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Cebrián, a la Academia de Ciencias morales y políticas

Los editoriales que los diarios dedican a Irak abordan diferentes aspectos del conflicto, Así, los de El Mundo y La Razón comentan el discurso de Aznar y la votación secreta que hoy tendrá lugar en el Congreso. ABC comenta la noticia de cómo Sadam Hussein súbitamente ha “descubierto” restos de 157 proyectiles y ocho bombas R-400 prácticamente intactas. Finalmente, El País analiza las supuestas “piedras” que han aparecido en el camino de EE UU como las que para este diario supoinene el “hallazgo” de ese armamento prohibido en Irak, la negativa de Turquía o las reticencias de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad a la intervención militar. Lo más relevante de El País, sin embargo, son los artículos que publican en sus páginas de opinión su consejero delegado Juan Luis Cebrián y el juez Garzón.

Empieza El Mundo por considerar que “Aznar y los suyos caen en el patriotismo de partido”, al dar por descontado que si los diputados del PP respaldan unánimemente al Gobierno, “muchos lo harán por lealtad y confianza en su líder más que por una genuina conformidad con sus tesis ya que el discurso de Aznar de ayer sólo pudo convencer a sus seguidores más fieles”. Ante semejante pretenciosa afirmación del editorialista de El Mundo, uno le preguntaría y ¿usted cómo lo sabe? ¿En qué se basa para afirmar que el discurso de Aznar sólo convenció a “sus seguidores más fieles e incondicionales”? Simplemente no es presentable que un diario respalde la votación secreta como garantía de que los diputados voten “en conciencia” para luego denigrar a priori los resultados afirmando que si los diputados del PP respaldan a Aznar no lo harán debido a su convicción sino a la “lealtad incondicional”.

El editorialista de El Mundo considera, sin embargo que quien “ofende a la inteligencia” es el presidente del Gobierno cuando en su discurso equiparó el pacifismo que facilitó el terreno a Hitler con el que ahora pretende la continuidad de Sadam. Para El Mundo, “al frente de la segunda potencia industrial, Hitler sí era una amenaza para la Europa democrática en 1939, pero Sadam, debilitado por la derrota de 1991 y una década de sanciones, no lo es hoy para EE UU ni para el resto de el Mundo”.

No contento con señalar convicciones no manifiestas en el PP, el editorialista de El Mundo silencia parte de lo que efectivamente dijo ayer el presidente del Gobierno a propósito de Hitler y Sadam. Aznar textualmente dijo que no equiparaba “el grado de amenaza” que para el mundo libre supone Sadam y Hitler. Lo que comparó con pleno acierto es el irresponsable e ingenuo brindis por la paz de dirigentes como Chamberlain y Deladier que por evitar la guerra toleraron la invasión de Checoslovaquia. Como diría Churchill entonces, “Por la paz habéis optado por el deshonor y no tardaréis en tener la guerra".

La comparación no sólo era pertinente desde el punto de vista de la pasividad del pacifismo, sino también respecto a las personalidades de Sadam y Hitler. El dictador iraquí no es menos psicópata que el nazi, con el que comparte ideología. Los dos consideran los gestos de distensión como síntomas de debilidad. Sadam sólo cede a la presión militar y esta no puede durar siempre. Porque siempre podría Sadam reiniciar el rearme si continúa en el poder. Por otra parte no hay que ser el dictador de la “segunda potencia industrial” para ser una amenaza para los países vecinos —Israel, Kuwait o Irán lo pueden atestiguar— o para EE UU y otros países del mundo libre. El Afganistan de los talibanes no era precisamente una potencia industrial y tuvo que pasar el once de Septiembre para que EE UU comprendiera que cualquier “estado gamberro”, por mísero que sea, puede a través de la vinculación con organizaciones terroristas, ser una amenaza para el mundo libre. Si El Mundo se niega a considerar las pruebas de la conexión de Sadam con Alqaeda, la ceguera es suya. Sí admite —pero no le importa— sus conexiones con el terrorismo islámico que desangra a Israel, el problema es suyo. Pero ya que con esa impostura ofende a la moral que, al menos, no agreda de forma tan burda la “inteligencia”...

El Mundo dice más adelante que “convertir esta votación en una prueba de cohesión y fidelidad, como hicieron ayer Arenas y otros líderes del PP, es un grave error porque supone negar a cada diputado su autonomía de representación”. ¿Pero quien sino el editorialista de El Mundo da por hecho que si los diputados del PP respaldan a Aznar será como prueba de fidelidad incondicional y no por propia convicción?. Por otra parte, ¿acaso no ha sido IU quien tuvo la iniciativa respaldada por otros grupos de la oposición de que la votación fuera secreta? ¿Acaso no ha sido la oposición la que ha hecho de esta votación “una prueba de la cohesión” del PP?

El País señala, por su parte, las supuestas “piedras” que han aparecido en el camino de EE UU como el “hallazgo” de ese armamento prohibido en Irak, la negativa de Turquía o las reticencias de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad a la intervención militar. Ahora resulta que parte del armamento prohibido súbitamente hallado por Sadam, en lugar de evidenciar la falsedad del informe entregado por Bagdad a la ONU y las tomaduras de pelo de este psicópata a la comunidad internacional, es un obstáculo para “los designios de la casa Blanca sobre Irak”. Aquí parecería que hay una conspiración de necios sino fuera porque, en el caso de El País, son conocidos los intereses que tiene Prisa en que este conflicto beneficie electoralmente al PSOE. No obstante, Juan Luis Cebrián respalda sus particules intereses empresariales con la desinteresada pero útil ayuda del Juez Garzón. Ambos escriben un artículo en el que arremeten burda y virulentamente contra Bush y Aznar.

Uno de los “argumentos” de Cebrián para cuestionar el derrocamiento de Sadam y la democratización de Irak es porque en ellos anida la “intención de implantar una administración favorable a los intereses occidentales en la zona”. Lo que debía ser una razón más para acabar con el régimen de Sadam se convierte, como el petróleo, en una razón menos para acabar con la dictadura de ese psicópata.

Cebrián trata de mejorar algo más su argumentario señalando que acabar con la tiranía de Sadam supondrá “destruir hogares y patrimonios y desvastar por completo un país”, como si eso no es precisamente lo que ha hecho su régimen durante décadas. Nadie niega que la guerra puede provocar daños colaterales, pero muchísimos menos de los que ha provocado Sadam de forma deliberada contra su pueblo. Kuwait, o Francia, también sufrieron bombardeos de los norteamericanos en su empeño de liberarlas de Sadam y de Hitler. ¿Acaso hubiera sido menos “devastador” para estos países la continuidad del yugo iraquí y alemán? ¿Acaso es menos devastadora la continuidad del regimen de Bagdad por el hecho de que los ciudadanos compartan nacionalidad con su dictador?.

El tercer intento de Cebrian pasa por asumir el papel de “teórico de la democracia” como ya hiciera tras las elecciones vascas en su abyecto artículo en el que arremetió contra el entendimiento de los constitucionalistas frente al nacionalismo vasco. Este nuevo pinito como teórico del derecho político tampoco da mucho más de si. Aunque invoque la figuras de renombre de la Filosofía y el Derecho Político, Cebrián sigue más bien la línea marcada hace unas semanas por el dirigente comunista Gaspar Llamazares. “Puede suceder que un poder elegido democráticamente se conduzca como no-democrático: a ello se refieren los teóricos cuando hablan de la legitimidad de ejercicio, al margen la de origen, y eso es lo que ponen de relieve los recientes comportamientos de los diputados del Partido Popular en su posición a la guerra”.

Ciertamente no hay que ser ducho en teoría política para reclamar en democracia tanto “la legitimidad de origen” como la “legitimidad en el ejercicio”. Hitler es una buena prueba de ello. También lo son en menor grado Salvador Allende o, actualmente, Hugo Chávez sin que El País, dicho sea de paso, haya hasta ahora apelado para estos casos a la necesidad de esa doble legitimidad... Ciertamente, ganar en las urnas no da derecho una vez en el poder a desobedecer al Tribunal Supremo, violar derechos constitucionales, cercenar la libertad de expresión o encarcelar a los representantes de la oposición. ¿Acaso insinúa Cebrián que Aznar ha cometido alguno de estos atropellos que le hayan hecho perder “su legitimidad en el ejercicio” del poder?

No. Lo único que señala Cebrián son el signo de las encuestas . Tanto invocar a Hallowell y Aranguren para acabar tan groseramente en el valor de los sondeos... Ya hemos señalado el “totum revolutum” inserto en el “no a la guerra”; ya hemos indicado que, si un Gobierno respeta los principios constitucionales, son las urnas y no los sondeos los que han de censurarlo. Pero al margen de la ignorancia o perversión de la teoría política que delata, llama la atención que Cebrián jamás cuestionara a Felipe González cuando, en contra de la mayoría de los encuestados, respaldó la guerra en Irak... El consejero delegado de El País deja así en evidencia que como teórico político tiene los mismos méritos que como académico de la lengua... Lo que ciertamente no le falta es desfachatez...

Resumen de prensa

Casi todos los diarios abren sus portadas haciendo referencia al discurso de Aznar ante los cargos electos del PP en la víspera de la votación secreta que hoy tendrá lugar en el Congreso sobre el conflicto de Irak. El Mundo dice que “Aznar desata un rosario de adhesiones en el PP ante la votación secreta de hoy”. ABC dice que “Gallardón y Rato secundan a Aznar y lideran la unidad del PP”. “Aznar se la juega” es el titular de La Razón. El País dice que “Aznar insiste en la amenaza terrorista para unir al PP ante la votación sobre Irak”. Finalmente, La Vanguardia dice que “Aznar revalida su apoyo a Bush ante un PP sin voces en contra”.

La mayoría de las portadas dedican un segundo titular a noticias que también están relacionadas con el conflicto iraquí. Así, El Mundo destaca a dos columnas que “los escudos humanos se rebelan contra Sadam y el régimen les pide que se vayan”. El País y La Razón señalan que “EE UU y el Reino Unido aumentan los bombardeos contra las defensas de Sadam”. La Vanguardia dice que “el Papa insta por carta a Bush a que frene”.

La Vanguardia es el único diario que abre su portada con una noticia no relacionada con Irak como es que “el AVE no podrá llegar a Barcelona antes del 2005”. ABC asegura que “la factura global generada por la catástrofe del Prestige podría ascender a 4.000 millones de euros”. El País destaca a dos columnas que “el Tribunal de Cuentas destapa que siete partidos acumulan 33 millones en deudas vencidas”. Este diario también dice que “Anticorrupción investigará la denuncia contra la gestión de Cajasur”. La Razón destaca que Al Qaida planeaba estrellar un avión en Pearl Harbor contra los submarinos nucleares. El Mundo dice que “cazas de combate de Corea del Norte interceptan un avión espía de Estados Unidos”. Este diario y ABC también destacan que “Maragall cree que el director de Egunkaria fue torturado”.

ABC dice que “EE UU aprobará en breve un fármaco que limitará el número de menstruaciones a cuatro por año”. El País dice que “Israel mata a nueve palestinos en otra operación de castigo”. La Vanguardia, finalmente, destaca que “el coste salarial en España multiplica por tres el de la Europa del Este”.

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