Los tres partidos se mueven pensando en el corto plazo. Los independentistas, no. Llevan cuatro décadas planificando el asalto a la República catalana.
El comunismo y los huracanes tienen muchas cosas en común. Dejan a la sociedad que los padece sin electricidad, sin comida, sin medicinas, sin ropa, sin gasolina.
Cuando un político ayuno de moral, cobarde como sólo puede serlo un político, es incapaz de hacer frente al conflicto que él mismo ha creado, lo que hace normalmente es huir.
Sí, Pablo, sí, en Cataluña, y antes de que surgiera el nacionalismo catalán, existió otro nacionalismo igual de autóctono, el español, que resultó ser dominante en la plaza.
La menor insinuación de que puede haber puntos de contacto entre los atentados yihadistas del 17-A y la ofensiva secesionista saca de sus casillas a los popes de esta última.
Las universidades norteamericanas se han convertido en la punta de lanza de la ideología de género, las políticas de identidad y casi cualquier otra bazofia políticamente correcta que nos podamos imaginar.
Después de que Madrid incumpliese sus obligaciones con las Naciones Unidas y los saharauis, y entregase la provincia del Sáhara a Marruecos y Mauritania, el siguiente territorio amenazado por potencias extranjeras fue Canarias.
En la URSS, un prisionero podía ser arrojado a una habitación cuadrada de muy pequeñas dimensiones con la orden de buscar una inexistente "quinta esquina": hasta que la encontrara o confesara su crimen, no saldría de allí.