LD (EFE)
Schroeder, quien horas antes de la votación en el Parlamento condicionó el futuro de su coalición de gobierno a la obtención de una mayoría propia, salvó la cara "in-extremis", tras poner de nuevo en práctica la estrategia del pulso interno con su partido, el Socialdemócrata (SPD). La Cámara Baja del Parlamento (Bundestag) dio el sí a la reforma por 517 votos a favor, frente a 54 en contra y tres abstenciones, gracias al apoyo de la oposición conservadora, con la que la ministra de Sanidad, Ulla Schmidt, había consensuado su proyecto. Tras esa amplia ventaja del sí se esconde un duro tira y afloja entre Schroeder y sus filas por conseguir una mayoría roji-verde en la votación nominal, algo que logró por el escasísimo margen de un voto por encima de los conservadores.
El canciller, quien desde su llegada al poder, en 1998, ha amenazado a los suyos repetidamente con tirar la toalla para atajar transfuguismos, recurrió de nuevo a esa táctica e incluso hizo regresar prematuramente de EEUU a su ministro de Exteriores, Joschka Fischer, para asegurarse hasta el último sí. Con o sin pulso interno, al canciller se le escaparon seis votos a favor del no (por parte del SPD), más una abstención (de las filas verdes). Una deserción más habría dejado en el descrédito su reforma y, quizás, precipitado una crisis de Gobierno.
Las reforma sanitaria topa con las críticas de un sector del SPD y su socio, los Verdes, por los sacrificios que implicará al paciente, en aras de recortar los gastos de la seguridad social y rebajar las cuotas al contribuyente. Entre los recortes previstos están las gafas, las prótesis dentales -que irán a cuenta de un seguro suplementario-, o los pagos por bajas prolongadas de enfermedad, que a partir de la séptima semana dejarán de estar bajo cobertura de la seguridad social. El paciente deberá asumir una media del diez por ciento de los costes de estancias hospitalarias y visitas al médico, hasta un tope del dos por ciento de su sueldo bruto anual -un uno por ciento en el caso de enfermos crónicos. Se suprimirán asimismo la restitución de gastos de desplazamiento al médico en taxi y los tratamientos de esterilización no estrictamente necesarios y se limitarán los de inseminación artificial.
A cambio de estos recortes , se prevé un descenso progresivo de las cuotas al seguro, del actual 14,3 por ciento al 13,6 por ciento el año próximo, para situarse en el 12,15 por ciento en 2006. Con la reforma se pretende aliviar el abultado déficit de los seguros de enfermedad y "reeducar" al paciente alemán, hasta ahora mimado por un sistema social que le permitía acudir libremente y de acuerdo a su criterio a cualquier especialista.
El canciller, quien desde su llegada al poder, en 1998, ha amenazado a los suyos repetidamente con tirar la toalla para atajar transfuguismos, recurrió de nuevo a esa táctica e incluso hizo regresar prematuramente de EEUU a su ministro de Exteriores, Joschka Fischer, para asegurarse hasta el último sí. Con o sin pulso interno, al canciller se le escaparon seis votos a favor del no (por parte del SPD), más una abstención (de las filas verdes). Una deserción más habría dejado en el descrédito su reforma y, quizás, precipitado una crisis de Gobierno.
Las reforma sanitaria topa con las críticas de un sector del SPD y su socio, los Verdes, por los sacrificios que implicará al paciente, en aras de recortar los gastos de la seguridad social y rebajar las cuotas al contribuyente. Entre los recortes previstos están las gafas, las prótesis dentales -que irán a cuenta de un seguro suplementario-, o los pagos por bajas prolongadas de enfermedad, que a partir de la séptima semana dejarán de estar bajo cobertura de la seguridad social. El paciente deberá asumir una media del diez por ciento de los costes de estancias hospitalarias y visitas al médico, hasta un tope del dos por ciento de su sueldo bruto anual -un uno por ciento en el caso de enfermos crónicos. Se suprimirán asimismo la restitución de gastos de desplazamiento al médico en taxi y los tratamientos de esterilización no estrictamente necesarios y se limitarán los de inseminación artificial.
A cambio de estos recortes , se prevé un descenso progresivo de las cuotas al seguro, del actual 14,3 por ciento al 13,6 por ciento el año próximo, para situarse en el 12,15 por ciento en 2006. Con la reforma se pretende aliviar el abultado déficit de los seguros de enfermedad y "reeducar" al paciente alemán, hasta ahora mimado por un sistema social que le permitía acudir libremente y de acuerdo a su criterio a cualquier especialista.
