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¿Por qué se forma un atasco fantasma?

Las retenciones que se originan y desaparecen sin causa justificada son provocadas por los propios conductores.

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Seguro que más de una vez te has visto envuelto en un atasco que no lo ha provocado ni un accidente ni una avería. Es lo que se conoce como atasco fantasma, aquel que se forma y desaparece sin ningún motivo.

Al desconcierto por desconocer qué ha originado ese atasco que estás padeciendo se le suma comprobar que no hay ningún agente externo que haya podido provocarlo. La explicación es más sencilla de lo que parece: se debe a nuestra manera de conducir.

Todo comienza cuando una persona pisa el freno por cualquier motivo, la persona que va detrás –que no suele guardar la distancia de seguridad– tiene poca capacidad de reacción y pisa el freno. A su vez el que va detrás hace lo propio para evitar la colisión y se origina un efecto acordeón hasta que un coche se detiene, ocasionando una retención que irá a más.

Este tipo de atascos se suelen producir cuando el número de vehículos supera la capacidad de la vía que suele ser de unos 2.000 coches a la hora. Cuando se acercan a ese número se empiezan a producir las retenciones fantasmas ya que cualquier frenazo o desplazamiento lateral puede originar que frene el coche de detrás y así en cadena.

Para evitar este tipo de atascos es recomendable adelantar lo mínimo necesario y no buscar el carril que parece que va más rápido, ya que esos cambios de carril suelen provocar frenazos. Otro factor que minimizaría este tipo de retenciones sería guardar la distancia de seguridad que irá entre los 50 y los 300 metros en función de la velocidad y el estado de la calzada. El simulador del video demuestra esta forma errónea de conducir.

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