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Misil de 'El País' contra la juez Alaya

El día viene marcado en la prensa por el 'ahí te quedas' del fiscal general del Estado a Rajoy.

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El Mundo dice que "la dimisión del fiscal general golpea la credibilidad de Rajoy". "Torres-Dulce se marcha para evitar presiones en un año electoral marcado por importantes casos". Casimiro García-Abadillo se deshace en elogios hacia el dimitido. "Torres-Dulce no ha sido un fiscal general del Estado cómodo para el Gobierno ni para el PP (...) El prestigio de Torres-Dulce entre sus colegas está fuera de toda duda y su dimisión para no plegarse a los intereses del gobierno aumenta la valoración de su integridad profesional. Torres-Dulce confirma el indeseable intento de controlar políticamente la justicia en España. Y su salida resta credibilidad a Rajoy para convencer a los españoles de que lucha por limpiar la vida publica en nuestro país". Ah, ¿pero es que alguien se lo había creído? Pero cuánto ingenuo hay por el mundo.

Victoria Prego replica a Rajoy que ya miente por vicio, que "un fiscal general del Estado no renuncia nunca por razones personales sino porque no está dispuesto a tolerar los constantes intentos de injerencia del poder ejecutivo sobre la acción del Ministerio Público. Y cuando lo hace propina a ese ejecutivo un golpe mortal". Ya será menos, Victoria, verás como sobrevive. "Con su gesto ha planteado una auténtica enmienda a la totalidad contra un modo de comportarse y de entender la función de la fiscalía". Santiago González dice que "la dimisión estaba cantada". "Ha sido un fiscal ejemplar en su independencia, por eso estaba condenado a dejarlo". Es un hermoso obituario, Santiago.

Federico Jiménez Losantos publica la segunda parte y última de la serie "Podemos, hacia el Poder", en la que trata la relación del partido de Iglesias con los nacionalismos. "Podemos partirá de Perpiñán para llegar a San Sebastián. Como en 1930 las fuerzas revolucionarias son pocas; como en 1931, la voluntad desertora del Gobierno y la Corona es mucha. Y la posición difusa sobre el separatismo catalán es la mejor arma" de Pablo Iglesias "para tomar el Poder. Y a este paso, lo tomará". Dios nos pille confesados, Federico.

El País titula que "el fiscal general dimite tres un prolongado acoso del Gobierno". Zas en toda la boca. "Una renuncia a empujones". Zas en toda la boca. "Se ha desenvuelto con más autonomía de lo que hubiera deseado el ejecutivo (...) Torres-Dulce se va porque quiere... el gobierno". Javier Pérez Royo dice que esta dimisión es "un ejemplo de libro de corrupción institucional en sentido estricto". Y se lo pone difícil al nuevo. "Cuesta trabajo pensar que alguien que se respete a sí mismo y sea celoso de su autonomía pueda aceptar un nombramiento por parte de un gobierno que ha actuado de la forma que acaba de hacerlo". El editorial dice que "es evidente que al gobierno le gustaría imponer más clara y enérgicamente su poder de mando y que no termina de conseguirlo en terrenos muy sensibles, llenos de patatas calientes sobre las que un cierto coro político y mediático le critica por no ejercer su autoridad". Con lo mono que le había quedado a El País este canto a la independencia judicial y tal y pascual y va y se lo carga con un titular insólito. "El Poder Judicial investiga a Alaya por su actuación en el caso Betis". Tanto llenarse la boca con que Ruz por allá, y Ruz por acullá, que le dejen investigar al PP, que hay que ver lo chungo que es el PP y van ellos y le lanzan un misil en toda regla a una juez que investiga al PSOE.

ABC dice que "Torres -Dulce se va sin esperar a que los jueces imputen a Mas". Hala, a la francesa, sin despedirse ni nada. Bieito Rubido se va por los cerros de Úbeda y dice que "está siendo un espectáculo el afán con el que la izquierda se ha lanzado a construir un mito" sobre Torres-Dulce, que "es una hipocresía". Vale, es cierto que es la monda oír hablar al PSOE de independencia judicial, pero hoy toca criticar a Rajoy. Pero el exfiscal no tiene en Bieito un amigo. "El problema de Torres- Dulce nunca ha sido la intromisión del Gobierno de Rajoy, sino su falta de carácter para ejercer el principio de jerarquía en el seno del ministerio público". "Que un gobierno no confíe en el fiscal general no es un timbre de honor del fiscal general (...) Torres-Dulce tenia todo a su favor para haber sido un gran fiscal general del Estado, pero no ha estado a la atura de los grandes retos de esta legislatura". David Gistau discrepa totalmente con su director y en su autónoma columna lo deja clarito como el agua. "La dimisión de Eduardo Torres-Dulce constituye un acto final dignísimo e insólito (…) El Gobierno ya puede ocupar un espacio institucional que le estaba vedado. El Estado pierde a un hombre digno y honesto, uno de los que esta época necesita. Que ello suponga un alivio para el Gobierno lo dice todo".

La Razón, a rey muerto rey puesto. "Consuelo Madrigal sustituirá a Torres-Dulce como fiscal general". Marhuenda purga culpas de esta semana haciéndole de primo de Zumosol al ministro del Interior con los jueces del Supremo. "Insólito escrito del Supremo contra el ministro del Interior por criticar la excarcelación de etarras". Pero hombre, Marhuenda, cómo no le van a criticar, si fue el ministro el que dio el pistoletazo de salida con Bolinaga. "Me has enseñado tuuuuuuu, tú has sido mi maestro", que diría Malú. Pues se pone Marhuenda hecho una fiera, "los jueces son criticables", esto es un "episodio sin precedentes", "algunos magistrados pretenden atropellar la libertad de expresión del ministro del Interior", "los jueces no tienen el monopolio de la libertad de expresión ni pueden extender certificados sobre lo que se puede o no decir y cómo hacerlo". Bueno, bueno, tranquilo. De Torres-Dulce poco tiene que decir, porque "estamos ante la decisión personal de un fiscal que preservó su autonomía hasta el final". Sin ponerse colorado.

La Vanguardia dice que "el portazo del fiscal del Estado agrava la crisis institucional". Cuenta el periódico catalán que "no hace ni un mes que Ana Mato" dimitió y "ya ha sido ascendida en el Congreso" con un carguito que implica "poco a nivel institucional", vamos que no vale para nada, pero "un pellizco a escala salarial: unos mil euros más que sumar a su nómina de diputada (4.730 ,91 euros mensuales)". Y todo esto mientras les quitan la paga de Navidad a los trabajadores públicos. Debería caérseles la cara de vergüenza.

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