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La Vuelta a España llega a su segunda semana cargada de alta montaña

La Vuelta entra en su fase decisiva con 6 etapas clave, 4 de ellas con final en alto donde se aclarará la general. Froome asoma como el gran favorito.

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La Vuelta a España llega a su segunda semana cargada de alta montaña
La Vuelta tiene una segunda semana jugosísima | Dani Ortín

Llega la semana decisiva de la Vuelta a España, la que tiene que hacer temblar a todos los corredores. Es ésa del "madre mía", "ay, ay, ay" y "bendita locura". Los ciclistas, asustados; los aficionados, encantados. Porque más allá de los típicos finales en rampas duras o de jornadas unipuerto, la organización de la ronda española ha montada una segunda semana de carrera decisiva.

Podría ser perfectamente la última semana del Tour o del Giro. Pero la Vuelta la mete en la segunda semana. Es decir, no se puede llegar corto de forma, pero tampoco muy pasado no vaya a ser que la última semana, con la crono y días trampa, se haga más larga de lo deseado.

Después de un primer bloque de carrera salpicado de numerosas polémicas (la crono por equipos inicial, la expulsión de Nibali y el atropello de una moto a Sagan), de caídas (Boeckmans sigue en coma inducido en un hospital de Murcia, algunos favoritos han abandonado y otros, como Valverde, se mantienen doloridos) y de dos hombres con claro protagonismo, el colombiano Chaves y el holandés Dumoulin, actual líder, llega el momento clave.

Con los diez primeros de la general en menos de 2 minutos, llega la alta montaña. Y para empezar, Purito Rodríguez ha sido el creador de la terrorífica etapa andorrana. Son sólo 138 kilómetros pero suma un desnivel positivo de 5.000 metros en 6 puertos de montaña. Uno de segunda, otro de categoría especial (Collado de la Gallina) y cuatro de primera, incluido el de meta, Cortals d’Encamp. Además, viene después del primer día de descanso. Y por si esto fuera poco, se pasa del calor de agosto en el sur y levante español a una temperatura más fresca y con posibilidad de lluvia en Andorra. Tiemblan, sí, los ciclistas.

Más de uno enterrará sus opciones al maillot rojo. Parece que Froome, recuperado del mal día de La Alpujarra va a más, mientras que Quintana y Valverde, éste magullado, no terminan de estar todo lo finos que quisiera. Purito se mantiene a la sombra; Aru ha enseñado las garras; Pozzovivo y Majka hacen dudar, al no haberse mostrado demasiado; y Chaves y Dumoulin, las sorpresas, quieren seguir ahí arriba. Puede que todos sigan vivos después de Andorra. Parece complicado, siempre hay alguno que cede.

Pero si se mantienen vivos todos, el fin de semana dictará sentencia. Antes, las jornadas de transición, que rara vez lo son en la Vuelta, con final en Lérida y Tarazona. Y de ahí llegamos al tríptico cántabro-asturiano, el que más emoción y lucha está deparando en los últimos años.

El sábado llega la etapa maratón de este año, con 215 kilómetros y tres puertos para acabar en Fuente del Chivo, de categoría especial. Es un puerto largo, de 17 kilómetros, a casi el 6% de desnivel, y después de un primera como es el escudo. De ahí, a Asturias.

Primero, con la jornada más floja, en Sotres, en un día de 175 kilómetros y dos subidas. El alto del Torno, de segunda, y el final en el duro Sotres. 12’7 kilómetros de ascensión, con tramos del 15 en curvas de herradura espectaculares y otras zonas que llegan al 20%. Auténticas paredes.

Aunque para pared la que cerrará este segundo bloque, la 16ª etapa, con final en la Ermita del Alba. Si la de Andorra no es la reina, seguramente ésta sea la etapa más dura y señalada por todos. 5.100 metros de desnivel en 175 kilómetros con siete puertos.

Aunque no será hasta el final cuando todo se decida con el encadenado Tenebredo, Cordal (ambos de segunda), La Cobertoria (ya de primera) y la decisiva subida final. Es un puerto duro, sí, pero algo más corto que los anteriores finales, con apenas 6’6 kilómetros. Pero se va a hacer infernal. Ya es el tercer día consecutivo de montaña, se entra en la última semana, previo a la segunda jornada de descanso, y si Sotres era un pared, este muro es casi infranqueable. Una pendiente media del 11’2% y rampas que llegan al 25%, e incluso se habla del 30.

Tiemblan los ciclistas, sueña el aficionado. La Vuelta siempre busca estos trípticos por el norte español. Pero parece que esta semana se asemeja más a etapas típicas del Tour que tanto hacen vibrar al amante del ciclismo. Todos descansan pensando ya en lo que queda.

Del calor al frío. Del sur al norte. Y en el norte, miran hacia arriba, donde no ven el final, donde se presagian duelos infernales. Donde los grandes nombres están llamados a escribir parte de su historia y de esta Vuelta que siempre nos deja alguna sorpresa. El miércoles se empezarán a desvelar las verdades de cada uno.

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