150 periodistas con Jomeini
Ha sido en el espejo de los medios donde se ha visto reflejada la verdadera cara europea con mayor nitidez. Cuarto poder, lo llaman.
La cobarde reacción de la mayoría de los gobiernos europeos ante la violenta supresión de las protestas en Irán en enero fue superada, en debilidad, por su rechazo a la operación militar de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní un mes después, pero más que en la política, ha sido en el espejo de los medios donde se ha visto reflejada la verdadera cara europea con mayor nitidez. Cuarto poder, lo llaman. Ese poder decretó, entre otras grandes cosas, que las personalidades de la oposición iraní en el exilio fueran ninguneadas y que sus palabras tuvieran mucha menos difusión que cualquier bravata de la Guardia Revolucionaria Islámica. Una de las figuras perjudicadas por la asimetría ha sido Reza Pahlavi, hijo del depuesto sha de Irán, y por eso encasillado por la prensa en papeles de zángano y de títere. Da igual que el hombre lleve cuarenta años haciendo lo que puede contra el régimen iraní y frente a los lobbies pro régimen que funcionan en las democracias occidentales. Se ha decidido que es un títere de Trump y Netanyahu, y la etiqueta que pone el poder no se quita.
A finales de abril, Pahlavi salió a quejarse. Había dado conferencias de prensa en varias capitales europeas, después de visitas a Parlamentos por invitación de algún partido político —no de todos, por favor—, y lamentaba que los periodistas no hubieran mostrado interés por saber más sobre las matanzas y la situación en Irán. Delante de la flor y nata mediática, Pahlavi constató que la asimetría ordena también las preguntas. Se había reunido con 150 periodistas y ninguno le había preguntado por los miles de muertos en la represión de las protestas. Ninguno. En Berlín, uno quiso saber si era un agente israelí, aunque no quería saber: quería acusarle. Más tarde, al airearse la queja de Pahlavi, otro, desde la misma capital, le impartió las leyes de este comercio: «La tarea de los periodistas no es preguntarte sobre las víctimas del régimen iraní, sino indagar en tus planes y tu apoyo a la guerra de Trump y Netanyahu». Sin disimulos: nuestra tarea no es preguntarle a un oponente del régimen sobre las barbaridades que hace el régimen, porque tenemos la versión del régimen y ya nos va bien así.
Tenían que ser 150 periodistas, el mismo número de periodistas que acompañó al ayatolá Jomeini en su triunfal regreso a Irán, desde París, en 1979. Fueron en un avión de Air France, fletado por los de Jomeini, porque no se fiaban de la compañía iraní. En la izquierda occidental se apoyaba a los islamistas, aunque no habría que poner esto en pasado. Jean-Paul Sartre y Michel Foucault se distinguieron en el fervor. La izquierda iraní también lo apoyó, hasta que fue liquidada. Entre los 150 periodistas había tres mujeres. Una era la canadiense Carole Jerome, que escribió un libro sobre su relación con un ministro de Jomeini, ejecutado en 1982, por orden de Jomeini. Carole se sorprendió de que las obligaran a ponerse el velo en cuanto aterrizaron en Teherán. De qué sorprenderse. Jomeini no había ocultado lo que iba a hacer. Sus fans occidentales veían en él a un antiimperialista y aplaudían. Los occidentales no aprenden y los periodistas, poco. Uno de los que organizó el regreso de Jomeini, Ibrahim Yazdi, que poco después se distanció del régimen, explicó a la BBC que habían decidido llevar a tantos periodistas para asegurarse de que el avión no iba a ser atacado. Los llevamos, dijo, como «escudos humanos». Y tan ricamente. De una u otra manera, continúan haciendo el servicio.
Lo más popular
-
La UDEF intervino un 'botín' de joyas, relojes y piedras preciosas en el despacho de Zapatero -
El Gobierno desconoce el número de pensionistas que también cobran el IMV -
El juez Calama abre dos piezas separadas al aflorar delitos de terceras personas ajenas a la trama -
El tesoro oculto de Zapatero: brillantes y zafiros de alta calidad que podrían rondar el millón de euros -
Pérez-Reverte caló a Zapatero mucho antes de su imputación
Ver los comentarios Ocultar los comentarios