
Todavía no ha arrancado la temporada 2026 y ya sabemos muchas de las cosas que pasarán en 2027. Es inédito que los pilotos y las marcas no esperen ni al comienzo del campeonato para cerrar fichajes, para cambiar cromos.
El cambio de normativa el próximo año, en el que se harán recortes en aerodinámica entre otros, creo que es el motivo para que los pilotos y los equipos se hayan querido mover tan rápido. No habrá transferencia de tecnología, espionaje porque todo está por construir pero será raro, por ejemplo, ver a Fabio Quartararo adelantando a la Honda, siendo este su futuro equipo.
Entiendo la ansiedad de los pilotos por no quedarse fuera, por no perder una de las plazas con opciones a la victoria, y puede ser lógico el interés de las marcas por empezar a construir su opción para desbancar a las Ducati, pero sinceramente me parece amortizar la temporada que aún no ha arrancado.
Si me apuran no me parece ni seguro ni honrado de cara al aficionado. Quiero pensar que el hambre de victorias de cada uno de los pilotos de la parrilla no les hará ser menos competitivos pese a saber que cambiarán de equipo, pero dudo que sea igual. Consciente o inconscientemente siempre tendrán una excusa si las cosas salen mal, quizás su mente ya esté en el próximo año o las relaciones con el equipo se enturbien, y en MotoGP en donde el límite marca la diferencia puede ser determinante.
Además, no estamos hablando de cualquier piloto hasta cuatro campeones del mundo cambiarán de equipo, Pedro Acosta, Fabio Quartararo, Jorge Martín y Francesco Bagnaia.
Fue hace unos días cuando se empezó a escuchar con fuerza que Pedro Acosta habría fichado por Ducati Lenovo, el equipo oficial de la marca italiana donde corre actualmente Marc Márquez. Un fichaje que ya se había rumoreado a finales de la temporada pasada y más después de los problemas financieros de KTM que ha limitado mucho el rendimiento de sus motos en pista.
Y como en las rupturas de las parejas sentimentales se ha debido cundir el mal hábito de, "antes de que lo hagas tú lo hago yo". Así, y sin todavía la confirmación del fichaje del murciano, saltaba la noticia esta semana de que el francés Fabio Quartararo dejaría Yamaha, después de ocho temporadas, para irse al enemigo, al equipo oficial de Honda, HRC. Todavía está por concretar quién saldrá de la fábrica del ala dorada, si Joan Mir o Luca Marini. Ambos pilotos tendrán que apretar mucho los dientes este año para no ser el eliminado de la ecuación.
A pocas horas de que se publicara el bombazo del fichaje de Fabio Quartararo estallaba otro, Jorge Martín que no estará en los test de Sepang con motivo de su recuperación de su lesión en la clavícula, anunciaba que la próxima temporada sería piloto de Yamaha. El campeón del Mundo en 2024 nunca ha estado cómodo en Aprilia desde que se amagó con irse sin cumplir su contrato, pero la marca le obligó o le medio convenció para que probara una moto, que por otro lado, fue la única con Bezzecchi que plantó cara a las Ducati y a Marc Márquez. Será muy raro para Martín esta temporada en Aprilia porque llega tarde y sin haber recuperado la confianza en el equipo y en sí mismo. Todo apunta a que será una temporada perdida, una más, para el madrileño.
Pero todavía nos quedaba la última pieza, por la que todo empezó a precipitarse, Pedro Acosta. Pese a que el Tiburón de Mazarrón declaraba a la prensa a su llegada a los test de pretemporada de Sepang que su mente estaba fría y que solo pensaba en su moto, su KTM, más de un medio de comunicación ha confirmado que el murciano será el futuro compañero de equipo de Marc Márquez en Lenovo. Me imagino la cara del italiano Bagnaia leyendo su despido de esta manera. Si al italiano le faltaba la temporada pasada una buena dosis de confianza esto, sin duda, no va a ser de gran ayuda.
Así las cosas, a poco que Marc Márquez apriete con la Ducati y no cometa demasiados errores el Mundial podría estar sentenciado antes de correrse. Sé que es una temeridad decir tal cosa cuando el fantasma de las caídas, de las lesiones siempre acompaña a los pilotos, pero creo que tantos cambios antes de que se apague el semáforo descarta a muchos y beneficia a otros.

