L. D. / EP.-
El atentado cometido este miércoles por ETA en la localidad vizcaína de Getxo, en el que murió el magistrado José María Lidón Corbi, es el primero de la banda terrorista contra un miembro de la judicatura en el País Vasco y el séptimo en el ámbito de la judicatura española.
El último atentado contra un miembro de la Justicia se produjo en Madrid el 30 de octubre de 2000 contra el Magistrado de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo José Francisco Querol Lombardero, quien falleció junto con su chofer Armando Medina y escolta Jesús Escudero Garcia, cuando hizo explosión un coche bomba, en la Avenida de Badajoz esquina con la calle Torrelaguna.
Días antes, el 9 de octubre de 2000 fue asesinado en Granada el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero García, que falleció en el servicio de urgencias del hospital Virgen de las Nieves de Granada, donde fue trasladado tras recibir dos disparos, uno de los cuales le alcanzó la cabeza, cuando se hallaba a las puertas de su domicilio.
El 10 de febrero de 1997 fue asesinado en Madrid el también magistrado del Tribunal Supremo Rafael Martínez Emperador, quien fue tiroteado en la puerta de su casa cuando se dirigía a comer.
El 14 de febrero de 1996 era asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid el ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente.
El 12 de septiembre de 1986 fue asesinada la fiscal de la Audiencia Nacional Carmen Tagle, cuando se disponía a entrar en el garaje de su casa, en Madrid.
La primera víctima de ETA relacionada con la Justicia fue el juez de Paz de Lemona (Vizcaya) José Javier Jáuregui Bernaola, quien fue asesinado el 8 de julio de 1978. El 16 de noviembre de ese mismo año fue asesinado el magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid José Francisco Mateu Cenobes.
El catedrático de Derecho y miembro del Consejo de Estado Manuel Broseta fue asesinado el 15 de enero de 1992 en los jardines de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia. Broseta había sido secretario de Estado para las Autonomías con la UCD.
Atentados sin muertes
En mayo de 1986, ETA intentó asesinar al entonces presidente del Consejo General del Poder Judicial, Antonio Hernández Gil, disparando tres granadas contra el coche en el que viajaba, sin que se produjeran víctimas.
El siguiente atentado, perpetrado en febrero de 1989, se dirigió contra el entonces presidente de la Audiencia Nacional, Fernando de Mateo Lage, quien resultó herido de gravedad en los ojos y las manos, al estallarle un paquete-bomba. Un año más tarde, ETA envió una carta-bomba al actual fiscal jefe de esta sede judicial, Eduardo Fungairiño. La carga explosiva fue desactivada por artificieros de la Guardia Civil.
En febrero de 1996, el magistrado del Tribunal Supremo, entonces de la Audiencia Nacional, José Antonio Jiménez Alfaro recibió en su despacho un paquete-bomba, que, al abrirlo, le seccionó tres dedos y le produjo varias heridas en el rostro.
El último atentado contra un miembro de la Justicia se produjo en Madrid el 30 de octubre de 2000 contra el Magistrado de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo José Francisco Querol Lombardero, quien falleció junto con su chofer Armando Medina y escolta Jesús Escudero Garcia, cuando hizo explosión un coche bomba, en la Avenida de Badajoz esquina con la calle Torrelaguna.
Días antes, el 9 de octubre de 2000 fue asesinado en Granada el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero García, que falleció en el servicio de urgencias del hospital Virgen de las Nieves de Granada, donde fue trasladado tras recibir dos disparos, uno de los cuales le alcanzó la cabeza, cuando se hallaba a las puertas de su domicilio.
El 10 de febrero de 1997 fue asesinado en Madrid el también magistrado del Tribunal Supremo Rafael Martínez Emperador, quien fue tiroteado en la puerta de su casa cuando se dirigía a comer.
El 14 de febrero de 1996 era asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid el ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente.
El 12 de septiembre de 1986 fue asesinada la fiscal de la Audiencia Nacional Carmen Tagle, cuando se disponía a entrar en el garaje de su casa, en Madrid.
La primera víctima de ETA relacionada con la Justicia fue el juez de Paz de Lemona (Vizcaya) José Javier Jáuregui Bernaola, quien fue asesinado el 8 de julio de 1978. El 16 de noviembre de ese mismo año fue asesinado el magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid José Francisco Mateu Cenobes.
El catedrático de Derecho y miembro del Consejo de Estado Manuel Broseta fue asesinado el 15 de enero de 1992 en los jardines de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia. Broseta había sido secretario de Estado para las Autonomías con la UCD.
Atentados sin muertes
En mayo de 1986, ETA intentó asesinar al entonces presidente del Consejo General del Poder Judicial, Antonio Hernández Gil, disparando tres granadas contra el coche en el que viajaba, sin que se produjeran víctimas.
El siguiente atentado, perpetrado en febrero de 1989, se dirigió contra el entonces presidente de la Audiencia Nacional, Fernando de Mateo Lage, quien resultó herido de gravedad en los ojos y las manos, al estallarle un paquete-bomba. Un año más tarde, ETA envió una carta-bomba al actual fiscal jefe de esta sede judicial, Eduardo Fungairiño. La carga explosiva fue desactivada por artificieros de la Guardia Civil.
En febrero de 1996, el magistrado del Tribunal Supremo, entonces de la Audiencia Nacional, José Antonio Jiménez Alfaro recibió en su despacho un paquete-bomba, que, al abrirlo, le seccionó tres dedos y le produjo varias heridas en el rostro.
