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América Latina: trincheras liberales contra el populismo

Seminario organizado por la Fundación Internacional para la Libertad, que preside Vargas Llosa.

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Seminario Internacional: "Grandes desafíos de Iberoamérica"

El exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, ha dicho este lunes en el seminario internacional Grandes desafíos de Iberoamérica, organizado por la Fundación Internacional para la Libertad –que preside Mario Vargas Llosa– y celebrado en la sede del Instituto Cervantes de Madrid, que la salida al gobierno de Nicolás Maduro pasa por "promover cuanto antes, e insistir en la presión con la comunidad internacional, el quiebre de la narcotiranía".

En la segunda mesa de la jornada, titulada "El problema de Venezuela", el "alcalde legítimo de la ciudad de Caracas" dijo que el venezolano es "un Estado fallido, un Estado forajido", con unas "instituciones colapsadas", donde "no hay seguridad jurídica, no hay gobernabilidad". Ledezma dijo que el de Maduro es "un régimen que no rinde cuentas porque nadie lo controla", que "hace lo que le conviene al ‘Eje del Mal’, un eje al que tutela Cuba" y donde "han reaparecido las endemias como el zika, el dengue, la malaria". "Estamos hablando de niños con difteria, de personas con sarampión, en un país que hace cuarenta años era celebrado en el mundo por haber vencido a estas enfermedades", agregó.

El exiliado venezolano habló de "colapso moral" en una "sociedad fragmentada" en la que la separación de poderes es una ficción irrisoria: "En Venezuela no hay vestigios de autonomía del poder judicial. En Venezuela, el Parlamento está cercado por la narcotiranía". Ledezma insistió en que la "salida" a la "narcotiranía" pasa por su quiebra, e instó al Ejército venezolano, al pueblo y a la comunidad internacional a que lo provoquen: "No estamos pidiendo misericordia. Cualquier elemento de solidaridad que esperamos de España, de Francia o de Alemania es que lo que se haga por desalojar a la tiranía es por el bien propio. Venezuela será una amenaza por la seguridad del continente".

"Ya no es sólo el drama de los venezolanos, que andamos en una diáspora. Si para algo tiene que servir el martirologio es para que ningún pueblo se deje encandilar por estas ofertas engañosas de este populismo", concluyó.

"Las tiranías también sangran"

Acto seguido, el activista Lorent Saleh comenzó reconociendo que "es difícil superar el odio, el rencor, cuando se está sometido a un estado de terror y persecución" y que "hace tan sólo un mes y un día estaba en una celda": "Jamás, jamás pensaba que iba a salir; menos, que iba a estar aquí".

Saleh dijo que "las tiranías también sangran, también sudan y se derrotan" y que "el pueblo venezolano es profundamente democrático, pacífico, y la tiranía lo sabe y por eso se aprovecha". "Nosotros no hemos contemplado la lucha armada, de verdad. Y somos tan demócratas que aun sabiendo que vamos a ser asesinados, marchamos firmemente hasta esa barricada donde sabemos que nos van a disparar a mansalva", agregó.

El activista antibolivariano subrayó que "no ha habido una sociedad que se movilice masivamente como lo ha hecho Venezuela en los últimos años. Ni Siria, ni Centroamérica, ni Europa. Y lo seguiremos haciendo: afuera, adentro, donde sea. Sabemos que la libertad implica responsabilidad. Y la asumiremos".

Cerró la mesa la vicepresidenta de Advocacy Latam Llorente y Cuenca, Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López, quien leyó una carta de su hijo. En la misiva, el opositor destacó que "Maduro no ha sido electo por elecciones libres y democráticas" y apostó por la unión de la oposición para "avanzar en la protesta social y en la construcción de los consensos necesarios". El objetivo final: "Refundar una democracia sobre bases más justas y, por tanto, más sólidas".

"Las reformas liberales son siempre difíciles"

La mesa anterior, llamada "Latinoamérica, retos y oportunidades", fue moderada por el empresario Andrés Cardó. El primero en intervenir fue el exministro de Presidencia de Chile, Cristián Larroulet, quien abordó las reformas del actual presidente de su país, Sebastián Piñera, y señaló que "lo que hizo Michelle Bachelet en su segundo periodo es muy parecido al populismo". El jefe de Asesoría Presidencial instó a "no olvidar la importancia de los equilibrios económicos" y a "recordar siempre la importancia de lo social, de procurar siempre tener una política integral en donde uno aborde las principales dificultades que la población está viviendo".

Le siguió el escritor y periodista Álvaro Vargas Llosa dijo que se ha "dado un salto adelante en países como Argentina, Ecuador o Perú" y que el principal problema de estos gobiernos es cómo combatir la herencia del populismo con una "ausencia de mayorías parlamentarias" y con una "herencia financiera es devastadora". Además, el hijo del presidente de la Fundación Internacional para la Libertad subrayó que "las reformas liberales son siempre difíciles, traumáticas, impopulares, cuyos resultados no siempre son inmediatos", aunque puso un punto de optimismo: "Todo esto ha ocurrido ya y ha sido superado ya por muchos países, en Europa Central y en Europa Oriental".

Después, el empresario guatemalteco Dionisio Gutiérrez centró su ponencia en Centroamérica. Se declaró "un optimista con demasiada información" que, por ello, "entra en el territorio del escepticismo". El también comunicador dijo que en Centroamérica "tenemos historias tan o más complejas que las de los países de América Latina y, a veces, muy dolorosas" y que, en su región, siempre se han movido "entre modelos de transición y modelos de delincuentes". "Nos está costando muchísimo. La política no funciona. En las élites hay distancia, poco compromiso. Hay pocos empresarios en Centroamérica que están comprometidos", agregó.

Cerró la mesa el presidente de la Fundación Libertad, el argentino Gerardo Bongiovanni, recordó que el "mandato de Macri era durar", "terminar el mandato y, si es posible, ser reelecto. Eso sólo ya implica un cambio en Argentina". "La otra parte del mandato era transformar el sistema económico", continuó Bongiovanni, y que eso es cosa "de mucha mayor dificultad": "Es una gran incógnita lo que ocurrirá, aunque quiero terminar con optimismo".

¿55 millones de fascistas en Brasil?

El protagonista de la tercera mesa fue el ministro de Justicia y Seguridad Pública brasileño, Sergio Moro. Le introdujo Vargas Llosa, destacando su carrera judicial y desconfiando de los medios que tildan a Bolsonaro de "político de extrema derecha": "Como yo no creo que 55 millones de brasileños se hayan vuelto fascistas de la noche a la mañana, desconfío de las etiquetas de quienes tratan de destruir a quien una mayoría de brasileños han llevado al poder".

Moro dijo que "es necesario que los casos de gran corrupción tengan respuesta institucional" y que "cuando se pruebe la culpabilidad, es necesario que los culpables paguen, no importa cuan sean de poderosos". "Los culpables no sólo deben ser sentenciados, sino que hay que crear incentivos para alejarse de la corrupción", agregó.

Sobre cómo le fichó para su Ejecutivo el nuevo presidente brasileño, Jair Bolsonaro, el juez contó que "el presidente electo hizo una invitación pública y después de hablar con él, acepté la invitación". El nuevo ministro de Justicia dijo que es necesario que los juzgados "estén con plenos derechos es condición necesaria para luchar contra la corrupción, pero no es condición suficiente. También son necesarias reformas, y estas no las puedo hacer como juez, pero sí como ministro de Justicia".

Sobre si Bolsonaro es un político autoritario o no, Moro declaró que el presidente electo, "durante las elecciones, afirmó de forma reiterada su compromiso para con la democracia y la sociedad de derecho" y que el suyo es "un gobierno comprometido con las instituciones y la democracia. En eso no hay riesgo alguno".

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