El afán de protagonismo de Begoña Gómez ya era patente en 2015, cuando su marido hacía un año que era secretario general del PSOE y candidato socialista a la presidencia del Gobierno.
En la actualidad ese protagonismo viene determinado por su relación con varios de los implicados en el caso Koldo, como el comisionista Víctor de Aldama, y por sus actividades como captadora de fondos públicos y privados para empresas, una actividad particular en la que utiliza su posición como esposa del presidente del Gobierno y todos los recursos puestos a sus disposición por el simple hecho de estar casada con Pedro Sánchez.
Pero ya en 2015 se vio claro que Begoña Gómez quería brillar con luz propia. El 1 de diciembre de 2015 el diario El País celebró un debate entre Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, con la ausencia de Mariano Rajoy, de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015.
Mientras entrevistaban a Íñigo Errejón en un descanso del debate, Begoña Gómez se colocó detrás del de Podemos, aparentemente sin darse cuenta, pero en un momento dado se gira haciendo con el pulgar el gesto de la victoria, y al ver que el cámara intentaba evitar ese plano, se mueve para que la siguiesen enfocando. Una actitud poco usual en las parejas de los candidatos.

