L. D. / EFE.-
Tamboleo, miembro del movimiento "okupa" detenido el pasado sábado en la capital catalana, admitió ante el juez haber alojado en su domicilio el pasado mes de enero al presunto miembro del "comando Barcelona" Fernando García Jodrá, que huía de la Policía después de la detención de sus compañeros José Ignacio Krutxaga y Lierni Armendariz.
Tamboleo, que negó tener ninguna relación con ETA, aseguró que Marina Bernadó, actualmente huida, acudió a su domicilio con un hombre al que identificó como su "ligue", y que le pidió que les dejara pasar allí la noche, a lo que el primero accedió. Al día siguiente, Bernadó le confesó que el hombre que la acompañaba era el único miembro del "comando Barcelona" que no había podido ser detenido, ante lo que Tamboleo -a quien se le ha imputado un delito de colaboración con banda armada- les pidió que abandonaran la casa a la mañana siguiente.
Fue la declaración de García Jodrá -detenido el pasado 24 de agosto junto a Nerea Bengoa y Unai López de Ocariz- la que condujo a la Guardia Civil al domicilio de Tamboleo, en la que se halló una mochila con informaciones elaboradas para la banda terrorista y que, según el propietario de la vivienda, había dejado allí Albert Lambert, arrestado el pasado domingo. Lambert, que permanece incomunicado y para quien la Guardia Civil ha solicitado la prórroga de su detención, declarará en la Audiencia Nacional el próximo jueves, según las fuentes consultadas.
García Jodrá también manifestó que, tras la detención el 11 de enero de Krutxaga y Armendariz, se refugió con Marina Bernadó en el domicilio de Purificación Ródenas -en prisión desde el pasado 30 de agosto-, quien les dijo que tenía familiares en casa y que tendrían que pasar un par de días en otro lugar, por lo que acudieron a la vivienda de Tamboleo.
Cuando éste les pidió que se marcharan, volvieron a casa de Ródenas, quien les alojó y terminó conduciéndoles a Francia.
Unai Romano reconoce que se autolesionó sólo en parte
El juez Ruiz Polanco también ordenó el ingreso en prisión de Unai Romano, detenido el pasado jueves en Vitoria, y que después de su declaración fue conducido a la enfermería de la prisión de Soto del Real (Madrid), ya que compareció ante el magistrado con un collarín, los ojos amoratados y lesiones en las muñecas, heridas estas últimas que reconoció haberse hecho él mismo.
Respecto del resto de las señales que presentaba, Romano relató haber sufrido malos tratos en dependencias de la Guardia Civil, pero ni el juez ni el fiscal dieron credibilidad a sus denuncias, según las fuentes consultadas, aunque sí le informaron de que puede denunciar los hechos en los juzgados de instrucción de Madrid.
Fuentes del Instituto Armado, por su parte, informaron de que los guardias que custodiaban al detenido escucharon cómo este se daba golpes contra la pared en el interior del calabozo, y que le advirtieron de que, si no persistía en su actitud, se verían obligados a esposarle.
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Tamboleo, que negó tener ninguna relación con ETA, aseguró que Marina Bernadó, actualmente huida, acudió a su domicilio con un hombre al que identificó como su "ligue", y que le pidió que les dejara pasar allí la noche, a lo que el primero accedió. Al día siguiente, Bernadó le confesó que el hombre que la acompañaba era el único miembro del "comando Barcelona" que no había podido ser detenido, ante lo que Tamboleo -a quien se le ha imputado un delito de colaboración con banda armada- les pidió que abandonaran la casa a la mañana siguiente.
Fue la declaración de García Jodrá -detenido el pasado 24 de agosto junto a Nerea Bengoa y Unai López de Ocariz- la que condujo a la Guardia Civil al domicilio de Tamboleo, en la que se halló una mochila con informaciones elaboradas para la banda terrorista y que, según el propietario de la vivienda, había dejado allí Albert Lambert, arrestado el pasado domingo. Lambert, que permanece incomunicado y para quien la Guardia Civil ha solicitado la prórroga de su detención, declarará en la Audiencia Nacional el próximo jueves, según las fuentes consultadas.
García Jodrá también manifestó que, tras la detención el 11 de enero de Krutxaga y Armendariz, se refugió con Marina Bernadó en el domicilio de Purificación Ródenas -en prisión desde el pasado 30 de agosto-, quien les dijo que tenía familiares en casa y que tendrían que pasar un par de días en otro lugar, por lo que acudieron a la vivienda de Tamboleo.
Cuando éste les pidió que se marcharan, volvieron a casa de Ródenas, quien les alojó y terminó conduciéndoles a Francia.
Unai Romano reconoce que se autolesionó sólo en parte
El juez Ruiz Polanco también ordenó el ingreso en prisión de Unai Romano, detenido el pasado jueves en Vitoria, y que después de su declaración fue conducido a la enfermería de la prisión de Soto del Real (Madrid), ya que compareció ante el magistrado con un collarín, los ojos amoratados y lesiones en las muñecas, heridas estas últimas que reconoció haberse hecho él mismo.
Respecto del resto de las señales que presentaba, Romano relató haber sufrido malos tratos en dependencias de la Guardia Civil, pero ni el juez ni el fiscal dieron credibilidad a sus denuncias, según las fuentes consultadas, aunque sí le informaron de que puede denunciar los hechos en los juzgados de instrucción de Madrid.
Fuentes del Instituto Armado, por su parte, informaron de que los guardias que custodiaban al detenido escucharon cómo este se daba golpes contra la pared en el interior del calabozo, y que le advirtieron de que, si no persistía en su actitud, se verían obligados a esposarle.
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