
Hasta el infinito se antoja corto para enumerar las veces que Antonio Maestre pronuncia o escribe la palabra "fascista", un gran pecado cuya definición tampoco es que ajuste con precisión en sus dos artículos. Da la sensación, leyendo con profunda intención de comprensión lectora sus artículos, que fascista es todo aquel que no piensa como él, o que resta legitimidad al presidente Sánchez, por llegar al poder, como ha llegado, mintiendo.
En esta ocasión Maestre acota al "fascista venezolano" como aquel que celebraba jubiloso la detención de Maduro y que "corea Pedro Sánchez Hijo de Puta en una plaza de mi ciudad" o que "piden que el presidente de mi país acabe secuestrado y engrilletado". Curiosamente Sánchez no está secuestrado ni engrilletado, aunque sí lo está rodeado de corrupción y con su entorno procesado. Ahora que lo pienso, igual recordar este extremo me convierte en un fascista.
Maestre, que publicó un artículo en La Sexta insultando gravemente al exilio venezolano, (recordemos que el chavismo ha expulsado a casi un tercio de la población), ha recibido un aluvión de críticas y ha decidido responder al menos a una de ellas. En concreto a la carta que ha recibido de un venezolano y que reproduce íntegra. Una carta en la que le afean llamar a los venezolanos "caterva de fascistas que representan lo peor de la ultraderecha mundial". Una carta en la que el exiliado venezolano termina deseándole "ojalá nunca tenga que emigrar por sus ideas políticas, ojalá no tenga que despedirse de su familia en Barajas ni cruzar una frontera sin saber cuándo volverá a ver a los suyos, como lo han hecho millones de personas. Ojalá no tenga que preguntarse si ese abrazo fue el último."
Pero, ¿se arrepiente de sus insultos Antonio Maestre? ¿Acaso se disculpa con los exiliados venezolanos? ¿en definitiva, está Maestre reculando? Si uno lee su nuevo artículo, su respuesta al exiliado que le recuerda el infierno del que han tenido que huir él y los cerca de 9 millones de venezolanos que han tenido que exiliarse de la tiranía chavista, diría que no se arrepiente ni un ápice.
Lejos de arrepentirse, Maestre acusa a los exiliados que se han quejado por su artículo de no saber leer, ni tener comprensión lectora. El error que estos pobres venezolanos han cometido es no darse cuenta de que él sólo se refiere a "la gusanera fascista venezolana, no a la gusanera venezolana (…) no puedes excluir el fascista para decir que estoy insultando a los venezolanos, si insulto, y no me molesta decirlo, lo hago a los fascistas venezolanos. A esos sí. No merecen ni un ápice de respeto". No sólo eso, sino que a quien le hizo llegar la carta de queja, Antonio Maestre le aclara que le contesta pero "no implica que vaya a ser nada condescendiente con quien es incapaz de comprender un texto sencillo en su totalidad". ¿Será mi comprensión lectora lo suficientemente elevada para el señor Maestre si interpreto que está llamando analfabeto al respetuoso inmigrante venezolano que le expresa su desacuerdo? No sé si estoy más cerca de indocumentado intelectual o de fascista. Pero seguro que Maestre me sabe colocar la etiqueta correspondiente.
Pero no queda aquí la cosa. En seis párrafos y 791 palabras, Antonio Maestre aclara que sólo insultaba a los fascistas venezolanos. A los que corean "Sánchez hijo de puta" o a los que se alegran de que Donald Trump haya detenido a Nicolás Maduro, y lo que es peor, a los que desean que suceda lo mismo con Pedro Sánchez. Éstos son los intolerables fascistas. ¿Es posible que alguno de los venezolanos que han salido a la calle estos días en España, que haya alguien de esa caterva, de esa gusanera que no sea fascista según los criterios de Maestre? Pues sí. Maestre los define como: "venezolanos de buena voluntad que hayan emigrado y tengan una opinión nefasta de su gobierno". Según Maestre estos últimos tienen derecho a expresar esa opinión nefasta y él no tiene "nada que decirles, incluso a aquellos que hayan celebrado el derrocamiento de maduro a pesar de la flagrante violación del derecho internacional, a pesar de que me parece catastrófico que lo hagan, porque puedo llegar a entenderlo ya que han salido de su país y se han alejado de su familia y culpan a Maduro. Es humano y comprensible. Creo que es un error pero tienen derecho a equivocarse".
Entonces, ¿quiénes son los fascistas? Pues en palabras de Maestre, "aquellos que se creen con derecho a pedir que mi país pierda la democracia porque no son capaces de articular un pensamiento que diferencie la izquierda democrática de los regímenes autoritarios". Cabría preguntarse, señor Maestre, ¿Es la dictadura de Maduro izquierda democrática o régimen totalitario? Lo digo por saber si soy o no soy un peligroso fascista que, como los venezolanos a los que sigue insultando, merecen todo su desprecio o su ridícula condescendencia por tener aparentes dificultades de comprensión lectora. ¿Lo he entendido bien?

