Colabora

El PP mira a Aguirre ante la batalla por Madrid

"Se puede estar votando al PSOE y uno no se entera", alerta Rajoy sobre Ciudadanos. "Pido el voto para cerrar el paso" a Podemos, exclama Aguirre.

Para muchos de los candidatos del PP, el verdadero "juego" político empieza el próximo lunes, una vez escrutada la última papeleta. Pese a que a lo largo de toda la campaña se ha repetido el mensaje de que "la cosa va bien" y "estamos remontando", los protagonistas de la noche electoral admiten que nunca antes se habían fiado tan poco de las encuestas. "La volatilidad es enorme", según el resumen un barón que estaría rozando la mayoría absoluta. Habrá que negociar.

Mariano Rajoy dice estar tranquilo. Confía en que los españoles sean conservadores y voten por la estabilidad. No ha dado grandes titulares –para eso ya estaba Jose María Aznar-, pero entiende que su mensaje ha calado: sólo con el PP la recuperación está asegurada. Y promete que, si los suyos siguen en el poder, la creación de empleo irá a más y España volverá a ser la locomotora de Europa.

Génova dio vía libre a los candidatos para que hicieran la campaña que consideraran oportuna, pero que no dejaran escapar un solo voto. Y, con el transcurso de los días, las estructuras clave a nivel regional y local empezaron a transmitir buenas nuevas. El 35% de los votos espera cosechar Alberto Fabra, cosa impensable hace tan sólo unas semanas. Y creen haber atado mayorías absolutas que el CIS no otorgaba al PP como La Rioja, la Región de Murcia y, principalmente, Castilla-La Mancha.

El resumen que hacen tanto en Génova como en las baronías es que la campaña ha ido bien. Más aún, que les han faltado días mientras que a su rival más peligroso -Ciudadanos- le sobraban por "falta de buenos candidatos y programas". Pero los nervios no se han disipado. "Veremos qué pasa el domingo", repiten con la aspiración de que los trackings no se equivoquen. "Será mejor que lo que dicen los sondeos", auguran en algunos territorios.

La batalla de Madrid

Se analizarán los resultados de todas las comunidades y las grandes capitales, pero el foco estará puesto en Madrid. Y la batalla por el Ayuntamiento de Madrid se espera "cruenta". El presidente predijo en una conversación informal con periodistas que Esperanza Aguirre será la alcaldesa. Pero en Génova se ha deslizado que "el efecto Esperanza" no ha sido para tanto. "Yo esperaba más", según un alto cargo del comité de campaña a media semana. Y el propio equipo de Aguirre reconoce que está "difícil" y que es esencial que los suyos estén movilizados para parar a Ciudadanos y, principalmente, a Manuel Carmena, de Ahora Madrid.

Para rematar, la campaña de Aguirre se vio truncada el jueves por la filtración de su declaración de la renta. Desde el Ministerio de Hacienda se llegó a insinuar que había sido ella misma, lo que generó un enorme enfado de la candidata. "Es un insulto", estalló. "Si alguien cree que el domingo podemos salir diciendo que hemos ganado sin obtener un buen resultado en la capital estamos locos. No sé de quién es la culpa, pero hay que parar", decía un alto cargo a pocas horas del cierre de la campaña.

Los resultados no se esperan buenos en País Vasco, Navarra o Cataluña, pero Madrid mandará la noche electoral. "Si no cumple expectativas, estará sola", en palabras de un diputado madrileño. "Se la ve muy nerviosa", volvieron a criticarla algunos cargos de la estela de Rajoy. Los suyos replican: "Esperanza es mucha Esperanza". Y su campaña, en la que mucho tuvo que ver Isabel Gallego -su mano derecha-, ha sido revolucionaria; Aguirre siempre tenía su espacio en los medios, incluso internacionales.

Un voto "por la libertad"

Ante Rajoy, pese a la vorágine por la filtración, Aguirre enseñó músculo presentando un palacio de deportes lleno de militantes -más de 9.000, según la organización- en el cierre de campaña. Y habló de los comicios como si de una encrucijada se tratase: "Pido el voto para cerrar el paso para quienes quieren acabar con nuestro sistema", alertó sobre Carmena. "Sólo tienen una propuesta: echarme de la vida política", dijo sobre el resto de formaciones.

Aguirre, que reconoció que la campaña ha sido "dura y difícil", pidió el voto para que "Madrid siga siendo la capital de la libertad". "No vamos a caer en su odio", proclamó tras acordarse de los simpatizantes del PP agredidos en la víspera. "Quieren ganar Madrid para saltar el Gobierno de España", remató instantes antes de tropezarse y acabar en los brazos del presidente. "Podemos, como todos los partidos comunistas, es contrario a la libertad y subirá los impuestos", le acompañó en su discurso Cristina Cifuentes. Y sentenció: "Madrid no puede ser Caracas".

Rajoy alerta sobre Ciudadanos

Podemos y Ciudadanos centraron los últimos ataques. También se refirió a ellos Rajoy: "Hay que andar con mucho cuidado" porque "se puede estar votando al PSOE y uno no se entera", avisó sobre los de Albert Rivera. "No vamos a engañar a nadie, no podemos precio al voto ni lo sacamos a subasta. Queremos gobernar y no ser bisagra de nada. Somos un partido grande, serio y estamos para pocas bromas cuando de los intereses de España se trata", argumentó en Guadalajara, donde arropó a María Dolores de Cospedal antes de rematar la faena en Madrid.

La economía, como en toda la campaña, fue el eje del discurso de Rajoy, al que algunos simpatizantes decidieron no escuchar yéndose antes de que interviniera. "Somos garantía de estabilidad y unidad, el acicate del progreso y el crecimiento y el mejor reflejo de la sociedad española", sacó pecho.

Si el domingo el PP es el partido más votado, Rajoy se dará por satisfecho, y así lo dirá en el Comité Ejecutivo convocado para la tarde del lunes. "Pase lo que pase" quiere ser candidato a la Moncloa. Mientras, sus barones locales y autonómicos empezarán a negociar si quieren mantener el poder. Algunos ya han iniciado contactos con Ciudadanos. "Se abrirá un escenario nuevo", reconoce uno de ellos.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario