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Históricos del PP ven en la fractura el "gran fracaso" de Rajoy como líder

El PP llega a su gran cita anual tocado. Aznar no asiste, Mayor renuncia y el enfado de una parte de las bases continúa. Aguirre tomará la palabra.

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El PP llega a su gran cita anual tocado. Aznar no asiste, Mayor renuncia y el enfado de una parte de las bases continúa. Aguirre tomará la palabra.
No habrá foto entre Rajoy y Aznar en Valladolid.

El relato del "gran fracaso" de Mariano Rajoy como líder del PP da inicio con los temores de María San Gil sobre su hoja de ruta y el posterior portazo. La herida no cicatrizó y la brecha ha ido aumentando desde entonces. El relato lo cuentan, con bastante similitud, no pocos históricos de la formación que ven "finiquitado" el logro de José María Aznar de unir en unas mismas siglas a todo el centro-derecha español y se muestran alarmados.

Algunos resoplaban el lunes, tras hacerse pública la "renuncia" de Jaime Mayor Oreja. Desde hace meses, cobijados bajo el paraguas de la Fundación FAES o en pequeños círculos en el Senado y el Congreso, unos pocos cargos alertaban del riesgo de que surgieran partidos que arrastren a su votante descontento. Ana Botella lo llegó a decir públicamente, en un solemne discurso en el Club Siglo XXI, y la dirección nacional le pidió que estuviera "tranquila". Luego nació Vox, con José Antonio Ortega Lara como fundador, y se confirmó que Ciudadanos concurrirá a las europeas, entre otros movimientos.

"Tenemos un problema grave", se dice a tres días del cónclave de Valladolid, en el que se presentará el programa a las europeas. El portazo de Aznar, que se ha escudado en su agenda internacional para no asistir, no viene sino a agravar la crisis interna. "Claro que está preocupado. Preocupado y enfadado", admite alguien del entorno del expresidente, que ha preferido no estar a tomar la palabra. Muchos temen un voto de castigo de quienes siempre, pasara lo que pasase, iban a las urnas con la papeleta azul. En Madrid, dicen cargos locales, es muy patente ese malestar en determinados distritos, como el Barrio de Salamanca, un histórico bastión.

Quejas por la renuncia de Mayor

Muchos creían que Rajoy mantendría a Mayor y trataría de cortar la hemorragia de "los de siempre". Pero el presidente no le dio ninguna señal de que quería que repitiese y el exministro del Interior no se veía en una campaña "contra" Ortega Lara, tal y como avanzó este diario. Y eso sin contar que cada día estaba más solo en la sede de Génova, que apenas pisaba. Y que su distanciamiento con María Dolores de Cospedal y su cinturón era prácticamente total, con discursos en nada semejantes.

Los históricos resoplan y se lamentan. Escuchándoles parece que nada en el partido va bien. "Política", imploran. Algunos presidentes autonómicos también protestan; apostaban por Mayor y hubieran hecho más porque se quedara. "Me dicen que estamos dejando de lado a las víctimas. Esto no me había pasado nunca", resume un barón.

El PP surgido del congreso de 2008 es cada día más fuerte, internamente y también de cara a los medios de comunicación. "Me hace gracia que habléis siempre del nuevo PP. Es que es el PP, prácticamente el único PP, desde hace mucho tiempo", corrige un diputado, que se denomina entre risas de la vieja guardia. La Fundación FAES también está cada día más lejos de Génova, aunque no rompen del todo. El distanciamiento de Rajoy y Aznar es un hecho, y su silla vacía en la cumbre de Valladolid -la más importante del año- el mejor ejemplo.

Arias Cañete, en boca de todos

Ahora, el presidente tendrá que tomar decisiones. Y existe presión interna para que no se demore. Todo apunta a que Miguel Arias Cañete será el candidato, pese a que él preferiría ahorrárselo y ser directamente comisario comunitario. "Nadie me ha dicho nada", repite el ministro. Se escuchan más nombres. Del Gobierno, Alberto Ruiz Gallardón, aunque él lo rechaza de plano, e Íñigo Méndez de Vigo. Del PP, Esteban González Pons, Antonio López-Isturiz e, incluso, Javier Arenas, uno de los pocos pata negra que queda en activo.

Son mayoría los que creen que debe tener "envergadura" y que, por encima de Mayor, sólo podría ser un ministro. Cañete es el más nombrado en los círculos de poder, aunque Rajoy sigue guardando silencio. Aún más, asegura que no hay prisa y que el PSOE todavía no ha puesto su nombre encima de la mesa.

Aguirre hablará en la convención

En los cuadros medios y en el Grupo Popular observan el baile político con cierta distancia. "Nosotros nos enteramos por vosotros". Pero los parlamentarios sacan pecho de pisar más la calle que los de arriba y hablan de mucho enfado en las bases y de un posible castigo en las urnas. La lucha contra ETA y la distancia con las víctimas, la política fiscal, la situación en Cataluña... "Ojalá el Rajoy de Barcelona fuera el de todos los días", en opinión de un cargo entusiasmado por su discurso del pasado fin de semana.

El esperado desembarco en Valladolid -más de 2.500 cargos- servirá para ofrecer la instantánea de Rajoy con su Gobierno en pleno y la dirección nacional. Y sin Aznar. Del PP previo a 2008 apenas quedará ya una muestra menor, exceptuando al propio presidente. Sí estará Esperanza Aguirre, y tomará la palabra, convirtiéndose en una de las pocas voces -por no decir la única- que podría alterar el clima de complacencia que planea en la víspera de la cumbre.

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