L D (EFE)
Los dos mandatarios discutieron las opciones posibles para "calmar la situación en Oriente Medio tras el agravamiento de la tensión por parte de Israel en los territorios ocupados palestinos", informaron fuentes egipcias. Mubarak y Abdula evaluaron también con mayor detalle los dos grandes temas que se abordaron el sábado en la cumbre tripartita que mantuvieron en Sharm el Sheij con Al Asad: la apuesta árabe por el plan de paz aprobado en la Cumbre Arabe de Beirut, y la posible celebración de una nueva "Conferencia de Paz" para Oriente Medio.
Al término de esa cumbre en el mar Rojo, los tres mandatarios reiteraron en un documento conjunto el "sincero compromiso" de los árabes con la paz, y rechazaron "cualquier forma de violencia". Además instaron al resto de sus colegas árabes a apoyar la iniciativa de paz de Beirut, y pidieron más presión a la comunidad internacional para que obligue a Israel a cumplir con sus compromisos. La propuesta de paz de Beirut, presentada por el propio príncipe Abdula, ofrece, a grandes rasgos, el reconocimiento de los árabes del Estado de Israel a cambio de la retirada del Ejército israelí de todos los territorios ocupados durante la guerra de los Seis Días de 1967.
La declaración tripartita de Sharm el Sheij ha sido recibida con agrado por Israel, que ha solicitado más información sobre las intenciones árabes. "Quisiéramos saber más, cuáles son sus ideas concretas, cuáles son los programas", dijo el portavoz del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Emanuel Najshon. Abdula, que lidera en estos momentos la ofensiva diplomática árabe para solucionar el conflicto de Oriente Medio, presentó el pasado abril su plan, desglosado en ocho puntos, al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
El resultado de este diálogo con Bush centró también una parte importante de la reunión Abdula-Mubarak, los principales aliados estratégicos de la Casa Blanca en Oriente Medio. Las condiciones necesarias para que los árabes acudan a una nueva conferencia de paz para Oriente Medio, tal y como ha propuesto el primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue el segundo de los temas abordado por los dos mandatarios. Mubarak reiteró el sábado que los árabes consideran condición "sine qua non" la retirada previa del Ejército israelí de todos los territorios palestinos ocupados durante la operación militar del último mes.
El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Ahmed Maher, puntualizó también que de momento no se conocen cabalmente las condiciones para la eventual conferencia, pero subrayó que su país se opondrá si se decide antes "quién debe asistir, y que se debe decidir". En su propuesta, que fue en principio bien recibida por el denominado "Cuarteto de Madrid", integrado por la Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, Sharon vetaba la presencia del líder palestino, Yaser Arafat, e ignoraba al Líbano y Siria, país que Washington considera promotor del terrorismo.
Aparte de estos temas, Abdulá y Mubarak estudiaron el papel que desempeña la comunidad internacional en el conflicto de Oriente Medio, particularmente en la vigilancia de las operaciones israelíes. En el comunicado del sábado, Siria, Arabia Saudí y Egipto condenaron "particularmente lo ocurrido en (el campo de refugiados palestinos de) Jenin" y pidieron que se aplique la resolución de la ONU que insta a investigar la actuación de las tropas israelíes". El secretario general de la ONU, Kofi Annan, deshizo el equipo que había formado para investigar lo acontecido en Jenin, después de que Israel se opusiera a su trabajo.
Al término de esa cumbre en el mar Rojo, los tres mandatarios reiteraron en un documento conjunto el "sincero compromiso" de los árabes con la paz, y rechazaron "cualquier forma de violencia". Además instaron al resto de sus colegas árabes a apoyar la iniciativa de paz de Beirut, y pidieron más presión a la comunidad internacional para que obligue a Israel a cumplir con sus compromisos. La propuesta de paz de Beirut, presentada por el propio príncipe Abdula, ofrece, a grandes rasgos, el reconocimiento de los árabes del Estado de Israel a cambio de la retirada del Ejército israelí de todos los territorios ocupados durante la guerra de los Seis Días de 1967.
La declaración tripartita de Sharm el Sheij ha sido recibida con agrado por Israel, que ha solicitado más información sobre las intenciones árabes. "Quisiéramos saber más, cuáles son sus ideas concretas, cuáles son los programas", dijo el portavoz del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Emanuel Najshon. Abdula, que lidera en estos momentos la ofensiva diplomática árabe para solucionar el conflicto de Oriente Medio, presentó el pasado abril su plan, desglosado en ocho puntos, al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
El resultado de este diálogo con Bush centró también una parte importante de la reunión Abdula-Mubarak, los principales aliados estratégicos de la Casa Blanca en Oriente Medio. Las condiciones necesarias para que los árabes acudan a una nueva conferencia de paz para Oriente Medio, tal y como ha propuesto el primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue el segundo de los temas abordado por los dos mandatarios. Mubarak reiteró el sábado que los árabes consideran condición "sine qua non" la retirada previa del Ejército israelí de todos los territorios palestinos ocupados durante la operación militar del último mes.
El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Ahmed Maher, puntualizó también que de momento no se conocen cabalmente las condiciones para la eventual conferencia, pero subrayó que su país se opondrá si se decide antes "quién debe asistir, y que se debe decidir". En su propuesta, que fue en principio bien recibida por el denominado "Cuarteto de Madrid", integrado por la Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, Sharon vetaba la presencia del líder palestino, Yaser Arafat, e ignoraba al Líbano y Siria, país que Washington considera promotor del terrorismo.
Aparte de estos temas, Abdulá y Mubarak estudiaron el papel que desempeña la comunidad internacional en el conflicto de Oriente Medio, particularmente en la vigilancia de las operaciones israelíes. En el comunicado del sábado, Siria, Arabia Saudí y Egipto condenaron "particularmente lo ocurrido en (el campo de refugiados palestinos de) Jenin" y pidieron que se aplique la resolución de la ONU que insta a investigar la actuación de las tropas israelíes". El secretario general de la ONU, Kofi Annan, deshizo el equipo que había formado para investigar lo acontecido en Jenin, después de que Israel se opusiera a su trabajo.
