La fusión de Endesa e Ibredrola, según sus promotores, permitirá a la sociedad resultante asegurarse una posición de liderazgo en el mercado mundial globalizado de servicios eléctricos, energéticos y afines, y la operación de desinversión limitará su tamaño en España donde entrarán tres nuevos operadores.
Como elemento esencial de la operación, según han informado las eléctricas, está el proyecto de desinversión de activos eléctricos en España y de reinversión de los recursos obtenidos en activos eléctricos internacionales, telecomunicaciones, servicios y nuevas tecnologías. La compañía resultante de la fusión se desprenderá mediante ventas o intercambios de activos o por cualquier otra fórmula de 15.000 Megawatios de generación y otros 25.000 gigawatios anuales del mercado de distribución que equivalen a un mercado en torno a los cuatro millones de clientes.
En este capítulo de segregaciones se incluye también, según las dos compañías, un 10 por ciento de Red Eléctrica Española. En su estrategia de futuro, la nueva compañía prevé consolidar el liderazgo que ya ejercen por separado en Iberoamérica y potenciar su presencia en Europa con una elección "selectiva y rentable" de activos", al tiempo que se proyecta constituir una "base de negocios estable" en América del Norte. Estos proyectos en el exterior se fijan en la consecución de un objetivo a medio plazo de 75.000 megawatios de potencia instalada y 40 millones de clientes.
El conjunto de la operación, y particularmente las desinversiones, será sometido de inmediato a la aprobación de las autoridades de la competencia, con lo que los promotores esperan poder presentarlo antes de seis meses a sus respectivas juntas de accionistas.

FUSIÓN ELÉCTRICA
Endesa Iberdrola SA permitirá la entrada de tres nuevos operadores
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