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La prensa se niega a darle a Trump ningún mérito por el descenso del crimen en EEUU

Las medidas de firmeza, con militares en las calles y expulsión de convictos, sitúan los asesinatos en mínimos históricos desde hace un siglo.

En los albores de la blogosfera política norteamericana, en la época en la que yo empecé a sumergirme de verdad en la actualidad del gigante yanqui, un periodista del New York Times publicó una pieza en el periódico titulada "A pesar del descenso de la criminalidad, la población reclusa aumenta". La razón de esa aparente contradicción residía en que cuantos más delincuentes tuvieras en prisión, menos estarían en la calle cometiendo delitos. Obviamente. A esta ceguera a la realidad, esta incapacidad para sumar dos más dos cuando no conviene ideológicamente, se la empezó a llamar entonces el "efecto Fox Butterfield" en honor al periodista que firmó tan insigne reportaje.

Viene todo esto a cuento por la reacción de Axios, un digital norteamericano, a las noticias de que los datos preliminares apuntan a que 2025 ha sido el año de la mayor caída en la tasa de homicidios de la historia de Estados Unidos. Un descenso que podría llevar al país a una tasa de 4 por 100.000 habitantes, la más baja desde 1900. Sigue siendo muy alta en términos globales: en España, por ejemplo, estamos en 0,69. Pues bien, para Axios eso justificaba promocionar su noticia en la red social X diciendo que "El crimen se desploma en las grandes ciudades a pesar de la retórica de Trump sobre mano dura".

Si Butterfield era incapaz de ver una posible relación causa-efecto entre tener a los delincuentes más tiempo en la cárcel y un descenso en los delitos, ahora Axios parece estar ciego ante la posibilidad de que deportar inmigrantes ilegales que han cometido delitos y desplegar a la Guardia Nacional en las calles de muchas grandes ciudades pueda reducir las tasas de homicidios. Una tasa que en Estados Unidos se usa como proxy de la delincuencia en general ante la dificultad de homogeneizar los datos provenientes de distintos cuerpos de policía con distintos estándares y sobre delitos que se codifican y castigan de forma distinta en todo el país. La extraordinaria variedad política de Estados Unidos complica hasta la imposibilidad algunas cosas que para otros países resultan sencillísimas.

Es cierto que el repunte de la delincuencia que arrancó con el covid y se había contenido un poco al final de la legislatura de Biden, pero es difícil negar que las políticas de Trump han tenido un impacto a no ser que pongas un gran esfuerzo en negarte a contemplar siquiera la posibilidad de que tener más presencia policial en las calles, aunque parte de la misma sean en realidad efectivos militares, disuade a los delincuentes que, por regla general, suelen preferir que no los pillen cometiendo sus fechorías.

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