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Colón, "la vacuna de doble dosis"

Superdomingo informativo: manifestación contra los indultos, primarias socialistas en Andalucía y un triste congreso de Podemos.

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Superdomingo informativo: manifestación contra los indultos, primarias socialistas en Andalucía y un triste congreso de Podemos.
Un grupo de manifestantes portaba una gran bandera de España con un mensaje muy claro. | C.Jordá

El Mundo

"Sánchez se enfrenta a su primera gran protesta por los indultos". El editorial anima a acudir a Colón. "Sobran razones para acudir hoy al acto de Colón, organizado por una asociación, Unión 78, que representa a la sociedad civil. Porque es la ciudadanía, no los partidos, la que exige a Sánchez que abandone su política de pactos con ERC y Bildu, que persiguen solo la ruptura de España". Perded toda esperanza. Es la foto de Sánchez, a un lado del brazo de un expresidiario terrorista, al otro un aún preso golpista. Y enfrente, al resto de los españoles y a los jueces.

Dice Francisco Rosell que "si la primera concentración en la Plaza de Colón de 2019 obligó a congelar el oprobioso pacto de Pedralbes con Torra y que ahora retoma Sánchez con Aragonès, la reedición de la protesta este domingo, a instancias de Unión 78, al modo de vacuna de doble dosis, debiera servir para imposibilitar el asalto al Estado de derecho y la colonización de sus instituciones por un secesionismo que, teniendo a Sánchez como rehén, pretende extender el procés a toda España bajo la artificiosidad de un Estado plurinacional con las facilidades de quienes pasan por constitucionalistas y festejan el caballo de Troya que les dona un separatismo sitiador". Sánchez no es rehén de nadie. Lo hace voluntariamente y con gusto. Ha decidido libremente adular a Otegi y Junqueras y despreciar e insultar a todo el que le lleve la contraria, incluidos los jueces. El sanchismo es un virus que se ha apoderado del Gobierno con mentiras y la única vacuna es echarle de allí.

El País

"Todo el arco parlamentario afronta un domingo decisivo". Dice Xosé Hermida que en España se libran hoy tres batallas: "En Colón, en Andalucía y en la asamblea de Podemos". Aunque la grande es la de Colón, porque Andalucía está cantado y Podemos ya no es más que la primera persona del plural del verbo poder.

"La dirección del PP apenas ha hecho gestos, hacia fuera y hacia dentro, para movilizar a los suyos. Quien pondrá toda la carne en el asador de Colón será Vox. La extrema derecha tiene otra ocasión para mostrarse como más contundente que nadie frente al independentismo. Y en el PP renacen las dudas de cómo hacer ante Vox: disputarle la bandera o poner distancia. Díaz Ayuso está en lo primero. Los barones encabezados por el gallego Alberto Núñez Feijóo, en lo segundo". Vamos, lo de siempre, los peperos fachas, los de Ayuso, y los moderados, Feijóo. Y así van a seguir sabiendo el terror que les tiene Casado. Hay que admitir que la estrategia contra Ayuso les dio un excelente resultado en las elecciones madrileñas.

Fernando Vallespín dice que "una Constitución de la que se excluye como mínimo a la mitad de los españoles tiene sus días contados. La mejor manera de buscar su obsolescencia es precisamente esa, el hacerla excluyente, el convertirla en patrimonio de un número reducido de partidos y de una única ideología". "Lo que me preocupa de la manifestación de hoy no es que esté Vox, es que faltan todos los demás del otro bloque". Que el periódico de la exclusión de todo es que no se someta a la dictadura del progresismo hable de exclusiones tiene su gracia. En este periódico, fiel reflejo del sanchismo, o te pliegas a sus directrices o eres un facha.

ABC

"La sociedad civil lidera la protesta en Colón contra los indultos de Sánchez". Ignacio Camacho dice que la mani es una perdida de tiempo, y seguramente tenga razón.

"Mientras tú te manifiestas en Colón, el Gobierno ha pasado pantalla y está en otro asunto: la manera de neutralizar primero cualquier posible recurso contra los indultos y luego tumbar la sentencia del procés en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo". Así que "tu indignación de hoy tiene tantas razones como poco futuro". Vamos, que vas a ir a Colón a pasar calor y poco más.

Luis Ventoso transmite algo más de optimismo. "Abarrote hoy en Colón contra los indultos, la mesa bilateral con los separatistas y la campaña del Ejecutivo para denigrar al poder judicial", vaya usted con mucha agua y un gorrito, eh.

"Sánchez con toda su trompetería: vender los indultos como lo normal y el rechazo a esa arbitrariedad como lo anormal. Por eso conviene desmarcarse de tal esquema falsario y defender con toda naturalidad la asistencia a la manifestación", a la que la izquierda política y mediática quiere estigmatizar. Para ellos, las únicas manifestaciones legítimas son las que convoca Podemos y las que convocan los separatistas.

"Lo único que circula por Colón este domingo son personas con sentido común, que quieren a su país y que no comparten unos perdones aberrantes". "Los únicos que no van a Colón son los que secundan pastueñamente unas marrullerías estériles y bastante felonas, concebidas tan solo para pernoctar un poquito más en la Moncloa. No hay más". Así que, hala, a Colón, ¿qué otra cosa mejor tienes que hacer este domingo?

La Razón

"División ante la cita en Colón". ¿Hay algo en España que no acabe en división? Pero si hasta para vacunar a una veintena de futbolistas se ha armado la de Dios.

"Aunque parezca innecesario, hay que decir en primer lugar que expresar la opinión en la calle es un derecho de todos. De todos", dice el editorial. "No es un patrimonio de la izquierda, que parece que sólo respeta lo que ella convoca y desprecia la de sus adversarios políticos, siempre que estos sean de la derecha o, sin entrar en matices, los que no están en sus parámetros ideológicos".

"La manifestación de hoy fue repudiada desde el primer momento en que fue convocada y tratada poco menos que como la expresión de una España intolerante contraria al diálogo –en general–, incapaz de entender el giro copernicano que Pedro Sánchez iba a dar al problema catalán o, cegada por una cerrazón, contraria a normalizar dicho conflicto". Los vengativos y los revanchistas. Es así como trata Sánchez a la mayoría de los españoles, a patada limpia. Los ciudadanos no separatistas ni proetarras o que, simplemente, discrepan de Sánchez, son los enemigos a batir. Dentro de dos años le devolveremos la patada en las urnas.

En España

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