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Grandes obras que una vez pertenecieron a las Colecciones Reales españolas

En la historia de España, la pérdida y expolio de patrimonio tuvieron su máximo apogeo en dos momentos claves, en los que las obras de arte de las Colecciones Reales se redujeron significativamente. Uno fue el devastador  incendio que sufrió el Real Alcázar de Madrid, en el que desaparecieron cuadros de Rafael, El Greco o Tintoretto. El otro, el expolio durante la guerra de Independencia.

'El aguador de Sevilla', de Velázquez 
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'El aguador de Sevilla', de Velázquez 

El aguador de Sevilla, de Velazquez, es una de las obras que formaban parte del conocido como equipaje de José I – llamado así por la novela de Benito Pérez Galdós-. Tras salir de España, llegó, junto a otras pinturas, a las manos del duque de Wellington, que consideró que debían ser devueltas a Fernando VII. Sin embargo, el monarca no quiso saber nada de las obras y el duque decoró con ellas su residencia de Aspley House.

'El matrimonio Arnolfini', de Jan van Eyck
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'El matrimonio Arnolfini', de Jan van Eyck

El Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa es una de las obras más notables del pintor flamenco Jan van Eyck. Sobrevivió al incendio del Alcázar de 1734 y, sin embargo, es una de las grandes pérdidas de las Colecciones Reales. Fechado en 1434, se cree que fue expoliada del Palacio Real por el coronel británico James Hay. Este Van Eyck se incorporó a las colecciones privadas del Duque de Wellington y de Apsley House. Actualmente se expone en la National Gallery de Londres desde 1842, tras ser adquirido por 730 libras esterlinas. 

'El rapto de Europa', de Tiziano 
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'El rapto de Europa', de Tiziano 

La mejor colección de Tizianos del mundo pertenecía a las Colecciones Reales españolas. El rapto de Europa colgaba del Alcázar durante el reinado de Felipe IV, quien se lo regaló al príncipe de Gales, futuro Carlos I de Inglaterra. Durante el siglo XVIII, formó parte de la Colección Orleans en París y fue comprado por la coleccionista de arte Isabella Stewart Gardner en 1896. El Museo del Prado expone la copia que realizó Rubens de este lienzo. 

'Felipe IV de castaño y plata', de Velázquez
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'Felipe IV de castaño y plata', de Velázquez

Este retrato de Felipe IV puede contemplarse actualmente en la National Gallery de Londres, donde llegó en 1882 después de pasar por varias manos. Fue robado de la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial durante la invasión napoleónica. En 1810 fue regalado por José Bonaparte al general francés Dessolles. Tras su muerte, su hija lo vendió a un coleccionista británico y, posteriormente, lo adquirió el duque Hamilton. Por último, pasó al museo inglés. 

'Céfalo y Procris', de Veronese
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'Céfalo y Procris', de Veronese

Veronese representa en este lienzo el final de la historia de amor de Céfalo y Procris. Fue adquirida por Felipe IV e incautada por el general francés Donai para José Bonaparte. 

'Napoleón en el Gran San Bernardo', de Jacques-Louis David
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'Napoleón en el Gran San Bernardo', de Jacques-Louis David

Fechada entre 1801 y 1805 y firmada por Jacques-Louis David, este retrato ecuestre de Napoleón permaneció en Madrid hasta 1812, cuando lo expolió José Bonaparte. Se lo llevó consigo al exilio a Estados Unidos y estuvo años decorando su finca de Point Breeze, en New Jersey. Tras pasar por varios descendientes, en 1949 su sobrina bisnieta Eugenie Bonaparte lo legó al museo del castillo de Malmaison, a unos doce kilómetros de París. 

'Reconciliación de Jacob y Esaúm', de Rubens
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'Reconciliación de Jacob y Esaúm', de Rubens

La Reconciliación de Esaú y Jacob fue pintada por Rubens en 1624. Formaba parte de las Colecciones Reales hasta que Mariana de Neoburgo, esposa de Carlos II a Alemania, se lo regaló a su hermano Juan Guillermo de Neoburgo. Hoy se encuentra en la Staatsgalerie Schleissheim, cerca de Múnich.

San Sebastián curado por las Santas Mujeres, de José de Ribera
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San Sebastián curado por las Santas Mujeres, de José de Ribera

Este lienzo de juventud de José de Ribera tiene a sus espaldas muchas idas y venidas. Perteneció en el siglo XVII al marqués de Leganés, quien se lo regaló al rey Felipe IV. Éste lo depositó en el Monasterio de El Escorial, donde permaneció hasta la invasión francesa. José Bonaparte se lo regaló al mariscal Soult. Sus descendientes permitieron al Museo de Bilbao su adquisición en 1924, donde actualmente se expone.

'San Jerónimo con el ángel', de Anton van Dyck 
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'San Jerónimo con el ángel', de Anton van Dyck 

Esta escena religiosa pintada por flamenco Anton van Dyck también fue regalada por José Bonaparte al mariscal francés Soult. 

'Venus del Pardo', de Tiziano
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'Venus del Pardo', de Tiziano

Júpiter y Antíope, de Tiziano, también conocida como La Venus del Pardo, fue una de las obras que se salvaron del incendio del Alcazar, para alivio de Felipe III. Sin embargo, Felipe IV se la regaló al rey inglés Carlos I en 1623. Después pasó a manos del cardenal francés Mazarino, quien se la llevó consigo a París y pasó a formar parte de la Colección Real de Luis XIV. Finalmente fue depositada en el Museo del Louvre.

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