L D (EFE)
El socialista y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), es el favorito para imponerse al candidato oficialista José Serra. En las principales ciudades de este país con 170 millones de habitantes, los seguidores de los candidatos vivieron este sábado los últimos actos proselitistas con caminatas y espectáculos musicales, mientras eran repartidos los últimos folletos, banderitas y pancartas con los colores de sus partidos políticos. En la noche del sábado, la última encuesta confirmó el adelanto de la fiesta del PT al ratificar lo que todos dan por descontado: es casi imposible que Lula pierda los comicios. La encuesta realizada entre 10.356 electores en 351 municipios dio a Lula un 64 por ciento de intención de voto, frente al 36 por ciento para Serra.
El eje político de Brasil está este domingo en la populosa Sao Paulo, una ciudad de 18 millones de habitantes donde están instalados los centros de campaña de Lula y de Serra, y se encuentra el presidente Fernando Henrique Cardoso donde ejerce su derecho al voto.
Lula invitó a conversar a Serra, un ex ministro de Salud de Cardoso que fue un candidato de poca garra y que nunca consiguió tanto respaldo como para amenazar la ventaja del líder del PT. “Acabada la campaña electoral, ahora volveremos a ser amigos”, dijo Lula anticipando lo que se prevé sea un diálogo en busca de apoyo en el Congreso para sus reformas económicas y sociales. El PT de Lula se ve como claro ganador y este sábado ya comenzó a preparar su gran fiesta en la Avenida Paulista, una de las principales vías de la mayor ciudad brasileña, donde el partido tiene su sede central y en cuyos suburbios el partido nació en 1980.
En el epílogo de la campaña, Serra llegó a argumentar que después de todo él no es muy distinto a Lula. Con palabras que sabían a despedida, el sábado dio a entender que en Brasil no se espera un cataclismo político por el inminente triunfo de su adversario. “Nuestras diferencias son en el plano de la vida pública, de la política, en cómo resolver los desafíos y problemas que Brasil enfrenta”, dijo después de pedir el voto hasta a los periodistas que han cubierto su campaña.
Hasta 406.000 urnas electrónicas han sido instaladas en todo el país y el proceso será mucho más fácil que en la primera vuelta porque los electores sólo tendrán que marcar el número de su candidato presidencial y el de su candidato a gobernador en 14 de las 27 entidades federales. Desde la madrugada de este domingo, unos 19.000 efectivos del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Marina han sido enviados a las calles de 132 ciudades en 14 de los 27 estados, según el Ministerio de Defensa, para garantizar la tranquilidad de los 115,2 millones de brasileños convocados a las urnas.
El eje político de Brasil está este domingo en la populosa Sao Paulo, una ciudad de 18 millones de habitantes donde están instalados los centros de campaña de Lula y de Serra, y se encuentra el presidente Fernando Henrique Cardoso donde ejerce su derecho al voto.
Lula invitó a conversar a Serra, un ex ministro de Salud de Cardoso que fue un candidato de poca garra y que nunca consiguió tanto respaldo como para amenazar la ventaja del líder del PT. “Acabada la campaña electoral, ahora volveremos a ser amigos”, dijo Lula anticipando lo que se prevé sea un diálogo en busca de apoyo en el Congreso para sus reformas económicas y sociales. El PT de Lula se ve como claro ganador y este sábado ya comenzó a preparar su gran fiesta en la Avenida Paulista, una de las principales vías de la mayor ciudad brasileña, donde el partido tiene su sede central y en cuyos suburbios el partido nació en 1980.
En el epílogo de la campaña, Serra llegó a argumentar que después de todo él no es muy distinto a Lula. Con palabras que sabían a despedida, el sábado dio a entender que en Brasil no se espera un cataclismo político por el inminente triunfo de su adversario. “Nuestras diferencias son en el plano de la vida pública, de la política, en cómo resolver los desafíos y problemas que Brasil enfrenta”, dijo después de pedir el voto hasta a los periodistas que han cubierto su campaña.
Hasta 406.000 urnas electrónicas han sido instaladas en todo el país y el proceso será mucho más fácil que en la primera vuelta porque los electores sólo tendrán que marcar el número de su candidato presidencial y el de su candidato a gobernador en 14 de las 27 entidades federales. Desde la madrugada de este domingo, unos 19.000 efectivos del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Marina han sido enviados a las calles de 132 ciudades en 14 de los 27 estados, según el Ministerio de Defensa, para garantizar la tranquilidad de los 115,2 millones de brasileños convocados a las urnas.
