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El espeluznante caso de Valentín Tejedor, asesino de Olga Sangrador

Valentín Tejedor, puesto en libertad tras el fallo de Estrasburgo, no está rehabilitado. La familia de Olga Sangrador pedía que no saliera hasta 2025.

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Valentín Tejedor, preso desde hace veinte años por varias condenas, entre ellas una de 50 años por el rapto, violación y asesinato de la niña de 9 años Olga Sangrador en 1992, está ya en la calle. La Fiscalía se había manifestado a favor de su puesta en libertad por la aplicación del fallo de Estrasburgo sobre la doctrina Parot. La familia de la víctima pedía que siguiera en prisión hasta 2025.

Tejedor se une a otros reos culpables de delitos sexuales que saldrán a la calle unos años antes de lo establecido tras la aplicación de la derogada doctrina Parot pese a la posibilidad de que reincidan. Su perfil había hecho que hasta ahora, las autoridades penitenciarias y judiciales se hubieran mostrado especialmente estrictas con el cumplimiento de su pena.

La Audiencia de Valladolid fijó su salida de prisión en julio de 2025 en un fallo de febrero de 2012, cuando se decidió aplicar en su caso la doctrina Parot. Se contemplaba, además, la posibilidad de ampliar su estancia entre rejas más allá de esa fecha si para entonces no hubiera obtenido el máximo de beneficios penitenciarios. En 2005, además, el mismo tribunal le denegó el segundo grado penitenciario, que le hubiera permitido pasar algunos días fuera de la cárcel.

La razón de este celo estaba en la probada peligrosidad del reo. Uno de los crímenes de Tejedor, el de la niña Olga Sangrador, se produjo cuando estaba de permiso mientras cumplía condena por tres delitos de abusos deshonestos.

La pequeña, de 9 años, desapareció el 25 de junio de 1992 en Villalón de Campos. La coincidencia de la fecha con el permiso de Tejedor condujo hasta el asesino, que dos días después confesó ser el autor del rapto, violación y asesinato de la niña.

Fue condenado a 50 años por la muerte de la niña. Con anterioridad, Tejedor fue condenado por escándalo público a cuatro meses y un día de arresto mayor, condena a la que siguieron otras tres por abusos deshonestos -la mayor de las tres a siete años y dos meses de prisión y tres meses de arresto en junio de 1987-. También fue condenado por violación a cuatro años de prisión menor y por abusos deshonestos a dos años y cuatro meses de prisión menor en junio de 1988.

En prisión, Tejedor no ha dado muestras de arrepentimiento que apunten a su reinserción una vez fuera de la cárcel. De hecho, Tejedor rechazó reiteradamente recibir tratamiento. Los informes de la psicóloga que le trató son demoledores. Según recoge el Diario de León, en ellos se le llega a describir como "germen del mal" y se afirma que saldrá "exactamente igual, con el mismo peligro, que cuando entró en prisión en 1992".

El mismo diario, citando expertos que conocen su perfil, estima que Tejedor es un psicópata con la afectividad anulada y carente de "conciencia del mal" y que puede volver a actuar en cuanto pise la calle.

Entre las víctimas, y en particular en la familia de la niña, la indignación es máxima. Cuando se conoció la posibilidad de que saliera de la cárcel tras el fallo de Estrasburgo, Encarnación Caballo, su madre, recordó lo que le hizo a su hija, en declaraciones a esRadio: "La maltrató, la destrozó, la violó, la quiso ahogar, la pegó con un hierro porque no se moría". Se preguntó "qué derechos tiene esta persona. No tiene derecho a nada".

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