. Únicamente cambiará su nombre a Club Deportivo Condal, y debutará en la máxima categoría en la campaña 56-57, aunque va a tratarse de una presentación y un adiós. El Condal juega sus partidos como local en el mismo terreno que el Barça —Les Corts, ya en su último curso—, y se nutre de gran cantidad de ex barcelonistas como Goicolea, Castañer, Hanke, Gonzalvo III, Moll, Navarro II…, y algunos futuros como Rodri o Pinto, aunque a pesar de ello el club azulgrana no tendrá asegurados los cuatro puntos en disputa, y la presencia del conjunto condalista le saldrá cara a la larga, pues el empate cosechado entre ambos en la primera vuelta privará a la postre al Barça del valioso punto que le hubiera permitido participar por vez primera en la Copa de Europa en caso de de haberse clasificado segundo tras un intratable Real Madrid, campeón de Liga y de Europa esa temporada, derecho que va a recaer finalmente en el Sevilla, entrenado entonces por Helenio Herrera.

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El Valencia de la temporada 1955/56. | CIHEFE

Badenes: goleador valenciano pero no canterano

De ese Mestalla frustrado primerdivisionario van a pasar inmediatamente al primer equipo nada menos que cinco jugadores: Mangriñán, Sendra, Mañó, Fuertes (que ya había jugado numerosos encuentros con el Valencia)y Sócrates, y posteriormente lo harán Plá, Ibáñez, Timor, Juan Carlos Quincoces —sobrino del legendario Jacinto—, Mestre, Piquer, Ricardo, Pesudo o Roberto, entre otros. Conozcamos, siquiera sumariamente, a la mayoría de ellos, pero empecemos por un hombre sin pasado mestallista.

Manuel Badenes Calduch (Castellón de La Plana, 1928-Valencia, 2007) había empezado como interior izquierdo, justo al estrenarse los dorsales en las camisetas, pero iba a consagrarse como un ariete clásico, con todos sus atributos de combatividad, bravura y capacidad de remate, que hicieron de él un gran goleador. Se dio a conocer en el cuadro albinegro de su ciudad, y al descender este a Segunda, en 1947, se lo lleve´el Barça, donde no sería siempre titular, pero ganaría un par de Ligas. Como en Les Corts no tenía sitio, se marchó al Zaragoza, y a fuerza de goles lo fichó el Valencia en 1950, como recambio de Mundo. Y no fue una mala operación, porque con su estilo primitivo y directo saldría casi a gol por partido. Luego se alternaría con el finísimo Wilkes, pasando en 1956 al Valladolid, donde conquistaría un pichichi al alimón con Di Stéfano y el valenciana Ricardo. Firmó luego por el Sporting de Gijón, y casi cerró el círculo volviendo a los orígenes, al CD. Castellón, para retirarse en el modesto Oliva. Nunca fue internacional con la Absoluta, pero en la Selección "B", lo rompió: ocho goles en dos partidos. Su hermano Virgilio, también delantero, jugó en el Mestalla, pero nunca pudo llegar al primer equipo.

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Manuel Badenes. | CIHEFE

Mangriñán y Sendra

José Mangriñán Diogo (1929-2006) nació en La Vall d´Uixó, en la provincia de Castellón (donde estaba ubicada la famosa fábrica de "Calzados Segarra", los más duros zapatos de la Posguerra). Correoso medio volante, rubio y de mediano formato, salió del conjunto patrocinado por la principal empresa de su pueblo para nutrir al Mestalla, y se haría famoso a nivel nacional gracias a un marcaje mítico. Tras una primera temporada en el Valencia, con pocas oportunidades, estuvo un año cedido en el Deportivo de La Coruña), y se le recuperó para la campaña 54-55. Su reaparición no pudo ser mejor, puesto que en el primer partido de Liga, en el feudo madridista que pronto sería bautizado como Santiago Bernabéu, secaría literalmente a Alfredo Di Stefano, y el Valencia se llevó los dos puntos para Mestalla, gracias también a los goles de Wilkes y Seguí. Durante bastante tiempo se hablaría de un "marcaje mangriñesco" cuando a un futbolista no le dejaban rascar bola. Se mantuvo un par de temporadas con los chés, y más adelante pasaría al Hércules, y después a varios equipos su tierra (Castellón, Villarreal, Onda).

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José Mangriñán. | CIHEFE

Francisco Sendra Corbera (Sueca, Valencia, 1931-2016) no se hará tan famoso por un partido en concreto, pero a la larga tendrá un recorrido valencianista mucho más prolongado. Este muy competente medio volante va ser uno de los varios suecanos que arribaron al Valencia por estos años, junto con Puchades, Mañó y en menor medida Ibáñez. Se trataba de un centrocampista de envergadura, un todoterreno que formaría al lado de Pasieguito y su paisano Puchades una excelente línea medular. No llegó a doctorarse como internacional, pero siempre cumplió su misión con creces, incluso cuando ya veterano no se le cayeron los anillos bajando a reforzar en Segunda al mismo Mestalla de donde había surgido, tras despuntar en su Sueca natal.

Va de delanteros: Mañó, Fuertes y Sócrates

Daniel Mañó Villagrasa (Sueca, Valencia, 1932) fue el extremo derecho titular de ese Mestalla triunfal, y formó parte del quinteto de jugadores promovidos al primer equipo para la temporada 52-53. Menudo de talla, era rápido, habilidoso y muy descarado, rompiendo con frecuencia las cinturas de sus marcadores —que alguna vez se tomaron el desquite—. Estuvo en el Valencia durante 12 temporadas, y fue internacional con la Absoluta en una sola ocasión, y gracias, en una época en la que los jugadores Chés parecían cotizar a a baja. Apuró sus últimas correrías por la banda en el Onteniente, antes de retirarse a sus tierras suecanas.

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Daniel Mañó. | CIHEFE

Antonio Fuertes Pascual nació en Benimamet, al lado mismo de Valencia, en 1929, falleciendo en 2015. Siempre estuvo vinculado a la entidad Ché, primero en las categorías inferiores, y más tarde en el primer equipo. Tras jugar bastantes partidos en Primera, acepto bajar al Mestalla, y fue uno de los grandes protagonistas del ascenso frustrado a la División de Honor en la 51-52. Era un interior derecho en punta, gran regateador, con gol y mucho carácter. Suyo fue el tanto número 1000 del Valencia en la máxima categoría. También sufrió en carne propia la injusticia de los seleccionadores, al vestir los colores del combinado nacional "A" en una única oportunidad. Finalizó su carrera en el Elche, cuando el club de la Ciudad de las Palmeras se encaramó sorpresivamente a la élite de nuestro fútbol.

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Antonio Fuertes. | CIHEFE

Curioso resulta el caso de Sócrates Belenguer Pérez (Losa del Obispo, Valencia, 1928-1997), pues se trataba de un delantero reconvertido en defensa. Como atacante era uno de los fijos del gran Mestalla 51-52, y si bien el filial no pudo ascender, él si formó parte del quinteto de elegidos. Marcó unos cuantos goles en la temporada de su debut, pero la presencia de dos grandes realizadores como eran Badenes y Wilkes le terminó llevando a la zaga, donde se revelaría como un marcador pegajoso, pero técnico y desequilibrante en sus subidas. Se mantuvo durante toda una década en el primer equipo valencianista, y fue a finalizar también su carrera en Altabix.

Dos cancerberos: Timor y Pesudo

Antonio Timor Jarque (Valencia, 1929-Catarroja, Valencia, 2008) era el guardameta titular de aquel brillantísimo Mestalla, pero tardará un par de años en dar el salto al primer equipo, en 1954. Durante un par de temporadas va a ser el propietario del arco, desplazando al veterano Quique, aunque luego acabará por ceder su puesto a Goyo. Era un portero seguro, valiente y con grandes reflejos bajo palos, pero su punto flaco radicaba en las salidas. Luego, con la aparición del joven Pesudo, proseguiría su carrera con el Málaga, en Segunda División.

José Manuel Pesudo Soler (Almassora, Castellón, 1936-Valencia, 2003) conocería dos etapas en las filas del Valencia. Comenzó en el equipo de su pueblo, para pasar a continuación al Mestalla, vivir una cesión al Alicante, y luego debutar con el Valencia, en 1958. Era un meta de envergadura, seguro y bien colocado, y tras dos buenas temporadas en el primer equipo ché, el Barça pensó en él para reemplazar a toda una leyenda, Antoni Ramallets, el Gato de Maracaná. Los azulgranas pagaron por su fichaje casi 3 millones de pesetas, amén del traspaso de Ribelles y Coll, un precio muy estimable para la época, 1961. En Can Barça tendrá luces y sombras. En sus dos primeras temporadas jugó bastante, aunque contó con la competencia de un jovencísimo Sadurní. Luego una lesión le dejó en el dique seco nada menos que campaña y media, hasta que finalmente recuperó la titularidad ya iniciada la campaña 65-66. Y lo hizo tan bien, que ese año ganó el Trofeo "Zamora" al meta menos goleado de Primera División.

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José Manuel Pesudo. | CIHEFE

Pero como el Barça contaba con dos guardametas bastante más jóvenes, el citado Sadurní y el recién fichado Reina, Pesudo va a desvincularse finalmente del club catalán y regresa al Valencia. Aunque allí se topará con el asturiano Abelardo, que poco a poco irá desplazándole. Ya con treinta y tantos años esta a punto de irse al Real Madrid, afectado por una plaga de lesionas en su marco, pero a la postre su destino será el Betis, donde despachará dos buenas temporada (1971-73), para retirarse cerca de casa, en el Nástic de Tarragona. La enorme competencia en su puesto (Ramallets, Juanito Alonso, Carmelo, Vicente, Iribar, Pepín, Betancort, más los ya mencionados Sadurní y Reina) le cerró injustamente las puertas de la Selección Absoluta.

Tres grandes zagueros: Quincoces, Mestre y Piquer

Sobrino del gran Jacinto, que en los primeros años 30 llegaría a estar considerado como el mejor defensa del mundo, Juan Carlos Díaz Quincoces (Vitoria, Álava, 1933-Pamplona, Navarra, 2002) militaba en el Mestalla cuando precisamente su famoso tío, a la sazón entrenador del Valencia, le hizo debutar en el primer equipo, en la Copa del Generalísimo de 1954, brillantemente conquistada por el conjunto ché al derrotar en la final al Barça por un claro 3 a 0, con el vasco como lateral derecho. Definido como "bravo y espigado", el segundo de los Quincoces empezó por lo tanto como lateral, para pasar más adelante al centro de la zaga, relevando a Monzó y flanqueado por dos ilustres de la tierra, Piquer y Mestre. Durante cuatro temporadas consecutivas, de 1954 a 1958, nunca faltó a la cita, algo hoy absolutamente impensable, demostrando que en su promoción e incontestable titularidad no influía ninguna clase de favoritismo familiar. Para 1957 ya era internacional con la Selección "A", donde figuraría hasta en ocho ocasiones. Capitán en las dos exitosas Copas de Ferias (1962 y 63), va a fichar por el Real Murcia en 1964, todavía joven, entregando su testigo como central a su compañero de fatigas de tantas tardes, Manolo Mestre. Una vez retirado del futbol en el Deportivo Alavés, estaría vinculado a la prestigiosa Universidad de Navarra, trabajando como gerente de la Asociación de Amigos de dicho centro educativo.

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Juan Carlos Díaz Quincoces. | CIHEFE

Manuel Mestre Torres (Oliva,Valencia, 1935-2008) era paisano del famoso actor Vicente Parra (1931-1997 ), el galán romántico por excelencia del cine español de los años 50 y primeros 60. Va ser la suya una trayectoria deportiva ligada durante medio siglo al Valencia, tras hacer sus primeras armas en el conjunto de su localidad natal y en el Gandía. Tras un breve paso por el inevitable Mestalla, debutará en el primer equipo valencianista a principios de 1956, iniciando así un larguísimo periodo de 14 temporadas con el escudo del murciélago en el pecho. Primero fue lateral izquierdo, demarcación en la que pudo paladear las mieles de la internacionalidad en un par de ocasiones, y luego reemplazará a Juan Carlos Quincoces en el eje de la defensa. No muy alto, era técnico, fuerte, y sabía colocarse muy bien, jugando el balón con sentido y liderando al equipo desde atrás. En el momento de su retirada se le brindará un emotivo y muy merecido homenaje, y luego proseguirá sus servicios en los banquillos del Mestalla y el propio Valencia, donde le tocará apagar fuegos en más de una ocasión.

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Manuel Mestre. | CIHEFE

Vicente Piquer Mora (Algar de Palancia, Valencia, 1935-2018), se mantuvo durante nueve temporadas como titular indiscutible en el lateral derecho de la defensa valencianista. Se inicio en el CD. Segarra, de La Vall d´Uixó, para pasar más tarde —cómo no— al Mestalla, y finalmente asentarse en el Valencia de la segunda mitad de los años 50. Era un marcador recio y sólido, muy pegajoso para el rival. Fue internacional A en una única ocasión, en 1961, y cuando dejo a los chés, en el 65, jugó un par de campañas con el Málaga, y más tarde dijo adiós en las filas del Sueca, dedicándose a entrenar conjuntos modestos por la región levantina.

Un ‘pichichi’ efímero y un gran capitán: Ricardo y Roberto

Ricardo Alós Bailach (Moncada, Valencia, 1931) fue un goleador tardío, pues tras su prolongado paso por el Mestalla, después de jugar en el equipo de la localidad que le vio nacer y en el Atlético Saguntino, va a ser en la temporada 56-57, ya con veinticinco tacos a sus espaldas, cuando explote. Y de qué manera. El Valencia lo cede al Sporting de Gijón, que se encontraba entonces en Segunda, y con los de El Molinón va a salirse literalmente, consiguiendo la friolera de 46 goles —una marca que tendría que esperar para ser superada a que la batiese un tal Messi, más de medio siglo después—, colaborando muy activamente en el ascenso del conjunto asturiano. Como es lógico el Valencia va a repescarlo, y en la siguiente campaña, la 57-58, la de la gran riada del Turia, se proclamará también "Pichichi" en Primera División, empatado con Di Stéfano y el ex valencianista Badenes, los tres con 19 dianas. Pero a partir de ese momento su estrella irá declinando. Era un gran rematador dentro del área, pero andaba justo de técnica, y además le cambiaron de posición, y allí comenzó su eclipse. En 1960 pasará al Real Murcia, en la Categoría de Plata, para finalizar su irregular carrera en el curso 63-64, en las filas del Onteniente, retirándose a su Moncada natal. Tan sólo alcanzaría a ser internacional con la Selección B cuando se hallaba en vena de aciertos.

Roberto Gil Esteve (Paterna, Valencia, 1938-2022) consagró toda su vida, al igual que Mestre, al servicio del Valencia, desde su época juvenil en el Mestalla hasta sentarse en el banquillo Ché en tiempos muy difíciles (1984-85, y luego en 1988, una vez de vuelta a Primera División. Como jugador ganó 2 Copas de Ferias consecutivas, en 1962 y 1963, y como capitán recogió la del Generalísimo del 67, de manos de Franco. Nunca fue internacional, pero en el Valencia puede considerársele como el eslabón entre Tonico Puchades y Pepe Claramunt, casi nada. Fuerte —había currado mucho en el campo de chaval— y trabajador incansable, no exento de técnica, comenzó jugando de interior, para retrasar luego su posición a la medular, donde formaría una dupla legendaria con el asturiano Paquito, a la altura de las históricas parejas Pasieguito-Puchades o Baraja-Albelda. Permaneció durante 12 temporadas en el primer equipo, colgando las botas en el Calvo Sotelo.

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Roberto Gil Esteve. | CIHEFE

En los años 60 va a proseguir ese proceso de valencianización sistemática, nutriéndose de las filas del Mestalla, un buque nodriza con una gran capacidad para formar futbolistas de nivel con destino al primer equipo, al que irán saltando una larga nomina de jugadores: Guillot, Arnal, Vidagañy, Totó, Vilar, Muñoz, Terol, Pepe y Enrique Claramunt, Nebot... sin olvidar a otros más fugaces como Verdú, Castelló, Miralles, Navarro, Palau, Fuentes o Nolito... Pero ese trasvase sufrirá un brusco parón a largo de la década de los 70, cuando el Valencia comience a portarse como un Madrid, Barça o Atleti cualquiera, es decir, configurando sus plantillas a golpe de talonario, echando la casa por la ventana.. Con un Mestalla ya desplazado de la Categoría de Plata, el club ché acudirá a los mercados nacional e internacional con la cartera repleta: Quino, Lico, Tirapu, Castellanos, Carrete, Solsona, Morena, Diarte, Keita, Jara, Rep, Kempes, Bonhof, Arnessen…Fue pan para un breve espacio de tiempo, antes de sufrir una hambruna de resultados tan grave, que daría finalmente con sus huesos en Segunda en 1986, su primer y hasta la fecha único descenso. Pero de eso ya hablaremos otro día...

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