L D (EFE)
Los seis presuntos asesinos de Dmitri Jólodov, periodista del diario "Moskovski Komsomolets", fueron puestos en libertad en la misma sala del Tribunal, que no encontró evidencias suficientes para respaldar las acusaciones de asesinato. El dictamen del Tribunal señaló que tampoco se ha demostrado que los seis acusados cometieran abuso de autoridad y robo de municiones y explosivos, cargos que también pesaban en su contra. Los padres del periodista asesinado señalaron que apelarán contra la decisión del Tribunal Militar.
Dmitri Jólodov tenía 27 años cuando fue asesinado en octubre de 1994 en la redacción del "Moskovski Komsomólets" con un paquete bomba que le había remitido un presunto informador y que había recogido de una cámara de consigna en la estación de Kazán en Moscú. Pocos días antes de su asesinato, Jólodov consiguió pruebas de que el ministerio de Defensa ruso había firmado contratos con empresas-tapadera de grupos mafiosos, que les permitían entrenar asesinos profesionales y terroristas en una base de tropas especiales del espionaje militar.
Entre esos terroristas había presuntamente guerrilleros chechenos que entonces, en vísperas de la primera guerra de Chechenia (1994-1996, alentada por el propio Grachov), eran empleados por las fuerzas prorrusas contra el entonces presidente separatista de esa república del Cáucaso, Yojar Dudáyev. Según Pavel Gúsev, entonces director de "Moskovski Komsomólets", Jólodov fue víctima "de la venganza de la mafia del Grupo Occidental de Tropas –retirado de Alemania–, que se había lucrado de la venta ilegal de armas, material de guerra y otros bienes militares".
Jólodov también había investigado el tráfico de material nuclear militar, que, igualmente, apuntaba a altos cargos de la cúpula de las Fuerzas Armadas. Varios periodistas acusaron entonces al propio ministro de Defensa, Pavel Grachov, de "estar detrás" del asesinato de Jólodov y la prensa y los políticos liberales reclamaron su dimisión. "Mi enemigo número uno es el periodista Jólodov y el número dos el fundamentalismo islámico", había señalado Grachov en un programa televisivo pocos meses antes del asesinato, en abril de 1994.
"Moskovski Komsomólets" también publicó material que implicaba a Grachov en varios casos de corrupción, como la venta de técnica militar a una empresa española que permitió presuntamente al ministro adquirir dos automóviles "Mercedes" como "propina". El asesinato de Jólodov y el de Vladislav Listiev, periodista de la cadena de televisión ORT muerto en 1995, han sido los ejemplos señeros de la presión de las mafias, o del Ejército, o de los dos, sobre el trabajo de la prensa en Rusia.
Dmitri Jólodov tenía 27 años cuando fue asesinado en octubre de 1994 en la redacción del "Moskovski Komsomólets" con un paquete bomba que le había remitido un presunto informador y que había recogido de una cámara de consigna en la estación de Kazán en Moscú. Pocos días antes de su asesinato, Jólodov consiguió pruebas de que el ministerio de Defensa ruso había firmado contratos con empresas-tapadera de grupos mafiosos, que les permitían entrenar asesinos profesionales y terroristas en una base de tropas especiales del espionaje militar.
Entre esos terroristas había presuntamente guerrilleros chechenos que entonces, en vísperas de la primera guerra de Chechenia (1994-1996, alentada por el propio Grachov), eran empleados por las fuerzas prorrusas contra el entonces presidente separatista de esa república del Cáucaso, Yojar Dudáyev. Según Pavel Gúsev, entonces director de "Moskovski Komsomólets", Jólodov fue víctima "de la venganza de la mafia del Grupo Occidental de Tropas –retirado de Alemania–, que se había lucrado de la venta ilegal de armas, material de guerra y otros bienes militares".
Jólodov también había investigado el tráfico de material nuclear militar, que, igualmente, apuntaba a altos cargos de la cúpula de las Fuerzas Armadas. Varios periodistas acusaron entonces al propio ministro de Defensa, Pavel Grachov, de "estar detrás" del asesinato de Jólodov y la prensa y los políticos liberales reclamaron su dimisión. "Mi enemigo número uno es el periodista Jólodov y el número dos el fundamentalismo islámico", había señalado Grachov en un programa televisivo pocos meses antes del asesinato, en abril de 1994.
"Moskovski Komsomólets" también publicó material que implicaba a Grachov en varios casos de corrupción, como la venta de técnica militar a una empresa española que permitió presuntamente al ministro adquirir dos automóviles "Mercedes" como "propina". El asesinato de Jólodov y el de Vladislav Listiev, periodista de la cadena de televisión ORT muerto en 1995, han sido los ejemplos señeros de la presión de las mafias, o del Ejército, o de los dos, sobre el trabajo de la prensa en Rusia.
