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Rivera se abre a pactar con el PSOE si "rectifica" y respalda las reformas de Ciudadanos

El líder naranja insiste en que su primera opción sería Casado pero matiza ahora que todo depende "de lo que digan los españoles".

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El líder naranja insiste en que su primera opción sería Casado pero matiza ahora que todo depende "de lo que digan los españoles".
Albert Rivera presenta su lema de campaña 'España en marcha'. | EFE

El no ya no es no. Albert Rivera arrancaba su precampaña electoral este sábado en Madrid abriéndose a pactar con el PSOE, tras el veto expreso a los socialistas con el que concurrió a las elecciones de abril, levantado únicamente el pasado septiembre, cuando España se veía abocada a la repetición electoral.

Tras presentar su lema "España en marcha" importado del que hizo célebre a Emmanuel Macron en Francia, y en un escenario, el del auditorio de la Mutua Madrileña, sin las siglas de Ciudadanos ni dirigentes del partido, sino ciudadanos anónimos, Rivera desgranaba diez reformas urgentes para nuestro país, entre ellas el apoyo a la natalidad, la despoblación, o la reforma electoral para fijar un límite del 3% que impida a los nacionalistas influir en la política nacional.

Y casi al final de su discurso, lanzaba su decía comprometerse a "convencer" al PSOE de la necesidad de las mismas, de que "rectifique". Lo expresaba en estos términos: "Me comprometo a llamar la noche electoral, lo he dicho y lo repito, a Pablo Casado, si formamos una mayoría, si podemos formar un gobierno, para poner este país en marcha en un mes" afirmaba Rivera, antes de introducir una oración adversativa clave: "Pero me comprometo también a convencer, al Partido Socialista, a que rectifique, a que vuelva a donde nunca debió de salir, del constitucionalismo, del consenso, de los grandes pactos de Estado. A que vuelva a sentarse con nosotros para apoyar o para liderar, dependiendo de lo que digan los españoles, estas reformas". Fueron los momentos más fuertemente aplaudidos por un público en el que se podían ver varias banderas de España.

Es decir, que ya no hay un veto a Pedro Sánchez, sobre todo si el presidente en funciones revalida el 10-N su triunfo en las urnas, aunque Rivera mantiene como primera opción el pacto con Pablo Casado. Todo dependería, por tanto, de la aritmética. Fuentes de Ciudadanos, sin embargo, aseguran que se sigue descartando a día de hoy la posibilidad de un gobierno conjunto con Sánchez.

Las otras siete reformas que Rivera planteaba como imprescindibles son la implantación de una tarjeta sanitaria única; el inglés como lengua vehicular en todas las escuelas; la lucha contra la corrupción, con la supresión del "privilegio" de los aforamientos como medida principal; la rebaja fiscal "a las familias"; unas pensiones "dignas y actualizadas"; un plan contra la "precariedad" y, por último, una reforma territorial que impida, por ejemplo, "el vía crucis" que, afirmaba, muchos españoles tienen que sufrir para escolarizar a sus hijos en castellano.

Historia convulsa de un 'no es no'

El nuevo giro de Rivera se produce después de un intenso año en el que primero la Ejecutiva nacional respaldó por unanimidad el veto al PSOE, algo que en junio provocó una crisis interna inédita en el partido con la dimisión del hasta entonces portavoz económico, Toni Roldán, al que luego seguirían Javier Nart, que sin embargo sigue de eurodiputado, Xavier Pericay y Francisco de la Torre.

Roldán abogó, en su discurso de renuncia, por un acuerdo de Gobierno con el PSOE, con el que se sumaba mayoría absoluta según dictaminaron las urnas el 28-A. El que sigue en la disciplina naranja es el cabecilla del sector crítico, Luis Garicano, jefe de la delegación europea del partido, quien ya inició un camino de reconciliación con Rivera, con el que lleva tiempo distanciado, tras la propuesta de abstención para la investidura de Sánchez realizada en septiembre.

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