L. D. / EFE.-
En el mitin de Berisha se leyó un mensaje de salutación del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi y, a semejanza suya, “suscribió” con los asistentes a la concentración un pacto de bienestar, disminución del paro y los impuestos y un aumento salarial.
En su mitin, los socialistas esgrimieron cifras de crecimiento del 8 por ciento anual desde que ganaron al PD en las elecciones de 1997 a raíz de la rebelión generalizada de todo el país tras la quiebra de cuatro bancos piramidales, que arruinaron al 70 por ciento de la población.
Gramosz Pashko, asesor económico del primer ministro, el socialista Illir Meta, indicó que “en los Balcanes somos uno de los países más estables, incomparablemente más que Serbia, Macedonia y Bosnia, por ejemplo”. Los socialistas dan por descontado que en estas elecciones van a ganar al PD, pero ya nadie está seguro de que vuelvan a producirse las viejas mayorías de dos tercios de los sufragios.
Los socialistas se han dedicado en las semanas preelectorales a inaugurar centrales telefónicas y copar la televisión con loas a sus méritos. Meta dijo que “hemos hecho un progreso enorme en estos once años; no nos olvidemos de que Albania tuvo su primera universidad en 1956, algo que otros países europeos tenían desde hacía siglos”.
En Albania, que empieza a enfrentarse con el verdadero problema, el de un país europeo que tiene que ponerse en hora con el continente, Meta, que participó en al revuelta estudiantil contra el comunismo en 1990 y fue condecorado por su enemigo de hoy, Berisha, agregó que “la política fue considerada siempre un negocio y ha llegado la hora de transformarla en misión”.
A pesar de que el Fondo Monetario Internacional confirma una tasa de crecimiento del 7 al 8 por ciento desde 1998, un 30 por ciento de la población vive bajo el umbral de la miseria. El paro era en 1997 del 25 por ciento y ahora es del 14,3, con la tasa de emigración más alta del Este de Europa, el 15 por ciento de los tres millones de habitantes.
La reciente cumbre sueca de la Unión Europea en Gotemburgo prometió a Albania iniciar negociaciones para un acuerdo de asociación y estabilización. De 1945 a 1948, Albania fue satélite de la Yugoslavia de Tito; de 1948 a 1960, de la URSS, y de 1961 hasta mediados de los años setenta de China, tras haber abandonado el Pacto de Varsovia en 1968 y privado a la URSS de su única base de submarinos en la fachada adriática del Mediterráneo.
En su mitin, los socialistas esgrimieron cifras de crecimiento del 8 por ciento anual desde que ganaron al PD en las elecciones de 1997 a raíz de la rebelión generalizada de todo el país tras la quiebra de cuatro bancos piramidales, que arruinaron al 70 por ciento de la población.
Gramosz Pashko, asesor económico del primer ministro, el socialista Illir Meta, indicó que “en los Balcanes somos uno de los países más estables, incomparablemente más que Serbia, Macedonia y Bosnia, por ejemplo”. Los socialistas dan por descontado que en estas elecciones van a ganar al PD, pero ya nadie está seguro de que vuelvan a producirse las viejas mayorías de dos tercios de los sufragios.
Los socialistas se han dedicado en las semanas preelectorales a inaugurar centrales telefónicas y copar la televisión con loas a sus méritos. Meta dijo que “hemos hecho un progreso enorme en estos once años; no nos olvidemos de que Albania tuvo su primera universidad en 1956, algo que otros países europeos tenían desde hacía siglos”.
En Albania, que empieza a enfrentarse con el verdadero problema, el de un país europeo que tiene que ponerse en hora con el continente, Meta, que participó en al revuelta estudiantil contra el comunismo en 1990 y fue condecorado por su enemigo de hoy, Berisha, agregó que “la política fue considerada siempre un negocio y ha llegado la hora de transformarla en misión”.
A pesar de que el Fondo Monetario Internacional confirma una tasa de crecimiento del 7 al 8 por ciento desde 1998, un 30 por ciento de la población vive bajo el umbral de la miseria. El paro era en 1997 del 25 por ciento y ahora es del 14,3, con la tasa de emigración más alta del Este de Europa, el 15 por ciento de los tres millones de habitantes.
La reciente cumbre sueca de la Unión Europea en Gotemburgo prometió a Albania iniciar negociaciones para un acuerdo de asociación y estabilización. De 1945 a 1948, Albania fue satélite de la Yugoslavia de Tito; de 1948 a 1960, de la URSS, y de 1961 hasta mediados de los años setenta de China, tras haber abandonado el Pacto de Varsovia en 1968 y privado a la URSS de su única base de submarinos en la fachada adriática del Mediterráneo.
