LD (EFE) La sesión de este miércoles del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional por las dos últimas piezas del caso Torras –por el que está acusado el financiero Javier de la Rosa– se centró en las comisiones que cobraron determinados personajes por varias operaciones de KIO y Urbanor.
Los interrogatorios de las partes se centraron en saber si Sarasola estaba detrás de la sociedad Horwitz –propietaria del 14 por ciento de Urbanor– y en saber si KIO hizo "pagos de guerra y políticos", a través de la cuenta suiza "Stuart" –propiedad de De la Rosa– a políticos como el ex diplomático Manuel Prado o el ex presidente del COI, Juan Antonio Samaranch.
En primer lugar, el actual consejero-delegado de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), Rafael Montes, reconoció que, como "empleado" de la constructora y a las órdenes de los financieros Alberto Cortina y Alberto Alcocer, actuó como "mandatario verbal" de Horwitz.
Urbanor, propietaria del solar donde se construyeron posteriormente las denominadas Torres KIO, estaba participada en un 40 por ciento por FCC y en un 14 por ciento por Horwitz, en nombre de la que hablaba Enrique Sarasola -según testificó ayer Alberto Cortina-.
Aunque la Fiscalía Anticorrupción ha dejado claro en varias ocasiones durante la vista oral que los casos estudiados nada tienen que ver con el caso Urbanor, Javier de la Rosa sostiene que el banco de inversiones Quail España –de su propiedad– cobró una comisión relacionada con esta operación. Esta comisión, según De la Rosa, estaría relacionada con las operaciones de la sociedad Cartera Central, propietaria en su día del 13 por ciento del Banco Central y vendida por KIO a "los Albertos" a cambio de su participación en Urbanor. La acusación particular –el grupo Torras– cree, sin embargo, que De la Rosa utilizó Quail para desviar 65,44 millones de euros procedentes de la contabilidad de Torras.
Los interrogatorios de las partes se centraron en saber si Sarasola estaba detrás de la sociedad Horwitz –propietaria del 14 por ciento de Urbanor– y en saber si KIO hizo "pagos de guerra y políticos", a través de la cuenta suiza "Stuart" –propiedad de De la Rosa– a políticos como el ex diplomático Manuel Prado o el ex presidente del COI, Juan Antonio Samaranch.
En primer lugar, el actual consejero-delegado de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), Rafael Montes, reconoció que, como "empleado" de la constructora y a las órdenes de los financieros Alberto Cortina y Alberto Alcocer, actuó como "mandatario verbal" de Horwitz.
Urbanor, propietaria del solar donde se construyeron posteriormente las denominadas Torres KIO, estaba participada en un 40 por ciento por FCC y en un 14 por ciento por Horwitz, en nombre de la que hablaba Enrique Sarasola -según testificó ayer Alberto Cortina-.
Aunque la Fiscalía Anticorrupción ha dejado claro en varias ocasiones durante la vista oral que los casos estudiados nada tienen que ver con el caso Urbanor, Javier de la Rosa sostiene que el banco de inversiones Quail España –de su propiedad– cobró una comisión relacionada con esta operación. Esta comisión, según De la Rosa, estaría relacionada con las operaciones de la sociedad Cartera Central, propietaria en su día del 13 por ciento del Banco Central y vendida por KIO a "los Albertos" a cambio de su participación en Urbanor. La acusación particular –el grupo Torras– cree, sin embargo, que De la Rosa utilizó Quail para desviar 65,44 millones de euros procedentes de la contabilidad de Torras.
También recordó que KIO, desde Londres, hizo un pago de 100 millones de dólares a la cuenta suiza propiedad de Javier de la Rosa, denominada "Stuart", desde la que se hicieron varios abonos de dinero para buscar "apoyo político" en España y otros países y proteger así las inversiones del grupo kuwaití. "Se intentó garantizar a las instituciones el hecho de que se trataba de una agencia (KIO) responsable a largo plazo" y hubo varias personas en España que cumplieron con este papel, según Edwards. Entre ellos, el consejero de KIO citó al ex diplomático Manuel Prado, que cobró unos 100 millones de dólares, Sarasola -más de 25 millones de dólares- o Samaranch, que recibía un millón de dólares al año, siempre según las cifras aportados por Javier de la Rosa.
