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Los tres sorprendentes cambios metodológicos de este Barómetro del CIS

La nueva entrega del CIS ha supuesto varios cambios en la forma en la que se ha realizado la encuesta, que generan cierta suspicacia.

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La nueva entrega del CIS ha supuesto varios cambios en la forma en la que se ha realizado la encuesta, que  generan cierta suspicacia.
José Félix Tezanos, en un acto público. | EFE

El Barómetro de septiembre del CIS se publica después de varios hechos políticos que dejan su validez como pronóstico bastante en entredicho, aunque el propio documento del instituto demoscópico se cura en salud advirtiendo algo que, en teoría, sería innecesario advertir: que "no es en absoluto un modelo de pronóstico de los resultados de las elecciones" sino "un diagnóstico en foto fija de las dinámicas que experimentan los electorados".

Aún con esa precaución se diría que inicial, Tezanos y su equipo se han decidido por varios cambios metodológicos que llaman poderosamente la atención. El primero es que, por primera vez desde el pasado mes de marzo, sí se hace un pronóstico de intención de voto, en lugar de la simple exposición de la intención del voto directo expresada por los encuestados. Un cambio que el CIS no explica en ningún momento y que hace que los resultados de este sondeo no se puedan comparar con los de los pasados.

El doble de entrevistas

Más llamativo todavía resulta el hecho de que la encuesta ha contado con 6.000 entrevistas. Esta es una cantidad excepcional: muchos de los sondeos de institutos demoscópicos privados que se publican se limitan a 1.000 entrevistas o unas pocas más y, de hecho, los técnicos consideran que con 1.500 se tiene información más que suficiente para realizar un pronóstico.

Pero lo realmente sorprendente es que el propio CIS venía realizando encuestas con 3.000 entrevistas, una cifra algo menor a la que era habitual cuando el Barómetro no se realizaba mensualmente sino trimestralmente, cuando se hacían 4.000.

El renacimiento de IU

Por último, si bien la encuesta no incluye la aparición del nuevo partido de Errejón, que ha anunciado que se presenta a las generales después de realizado el trabajo de campo, sí divide el voto de Unidas Podemos, una coalición sobre la que no hay ninguna duda de que comparecerá como tal a las elecciones.

Sin embargo, el CIS presenta a los de Alberto Garzón como un partido diferente, ni siquiera como un aparato distinto pero dentro Unidas Podemos, como sí hace con la marca catalana del partido morado, En Comú Podem, que siempre ha aparecido en solitario en estas encuestas, aunque dejando claro que forma parte de la coalición liderada por Iglesias.

Es cierto, no obstante, que en el pasado Barómetro de julio se incluyó una explicación según la cual "los datos de las personas entrevistadas que respondieron citando a IU (2,4% sobre voto censado y 3,3% sobre voto emitido) aquí se presentan agregados a los de Unidas Podemos".

Sin embargo, en esta entrega del Barómetro, en teoría más elaborada, se separan los datos de la coalición morada, lo que según ha podido saber Libertad Digital ha despertado cierta suspicacia en Unidas Podemos, que sugieren que haya una intención nada neutral en una decisión que podría servir para que en la próxima entrega la comparativa con Mas País sea más favorable a la formación de Íñigo Errejón.

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