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¿Para qué sirven los chalecos tipo 'top' que se ponen los jugadores?

El chaleco GPS se ha convertido en un fijo en la preparación de los equipos. 

Los chalecos GPS, imprescindibles en el fútbol de élite | EFE

Muchos aficionados al mundo del fútbol se preguntan qué es esa especie de chalecos que llevan los jugadores debajo de las camisetas en los partidos y encima de ellas en los entrenamientos.

Se trata de prendas de alto rendimiento que se comenzaron a utilizar en algunos equipos hace ya un puñado de temporadas. Sus virtudes las convirtieron, poco a poco, en indispensables. A pesar de que en sus inicios algunos jugadores se mostraron reticentes a utilizarlo por incomodidad, la reducción de peso hasta sólo los 66 gramos y sus enormes efectos positivos hicieron pasar por el aro a todos.

Pero, ¿para qué sirve este tipo de chaleco?

Controla numerosos parámetros orientados a mejorar el rendimiento del jugador en todos los aspectos. Desde variables como la velocidad, las aceleraciones y desaceleraciones, la distancia, los impactos que sufre el deportista, los índices de fatiga muscular, los sprints (se consideran cuando haya una aceleración de más de 21 km por hora) hasta la posibilidad de monitorizar el ritmo cardiaco del futbolista.

También nos ofrece datos relativos al mapa de calor, en el que se puede observar qué zonas se mueve el jugador así como la distancia recorrida. Todos estos datos y parámetros son recogidos a pie de campo a través de un receptor de señal del GPS integrado en los chalecos. Estos se introducen en un ordenador que integra un software. Los preparadores físicos y los médicos pueden controlar la información del GPS en tiempo real, durante un entrenamiento, o volcarla posteriormente en un ordenador para analizar e interpretar los datos. Desde hace dos años, la Liga de Fútbol Profesional permite utilizar los chalecos también en los partidos, aunque sólo para un uso posterior.

En definitiva, estos chalecos GPS aportan a los clubes números datos importantes dirigidos principalmente hacia dos vertientes, por un lado la de mejorar el rendimiento del futbolista y por otro lado, ayudar a prevenir el riesgo de sufrir lesiones, fundamentalmente musculares.

Ojo al dato

Algunos clubes han manifestado que la utilización de estos chalecos ha reducido en un 50% las lesiones o sobrecargas producidas en periodos de pretemporada. Los datos, personalizados sobre cada jugador, son utilizados por los preparadores físicos para preparar entrenamientos a la carta y dosificar los esfuerzos. Su utilización se ha convertido, hoy por hoy, en vital en el inicio de temporada.

Su precio oscila entre los 1800 y los 2000 euros. Una inversión ínfima para un equipo de fútbol profesional.

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