L D (EFE)
Los dos atletas españoles se encontraban en su hotel, cumpliendo con los trámites de acreditación, cuando fueron requeridos por un equipo médico de la IAAF para pasar control. El Comité Organizador de los campeonatos anunció que el programa de controles de dopaje será en Birmingham el más amplio en la historia de los Mundiales en pista cubierta. Las muestras de orina y de sangre serán analizadas en el laboratorio antidopaje de Londres, homologado por el Comité Olímpico Internacional.
El equipo español sólo echa en falta en su alojamiento de Birmingham una alimentación más acorde con las necesidades nutricionales de los deportistas. La cocina del hotel Jury´s Inn se desvela por hacer las delicias de los clientes con platos que a diario sirven de homenaje a cinco países del mundo, sin reparar en que durante el fin de semana todos los comensales son atletas profesionales.
La abundancia de salsas y condimentos, los guisos aderezados con variedad de especias y la ausencia de pasta en el buffet del comedor son las deficiencias que los atletas detectaron en la cocina tan pronto como estuvieron en Birmingham, una ciudad multirracial de un millón de habitantes. Fuera de la comida la organización es perfecta para los atletas, que viven a pocos metros de su lugar de trabajo, el National Indoor Arena.
El capítulo de premios en metálico corre a cargo de la IAAF, en su mayor parte. La medalla de oro se paga a 40.000 dólares, la de plata a 20.000, la de bronce a 10.000, el cuarto puesto a 8.000, el quinto a 6.000 y el sexto a 4.000. La Federación Española sale en ayuda del séptimo con un premio de 1.200 euros y del séptimo con 600 euros.
El equipo español sólo echa en falta en su alojamiento de Birmingham una alimentación más acorde con las necesidades nutricionales de los deportistas. La cocina del hotel Jury´s Inn se desvela por hacer las delicias de los clientes con platos que a diario sirven de homenaje a cinco países del mundo, sin reparar en que durante el fin de semana todos los comensales son atletas profesionales.
La abundancia de salsas y condimentos, los guisos aderezados con variedad de especias y la ausencia de pasta en el buffet del comedor son las deficiencias que los atletas detectaron en la cocina tan pronto como estuvieron en Birmingham, una ciudad multirracial de un millón de habitantes. Fuera de la comida la organización es perfecta para los atletas, que viven a pocos metros de su lugar de trabajo, el National Indoor Arena.
El capítulo de premios en metálico corre a cargo de la IAAF, en su mayor parte. La medalla de oro se paga a 40.000 dólares, la de plata a 20.000, la de bronce a 10.000, el cuarto puesto a 8.000, el quinto a 6.000 y el sexto a 4.000. La Federación Española sale en ayuda del séptimo con un premio de 1.200 euros y del séptimo con 600 euros.
