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Inmigración: Electoralismo vs demagogia

Al igual que sucede con las portadas, no existe un claro denominador común en los editoriales de prensa de este miércoles. La situación de Irak, el proyecto de reforma de la Ley de Extranjería y las vicisitudes de la fortaleza del euro son las principales cuestiones abordadas.

El País inicia su análisis respecto a la cuestión de la inmigración destacando que “la actual Ley de Extranjería, presentada en su momento por el Gobierno del PP poco menos que como definitiva y el no va más de su respuesta legal a los problemas de la inmigración, afronta su cuarta reforma a lo largo de los dos años y medio que lleva en vigor. Tan intensa terapia reformista —para El País— sólo se comprende si se trata de una ley gravemente enferma, pero Aznar ha tenido la habilidad o la frescura de exhibir esa cuarta reforma como un reclamo electoral hacia un sector social que parece exigir aun mayor dureza frente al inmigrante”.

Lo que no dice El País es que la Ley de Extranjería de enero de 2000 —que es la que ha sido objeto de las subsiguientes reformas— fue aprobada gracias a los votos de la oposición, no a los del Gobierno que entonces no disponía de mayoría absoluta en el Parlamento. En lugar de acabar de raíz con una cándida política que eludía la necesidad de racionalizar la entrada de inmigrantes y que, al tiempo, estaba plagada de obstáculos burocráticos a la inmigración legal y prácticamente inerme ante la ilegal, el Gobierno del PP ha procedido de forma tímida y gradual una vez lograda la mayoria absoluta.

Lo que no señala El País es que ha sido precisamente el estéril deseo de lograr el consenso una de las razones por las que el Gobierno no fue más ambicioso en sus iniciales reformas. Lo que tampoco considera El País es que el Gobierno ha tenido que legislar con una oposición —fundamentalmente la del PSOE o IU— que ponía el grito en el cielo y que tildaba de xenófoba cualquier tipo de reforma en este campo. Incluso la nueva reforma anunciada ahora por el Gobierno para favorecer la inmigración legal y poner coto a la irregular es tildada hoy por el propio editorialista de El País como una muestra de “mayor dureza contra el inmigrante”.

Por otra parte, jamás el Gobierno presentó su ley de Extranjería como “definitiva y el no va más de su respuesta legal”. Lógicamente, el Gobierno tenía que dedicar —entonces como ahora— alabanzas de la legislación que trataba de sacar adelante pero nunca dijo que fuera inamovible, consciente de que el tema de la inmigración era susceptible de cambios —en España ha sido enorme— y que iba a ser necesario consensuar nuevos reformas con el resto de Gobiernos europeos.

Como señala ABC al referirse a este último anuncio de reforma y al apelar —como La Vanguardia— al consenso, “ese acuerdo es necesario porque ésta no será la última reforma de la Ley. Es preciso fijar criterios comunes entre Gobierno y Oposición para que las incertidumbres sobre el futuro de este problema cuenten de antemano con una definición política a salvo de los cambios de Gobierno”.

ABC, por su parte, se opone a los diarios que han secundado las críticas de “oportunismo” y “electoralismo” que la oposición ha lanzado contra el Gobierno, señalando, por el contrario, que el proyecto de reforma “cuenta con razones de oportunidad y de fondo”. “Sin ir más lejos —señala ABC— acaba de celebrarse una cumbre en Jerez de la Frontera en la que han participado los ministros de Interior de España, Francia, Gran Bretaña, Italia y Alemania. Los asuntos debatidos definen la agenda europea actual: cooperación en materia de seguridad, lucha antiterrorista y acción concertada contra la inmigración ilegal”. Como apunta ABC, “la coincidencia de criterios de los cinco grandes que hoy asumen el liderazgo europeo no puede asentarse en la conveniencia electoral del Partido Popular, sino, como no podía ser de otra manera, en una visión responsable de los principales problemas que gravan las sociedades europeas y de las soluciones colectivas que merecen”.

Por otra parte, seguimos sin entender por qué ha de criticarse que el PP utilice un anuncio de reforma como reclamo electoral. Unas veces se acusa a ese partido de llevar “un programa oculto” a las elecciones, pero cuando lo expone en periodo electoral, también se le fustiga, como en este caso, por “electoralista”. También hay que tener en cuenta que hace nada también eran denigrados como “electoralistas” los que proponían mayor dureza contra ETA y contra Batasuna, como si el hecho de que esas medidas tuvieran apoyo popular ya las hicieran inexorablemente demagógicas e incompatibles con “una visión responsable de los principales problemas que gravan la sociedad”.

Hay que poner el consenso al servicio del acierto -no al revés- por lo que tendría que ser la oposición la que cambie su cantinela de equiparar la xenofobia con el combate y la persecución de la inmigración ilegal. Si tan “electoralista” es la medida del Gobierno, nada forzara tanto al PSOE a sumarse a ese cambio legislativo como el hecho de que se haya propuesto en vísperas de una consulta electoral.

Resumen de prensa

El terrorismo internacional sigue siendo el asunto informativo del que se hacen eco los diarios en sus primeras páginas, en las que coinciden en destacar el cierre de la embajada de EEUU en Arabia Saudí por temor a atentados. Sin embargo, avanza la campaña en España y, según se acerca el día de las elecciones, los diarios se vuelcan más –si cabe– en la contienda sobre la política nacional, que no municipal y autonómica. Hoy, lo más llamativo del quiosco es la estrambótica portada de LA RAZÓN, donde el viñetista Turcios dibuja a Pasqual Maragall, presidente del PSC, con un bozal.

TITULARES DE PORTADA:


ABC: "Zapatero rebaja las críticas sobre la ley de Inmigración y ofrece un pacto al PP", "EEUU cierra su embajada en Arabia Saudí por temor a un atentado", "Aumento de impuestos y de precio, ejes del histórico convenio antitabaco" y "Alarde del Polisario en su XXX aniversario".

EL MUNDO: "El Supremo disuelve el grupo sucesor de Batasuna en el Parlamento vasco", "Una terrorista suicida muere en una cafetería de Ankara", "La Junta Electoral central ordena la retirada de los carteles contra la guerra en los colegios y sus aledaños", "EEUU, Reino Unido y Alemania cierran al público sus embajadas en Riad por temor a atentados", "El Banco de España pide a la banca que conceda menos préstamos hipotecarios" y "Un seguidor del Oporto se ahoga en el Guadalquivir y otro del Celtic es apuñalado en una reyerta en Sevilla".

EL PAIS: "Las compañías aéreas controlarán a los inmigrantes", "EEUU cierra su Embajada en Riad por la amenaza de atentados", "Francia cobrará una tasa a todos los camiones que circulen por sus autovías", "La bomba estaba en el bolso". "Heba Daragme, estudiante de Filología Inglesa, es la cuarta mujer suicida palestina".

LA RAZON: "El PSOE tiene que poner un bozal a Maragall", "Dos terroristas suicidas de Casablanca trabajaron en España como temporeros" y "La Junta electoral prohíbe carteles y pegatinas del 'no a la guerra' el 25-M".

LA VANGUARDIA: "La Junta Electoral prohíbe el lema 'No a la guerra'", "EE.UU. cede para que la ONU legitime la invasión de Iraq" y "Una campeona de golf que no teme a los hombres".

EL PERIODICO: "La junta prohíbe ir a votar con pegatinas en contra de la guerra", "Temporal de granizo" y "EEUU augura que el SARS llegará a todo el mundo".

ARTÍCULOS EDITORIALES:


En los editoriales, tres periódicos se refieren a la reforma de la Ley de Extranjería. Por ejemplo, ABC lo titula "Consenso sobre inmigración", y opina que, "a pesar de todas las dificultades y del clima electoral que rodea a esos primeros pasos de la nueva reforma, el Gobierno y la oposición deben ofrecer seriamente la posibilidad de llegar a un acuerdo de Estado sobre inmigración".

Por su parte, EL PAÍS opina todo lo contrario. Titula su editorial "Reclamo electoral" y sostiene que "su descaro en remitir al Congreso en plena campaña electoral una iniciativa legislativa que supone la reforma de 20 de los 70 artículos de la Ley de Extranjería no ha impedido al Gobierno apelar al "consenso de los partidos". Pero con este tipo de comportamientos su llamada al acuerdo es lo más parecido a un brindis al sol".

Sobre la reforma, LA VANGUARDIA apuesta también por el consenso, aunque no ahorra críticas al Gobierno por la fórmula utilizada para pedirlo. Así, en su editorial titulado "Ley para el consenso", este diario afirma que "el presidente del Gobierno, José María Aznar, ha propuesto a falta de cinco días para las autonómicas y municipales una reforma de la ley de Extranjería. Al margen del momento del anuncio, que ha sido denunciado por toda la oposición en bloque, el presidente del Gobierno justifica esa reforma en la necesidad de favorecer la inmigración legal, que supone 'un profundo enriquecimiento' y poner así freno a la ilegal, que vincula en ciertos casos con las mafias, la marginalidad y la delincuencia... Lo que está claro es que el partido del Gobierno no debería acometer esta reforma en solitario. Es una cuestión de Estado que precisa del apoyo de cuantos más mejor".

Por su parte, EL MUNDO dedica su editorial a los avances diplomáticos en la ONU para aprobar una nueva resolución sobre Irak, y titula "EEUU cede para buscar un consenso sobre Irak". Según este diario, "Bush ha ganado la guerra con facilidad pero está perdiendo estrepitosamente la paz", ya que "el caos y la improvisación se suceden mientras la población iraquí paga las consecuencias", por lo que afirma que la nueva propuesta de resolución presentada por EEUU ante la ONU abre "una tímida puerta al regreso de los inspectores".

Mientras, LA RAZÓN dedica su editorial a su tema de apertura en portada. Así, bajo el título "¿Un bozal para Maragall?", este rotativo dice que "el problema de Maragall es que sus mensajes varían de acuerdo a los vientos electorales. Y hacer electoralismo con cuestiones tan graves como la unidad de España o la lucha antiterrorista merecería de una actitud mucho más firme por parte de la Secretaría General de su partido que lo demostrado hasta ahora".

Por último, EL PERIÓDICO titula su editorial "Prohibición electoral", y critica a la Junta Electoral porque "no puede borrar las imágenes de la movilización ciudadana contra la guerra", A su juicio, "entre pedir que no se exhiban mensajes partidistas y prohibir la adhesión a principios tan genéricos como 'No a la guerra' y 'Nunca máis', o suponemos, el símbolo de la paz, hay el mismo trecho que entre el sentido común y la tontería".

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