L D (EFE) Gómez Noya, ganador de la última Copa del Mundo, líder de ésta y que hace dos meses se proclamó campeón de Europa -en Copenhague-, se quedó a muy poco de la gloria total en una temporada de ensueño en la que lleva anotados triunfos en Lisboa, Salford (Gran Bretaña) y Tiszaujvaros (Hungría), a los que añade podios en Mooloolaba (Australia) y Madrid -donde fue segundo- y en Des Moines, la capital de Iowa (EEUU), en la que fue tercero.
Por eso todos le señalaban como principal favorito al triunfo. Pero en su trayectoria se cruzó el mejor día de toda la carrera deportiva de Unger, que a sus 29 años tenía como mejor resultado un segundo en la Copa del Mundo de Madeira (Portugal) de 2003. El triatleta bávaro, que en Copenhague se fotografió en el podio junto a Gómez Noya, al repetir ese día el tercero puesto que había logrado tres años antes en el europeo de Valencia, libró una dura batalla con el ferrolano de Basilea, que no se decantó a su favor hasta el tramo final, en el que el enfervorizado público alemán, que abarrotó el recorrido, le llevó en volandas.
Unger fue un punto mejor que Noya, superdotado que, además, hizo gala de nobleza y positivismo en línea de meta, donde reconoció los méritos del alemán y mostró su alegría por la plata, consciente de que con 24, le quedan muchos años aún para intentar luchar por el oro. Metal al que optará el que viene en los Juegos de Pekín. El circuito -completamente llano- le iba de perlas a Javi, que hace un año se impuso en la prueba de la Copa del Mundo disputada en esta localidad, que vibró con el triatlón todo el fin de semana y que, al final, llevó en volandas al flamante campeón de Ravensburg.
El gallego salió bien del agua, tercero, a tres segundos del estadounidense Andy Potts, el mejor en el frío Binnenalster, el menor de los dos lagos artificiales llenados por las aguas del Alster -el río pequeño de una ciudad que baña el Elba-. Y se metió en el primer corte -una escapada que duró dos de las ocho vueltas-, nada más despojarse del neopreno, junto a Potts -undécimo al final- y los galos Stephane Poulat y Frederic Belaubre, que acabaron desfondados y en los puestos 30 y 40. A pesar de la amenaza constante, no llovió en Hamburgo y el segmento ciclista se resolvió sin pinchazos ni caídas, con dos intentos finales de Poulat y del suizo Olivier Marceau, que optó por la retirada en el mismo instante en el que fue neutralizado.
Tampoco acabó Iván Raña, único español que hasta la fecha había ganado medallas en los mundiales -entre 2002 y 2004: fue oro en Cancún (México) y logró dos platas en Queenstown (Nueva Zelanda) y Madeira (Portugal)-. El coruñés, que notó ya en bici que no era su día y se fue quedando rezagado, optó por no malgastar fuerzas y se retiró durante la carrera a pie.
En la que el primero en intentarlo fue William Clarke, que se conformó al final con la quinta plaza, por detrás del australiano Brad Kahlefeldt, que capturó el bronce; y del canadiense Simon Whitfield, el primer campeón olímpico (Sydney 2000), que ha sido cuarto. A Clarke se le unieron pronto los principales candidatos y a partir de ahí, la carrera se decidió por estricta selección natural: los más fuertes fueron Unger y Gómez Noya. En el último kilómetro -se dieron cuatro vueltas a un circuito de 2,5- el gallego le aguantó un primer tirón al germano y arrancó poco después.
Pero a falta de 500 metros iba 'muerto' -como reconoció a Efe en línea de meta-, algo de lo que se percató Unger, que también iba al límite, pero echó el resto en un tirón final que le hizo acreedor al mejor momento de su carrera deportiva. Y al billete para Pekín, donde también estará su compatriota Jan Frodeno, sexto al final. Cuatro puestos por delante del británico Tim Don, que no pudo defender el título que logró hace un año -en la localidad suiza de Lausana-, en una prueba en la que el tercer español participante, el extremeño José Manuel Tovar, acabó en el puesto 57. Un despiste le costó quedarse cortado. El de Cáceres entró a casi seis minutos.
