LD (EFE)
En el primer comunicado oficial hecho público al respecto, el Gobierno ruandés tilda el compromiso alcanzado de "desafío contra el pueblo congolés, el mediador del Diálogo Intercongoleño y todos los firmantes de los protocolos de paz de Lusaka", rubricados en 1999 para poner fin a la guerra en la RDC. "El acuerdo busca consolidar a Joseph Kabila en el poder ignorando al resto de las partes", reza la declaración, que añade que el líder del MLC, Jean Pierre Bemba, "vendió su movimiento y tiró a sus antiguos aliados por la borda".
El Gobierno ruandés pide en su comunicado que se reanuden las conversaciones para alcanzar un acuerdo "basado en el respeto a todas las partes y en el reparto de poder". El pasado 17 de abril, el Gobierno de la RDC formalizó una alianza con el MLC para el establecimiento de una nueva administración, presidida por Kabila y en la que Bemba sería el primer ministro.
"El pacto", como ha sido llamado por los observadores, que fue sellado en secreto, puso fin al segundo encuentro del Diálogo Intercongoleño, que reunió desde finales de febrero a 360 delegados del Gobierno, grupos guerrilleros, partidos políticos y asociaciones civiles en el complejo hotelero sudafricano de Sun City. La Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD), grupo rebelde respaldado por Ruanda, que controla el este de la RDC, se opuso a los términos del compromiso y advirtió que cualquier solución que deje al margen al grupo guerrillero más importante en el país "no pondrá fin a la guerra".
El Gobierno ruandés pide en su comunicado que se reanuden las conversaciones para alcanzar un acuerdo "basado en el respeto a todas las partes y en el reparto de poder". El pasado 17 de abril, el Gobierno de la RDC formalizó una alianza con el MLC para el establecimiento de una nueva administración, presidida por Kabila y en la que Bemba sería el primer ministro.
"El pacto", como ha sido llamado por los observadores, que fue sellado en secreto, puso fin al segundo encuentro del Diálogo Intercongoleño, que reunió desde finales de febrero a 360 delegados del Gobierno, grupos guerrilleros, partidos políticos y asociaciones civiles en el complejo hotelero sudafricano de Sun City. La Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD), grupo rebelde respaldado por Ruanda, que controla el este de la RDC, se opuso a los términos del compromiso y advirtió que cualquier solución que deje al margen al grupo guerrillero más importante en el país "no pondrá fin a la guerra".
