
El comisario de Empleo checo se comprometió a exigir a Delphi un plan social que ayude a paliar las consecuencias de un futuro cierre de la factoría gaditana. Spidla dirigirá una carta a la multinacional americana para pedir explicaciones y exigirle que "contemple medidas paliativas que compensen o amortigüen la iniciativa de cierre". La legislación europea y española dice que una solicitud de este tipo por parte de una empresa con más de 50 trabajadores "debe ser acompañada de un plan de medidas".
Mientras tanto, el presidente de la Junta andaluza, Manuel Chaves, instó hoy al Gobierno, durante el pleno del parlamento autonómico, a que tome medidas diplomáticas con el ejecutivo de EEUU, de donde procede la compañía fabricante de componentes para el automóvil.
Chaves negó que el sector industrial de la comunidad sea débil y sufra un proceso de desmantelamiento, tal como le acusó la portavoz del Partido Andalucista (PA), Pilar González, y pidió a los partidos políticos a abordar la amenaza de cierre de Delphi con "rigor" y colaboración, sin anteponer intereses partidistas.
Precisamente esta mañana el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, dijo que "está abierto" a impulsar medidas de reindustrialización de la zona de la Bahía de Cádiz y explicó que las empresas auxiliares ubicadas en la zona ya se han puesto en contacto con la CEA "porque también son parte perjudicada".
A todo esto se suma que el inicial distanciamiento sindical entre USO y UGT y CCOO se convirtió hoy en una política de buenas intenciones. UGT niega que haya discrepancias dentro del comité de empresa de Delphi, donde USO representa a un tercio de la plantilla, y pide a este sindicato que no se sienta "molesto" por no haber entrado ayer en la mesa de seguimiento que crearon CCOO y UGT con la Junta de Andalucía.
Este jueves, USO pidió, a través de un comunicado, participar en ella en favor de los trabajadores para que haya unidad sindical, tanto "dentro de la fábrica, como a nivel internacional, nacional y de Andalucía". Mañana el comité de empresa de Delphi anunciará la fecha para la que se ha convocado una huelga general en toda la bahía de Cádiz. Los representantes sindicales mantienen un calendario de movilizaciones para el mes de abril contra el cierre de la factoría que incluye una gran manifestación en Madrid y otro paro de 24 horas en la factoría de Puerto Real el día 29 de marzo.
Delphi, el mayor fabricante mundial de componentes para el automóvil y antigua subsidiaria de General Motors, se encuentra en suspensión de pagos desde finales del 2005 y todas sus transacciones y decisiones empresariales de importancia tienen que ser aprobadas por los tribunales federales. Los representantes de los trabajadores de Delphi se opusieron a que los directivos tenga derecho a la recompensa, pero el juez Robert Drain justificó su decisión al considerar que las bonificaciones son un procedimiento estándar en el mundo empresarial.
"Es necesario que el equipo ejecutivo sea compensado al menos de alguna forma cómoda", afirmó el juez. La compañía y los sindicatos llevan meses negociando un plan de reestructuración de la empresa en Estados Unidos que incluye reducciones de sueldos y de beneficios sanitarios. Delphi quiere reducir en un 66 por ciento su plantilla en Estados Unidos, cerrar 21 de las 29 fábricas que tiene en el país y recortar radicalmente los salarios que paga.
Alrededor de 14.000 de los 24.000 empleados de Delphi afiliados a UAW, el principal sindicato estadounidense del sector del automóvil, en EEUU ya han aceptado las bajas incentivadas y jubilaciones anticipadas ofrecidas por la empresa. Pero sindicatos y empresa han sido incapaces de llegar a un acuerdo sobre el contrato colectivo que regula salarios y prestaciones sanitarias. Los abogados que representan a los sindicatos han expresado su disgusto con las bonificaciones y afirmaron que la aceptación del plan es un obstáculo para que se pueda llegar a un acuerdo.
El pasado mes de octubre, el presidente de UAW, Ron Gettelfinger, cuestionó los elevados salarios de los directivos de Delphi a pesar de la crítica situación de la empresa y los sacrificios que piden a los empleados. "Son retorcidos, astutos, crueles y todo los que les preocupa es lo que puedan obtener para ellos mismos. No son nada más que un grupo de avariciosos glotones sentados en el abrevadero", acusó Gettelfinger.
