
El atentado contra Donald Trump no es un caso excepcional. A lo largo de la historia de los Estados Unidos, muchos presidentes y expresidentes han sufrido atentados, algunos con más suerte que otros. Mientras Theodore Roosevelt o Ronald Reagan sobrevivieron, otros fallecieron en el acto u horas después en el hospital, como John F. Kennedy.
Presidentes asesinados
Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, mientras viajaba en un desfile en coche descapotable. El asesino fue Lee Harvey Oswald, quien disparó desde una ventana del sexto piso del edificio del Depósito de Libros Escolares de Texas. Oswald fue arrestado el mismo día, pero fue asesinado dos días después por Jack Ruby antes de poder ser juzgado.
Podemos remontarnos muchos años atrás, nada más y nada menos que al 14 de abril de 1865, cuando Abraham Lincoln fue asesinado por John Wilkes Booth en el Teatro Ford en Washington D.C. A pesar de los esfuerzos por salvar su vida, Lincoln murió al día siguiente de sufrir el disparo.
Otro presidente que no tuvo la misma suerte que Trump fue James A. Garfield. El 2 de julio de 1881, Garfield fue disparado por Charles J. Guiteau en la estación de tren de Baltimore y Potomac en Washington D.C. Garfield sobrevivió al ataque inicial, pero murió casi tres meses después debido a complicaciones y una infección causada por las heridas.
William McKinley también fue víctima de un atentado. El 6 de septiembre de 1901, McKinley fue disparado por la anarquista Leon Czolgosz mientras asistía a la Exposición Panamericana en Buffalo, Nueva York. Aunque inicialmente parecía que McKinley podría salvarse, murió ocho días después debido a la gangrena que se desarrolló en sus heridas.
Los que sobrevivieron
Sin embargo, no todos los presidentes han tenido un desenlace fatal tras un atentado. Theodore Roosevelt, por ejemplo, sobrevivió a un intento de asesinato el 14 de octubre de 1912, cuando John Flammang Schrank le disparó en Milwaukee, Wisconsin, durante su campaña para un tercer mandato. A pesar de haber recibido un disparo en el pecho, Roosevelt insistió en dar su discurso antes de buscar atención médica, y finalmente se recuperó.
Otro caso sorprendente es el de Ronald Reagan, quien el 30 de marzo de 1981 fue disparado por John Hinckley Jr. a las puertas del Hotel Hilton en Washington D.C. Reagan sufrió una perforación en el pulmón, pero gracias a una rápida atención médica, se recuperó por completo.
Andrew Jackson, el séptimo presidente de los Estados Unidos, también sobrevivió a un intento de asesinato el 30 de enero de 1835. Richard Lawrence, un pintor desempleado, intentó dispararle con dos pistolas, pero ambas armas fallaron.
