Amanece junto a mí dándome la oportunidad de contemplar por horas tu cuerpo abandonado al sueño.
Necesito escrutar la piel desnuda que cubre esta sábana y que lentamente mis manos van a apartar de ti, descubriendo la belleza sin igual de tu cuerpo relajado.
Me voy a pasar el resto de mi vida escuchando y sintiendo míos cada uno de tus respiros, conmoviéndome por cada gesto, por cada pequeño pensamiento que diriges a mí.
Te amaré hasta el último de mis días y aún así, serán pocos para que puedan contener todo lo que siento por ti.
Me harán falta años, meses y días para que pueda demostrarte lo que me haces sentir , ya que es tanto lo que mi corazón a albergado de lo bueno que hay en tí,que necesito de toda la eternidad para realizar lo irrealizable, que me ames...
Hola amor:
Mirándome al espejo me di cuenta que han pasado casi 11 años desde que nos casamos. El tiempo ha transcurrido, y apenas lo he notado. Es posible que el tiempo no tenga importancia cuando se es feliz, cuando se comparte lo que no se tiene y se logra lo que no hay.
¡Tanta ilusión! Aún recuerdo que miraba y miraba el reloj sin enterarme qué hora era, los nervios de casarme contigo eran tantos!, que tenía que dejarme guiar por tu familia hasta el juzgado.
Mi humilde vestido, la corta ceremonia de boda, el tímido banquete...todo era perfecto, todo era importante...todo valía la pena.
Pero amor, a pesar de todo lo que hemos alcanzado hasta ahora, a pesar de todo lo que hemos vivido y quizá algunas veces hasta llorado; tengo una gran ilusión, un sueño sin cumplir: ¿Te casarías otra vez conmigo?
Esta vez podríamos lograr unir a tu familia y a la mía, darles la alegría de saber que seguimos enamorados y que podemos volver a casarnos y sentirnos como la primera vez, aunque con unos años más viejos. Así nuestro hijo no preguntaría: "¿Por qué no estoy en las fotos de vuestra boda?"