L. D. / EFE.-
"El Gobierno chino se opone al Dalai Lama y a las fuerzas extranjeras hostiles que sólo persiguen aniquilar la unidad territorial china y frenar el proceso de modernización del Tíbet que se inició en 1951", denuncia el libro blanco en un texto de 16.000 palabras.
La Oficina de información del máximo órgano de poder político del país quiere "aclarar ante la comunidad internacional la realidad del Tíbet", cuando se cumple el 50 aniversario de su liberación pacífica, calificada de "anexión" por las fuerzas hostiles acusadas en el texto. "El servilismo feudal bajo un poder teocrático mantuvo durante siglos al Tíbet en un estado de atraso social y pobreza extremos, incluso a mitad del siglo XX", destaca el informe.
El documento analiza minuciosamente los "logros" del Gobierno chino en la región, tales como "la creación de una sociedad democrática" y la posibilidad que ahora tienen los tibetanos de "administrar directamente su propia sociedad y crear y beneficiarse de su riqueza material y cultural". En el documento en ningún momento se detalla quiénes son las "fuerzas internacionales hostiles" que están en contra de China y que no aceptan que "es universalmente reconocido que Tíbet es una parte inalienable del territorio chino".
Desde que en 1951 las fuerzas militares chinas ocuparon Lhasa, la capital del "Techo del mundo", diversos grupos de derechos humanos extranjeros han acusado reiteradamente al Gobierno chino de explotar las riquezas de la zona y de poblarla con chinos de etnia "han" para asimilarlos y frenar cualquier intento de rebelión tibetana.
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La Oficina de información del máximo órgano de poder político del país quiere "aclarar ante la comunidad internacional la realidad del Tíbet", cuando se cumple el 50 aniversario de su liberación pacífica, calificada de "anexión" por las fuerzas hostiles acusadas en el texto. "El servilismo feudal bajo un poder teocrático mantuvo durante siglos al Tíbet en un estado de atraso social y pobreza extremos, incluso a mitad del siglo XX", destaca el informe.
El documento analiza minuciosamente los "logros" del Gobierno chino en la región, tales como "la creación de una sociedad democrática" y la posibilidad que ahora tienen los tibetanos de "administrar directamente su propia sociedad y crear y beneficiarse de su riqueza material y cultural". En el documento en ningún momento se detalla quiénes son las "fuerzas internacionales hostiles" que están en contra de China y que no aceptan que "es universalmente reconocido que Tíbet es una parte inalienable del territorio chino".
Desde que en 1951 las fuerzas militares chinas ocuparon Lhasa, la capital del "Techo del mundo", diversos grupos de derechos humanos extranjeros han acusado reiteradamente al Gobierno chino de explotar las riquezas de la zona y de poblarla con chinos de etnia "han" para asimilarlos y frenar cualquier intento de rebelión tibetana.
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