L. D.-
Hasta 30.000 pesetas al mes cobran los presos de la banda terrorista ETA. El dinero para estas asignaciones lo concede la desmantelada red de Gestoras pro Amnistía y la asociación de apoyo a los presos Senideak. El origen de estos fondos ya se sabe que procede de varias fuentes. Por un lado, del propio Gobierno vasco que asigna
ayudas millonarias
, sobre todo en el caso de Senideak y elkarri, para fomentar las actividades relacionadas con el desarrollo de los “derechos humanos”. Por otro –en el caso de Gestoras pro Amnistía– también se obtiene financiación procedente de
campañas en los comercios del País Vasco.
Esta organización, relacionada directamente con ETA como aseguró el ministro del Interior, Mariano Rajoy, “propone” a los pequeños empresarios vascos que contribuyan a ayudar a los presos con una aportación voluntaria. Pero, para ello, han de rellenar un formulario que después se recoge. Los que no pagan, aparecen por defecto. Recuerda este método a las prácticas de extorsión de ETA –el mal llamado impuesto revolucionario– realizado a través de amables cartas selladas con el logotipo de la serpiente.
Según informa El Mundo, Arturo Villanueva, uno de los miembros de Haika encarcelados por el juez Garzón, recuerda que una vez dentro del colectivo de presos de ETA “tenemos una asignación de 20.000 o 30.000 pesetas al mes que nos dan Senideak y Gestoras”. El diario madrileño relata varios casos en los que presos etarras admiten que cuando llegan a la cárcel alguien les comunica que tendrán un dinero al mes para contribuir a su manutención. Cuanta también que otros terroristas encarcelados critican el comportamiento de Gestoras.
Zigor Larreategi, en la prisión de Herrera de La Mancha acusado de colaborar con el comando Vizcaya ha criticado el comportamiento de los dirigentes de Gestoras. Según El Mundo, este preso tiene sospechas de que el dinero que manejaban los dirigentes de Gestoras no iba dirigido a “donde tenía que ir”. Sospechaba que se lo quedaban algunos.
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Esta organización, relacionada directamente con ETA como aseguró el ministro del Interior, Mariano Rajoy, “propone” a los pequeños empresarios vascos que contribuyan a ayudar a los presos con una aportación voluntaria. Pero, para ello, han de rellenar un formulario que después se recoge. Los que no pagan, aparecen por defecto. Recuerda este método a las prácticas de extorsión de ETA –el mal llamado impuesto revolucionario– realizado a través de amables cartas selladas con el logotipo de la serpiente.
Según informa El Mundo, Arturo Villanueva, uno de los miembros de Haika encarcelados por el juez Garzón, recuerda que una vez dentro del colectivo de presos de ETA “tenemos una asignación de 20.000 o 30.000 pesetas al mes que nos dan Senideak y Gestoras”. El diario madrileño relata varios casos en los que presos etarras admiten que cuando llegan a la cárcel alguien les comunica que tendrán un dinero al mes para contribuir a su manutención. Cuanta también que otros terroristas encarcelados critican el comportamiento de Gestoras.
Zigor Larreategi, en la prisión de Herrera de La Mancha acusado de colaborar con el comando Vizcaya ha criticado el comportamiento de los dirigentes de Gestoras. Según El Mundo, este preso tiene sospechas de que el dinero que manejaban los dirigentes de Gestoras no iba dirigido a “donde tenía que ir”. Sospechaba que se lo quedaban algunos.
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