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Convergencia firma su acta de defunción con los peores resultados de la historia

El tridente Homs, Mas y Puigdemont conduce el partido a la catástrofe en las generales con sólo 480.308 votos, el peor registro desde 1977.

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El tridente Homs, Mas y Puigdemont conduce el partido a la catástrofe en las generales con sólo 480.308 votos, el peor registro desde 1977.
Homs, Mas y Puigdemont | EFE

Ni el Pacte Democràtic per Catalunya (PDPC), la plataforma con la que Jordi Pujol se presentó a las elecciones generales de 1977, obtuvo menos votos que la Convergencia del candidato Francesc Homs, escoltado/vigilado en todo momento por Artur Mas y Carles Puigdemont. Pujol aterrizó en la carrera de San Jerónimo con 514.647 votos que le proporcionaron once diputados. Un discreto resultado para las ambiciones de quien estaba llamado a ser presidente de la Generalidad. Dos años después, ya bajo las siglas de la coalición CiU no le fue mucho mejor al diputado Pujol, cuya candidatura perdió tres escaños y bajó a 483.353 votos en una Cataluña que todavía no había podido acuñar el lema del "Som sis milions".

En el 82 comenzó el gran despegue de CiU en las generales. Miquel Roca, un joven abogado compañero de despacho de Narcís Serra (es fama que uno se afilió a CDC y el otro al PSC para repartir riesgos) lograba en aquella contienda 772.726 votos y doce escaños. Cuatro años después, Roca derriba la frontera del millón de electores con 1.014.258 sufragios y 18 parlamentarios en el Congreso. Pero los mejores resultados históricos en votos de CiU estaban por llegar. En 1993, último año en el que Roca fue candidato, obtuvo el apoyo de 1.165.783 electores, aunque perdió un diputado, de 18 a 17.

El siguiente candidato convergente fue Joaquim Molins, que aguantó el tirón y logró 1.151.633 votos. No obstante, se dejó en el camino otro parlamentario. A partir del año 2000, CiU comenzó a declinar y bajó del millón. Con Xavier Trias obtuvo 970.421 votos y 15 escaños. En 2004 se hizo cargo de la candidatura el democristiano Josep Duran Lleida, que siguió perdiendo electores en las sucesivas contiendas (835.471 en 2004 y 779.425 en 2008) hasta que en 2011 volvió a situar a la federación por encima del millón de votos, en concreto 1.015.691 que otorgaron a la ya extinta federación 16 diputados.

Sin embargo, el giro separatista de Convergencia, los escándalos de corrupción, la ruptura con Unió (también desaparecida), la estrategia y el perfil áspero del candidato Homs (escudero de Oriol Pujol en el grupo conocido como los "talibanes") han llevado al partido a la ruina. Si el pasado 20-D Quico, como le llaman los suyos, "logró" 565.501 votos, algo más que en el 77 y el 79, este domingo el desastre es de proporciones colosales con el peor dato de la historia, 480.308 votos que gracias a la ley d'Hont le asignan ocho diputados, los mismos que diciembre del año pasado. Sin embargo, ha quedado por detrás del PSC (556.080 votos, pero un diputado menos, de ocho a siete) y a tiro de piedra del PP, con 460.916 electores y seis parlamentarios.

El trío que dirige el partido que en breve cambiará de nombre en un congreso de "refundación" achaca el histórico varapalo a la división del independentismo, esto es que ERC ha rechazado comparecer en coalición con CDC tras la experiencia de "Junts pel Sí". El desastre convergente sólo es comparable al del socialismo catalán, que en este siglo había vencido de calle todas las generales en Cataluña hasta el 2011, llegando a cosechar 1.689.911 votos en 2008. El cambio de Carme Chacón por Meritxell Batet tampoco ha arreglado demasiado las cosas. La primera obtuvo 589.021 votos y ocho escaños por 556.080 votos y un escaño menos de la segunda.

El gran beneficiario del desbarajuste en el PSC y CDC ha sido ERC, que se mantiene en sus nueve diputados y ha pasado de 599.289 a 627.401 votos consolidándose como la primera fuerza política en los bastiones tradicionales convergentes, Lérida y Gerona. Hasta la versión catalana de Podemos ha perdido votos, al pasar de 927.940 el 20-D a 845.356 este 26-J, aunque también ha logrado retener los doce diputados del pasado envite electoral y ser la fuerza mayoritaria en las provincias de Barcelona y Tarragona.

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