Llevaban a equipos de mucha calidad a la Eurocopa, pero España e Italia han fracasado estrepitosamente para hacer las maletas a las primeras de cambio. La eliminación le ha pasado factura a Iñaki Sáez, que ha puesto su cargo a disposición de la Federación, mientras que Giovanni Trapattoni se agarra a él como un clavo ardiendo. La selección alemana no ha hecho el bueno el dicho de Gary Lineker -"el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana a Alemania"- y también vuelve a casa antes de tiempo al caer ante la República Checa, único equipo que ha ganado los tres partidos de la primera fase.
Las estadísticas decían que cada veinte años a España le tocaba hacer algo "grande" en una Eurocopa -en 1964 ganó el torneo y en 1984 fue subcampeona al perder la final ante Francia-, pero, desgraciadamente, esas estadísticas están para romperlas. Esta edición de 2004 será para olvidar. Al igual que en 1988, la furia roja se vuelve a casa tras quedar eliminada en una primera fase.
A pesar de ganar a Rusia en el debut, el juego de los de Iñaki Sáez no fue nada convincente. El técnico vasco, cuestionado por dejar de inicio en el banquillo a Valerón -el mismo que resolvió la papeleta ante los rusos-, jugó al gato y al ratón con la prensa e incluso la engañó al alinear frente a Grecia a los mismos once hombres que en el estreno cuando horas antes había prometido "cambios". Ocultó la alineación por primera vez desde que es seleccionador. La imagen mejoró algo ante los mismos helenos que nos obligaron a tener que disputar la repesca, pero el equipo español terminó estrellándose con un empate que debió haber terminado en algo más. Frente Portugal, España no pudo cuajar una actuación peor. Anduvo los 90 minutos sin rumbo, incapaz de pegar tres pases seguidos y dejándose intimidar por el empuje de los anfitriones. Consecuencia: derrota por 1-0 y vuelta a casa mucho antes de previsto. Una eliminación inesperada que ha hecho que Sáez haya puesto su cargo a disposición de la Federación agobiado ante el aluvión de críticas por parte de la opinión pública, pese a que horas antes se agarrara a él como un clavo ardiendo.
Trapattoni, en cambio, no ceja y se resiste a abandonar el barco azzurro pese a que el juego de Italia ha sido nefasto. Él y sus chicos se escudan en una supuesta conjura entre Dinamarca y Suecia, los vecinos escandinavos que empataron a dos en el último encuentro, para clasificarse ambos para cuartos de final y echar a los transalpinos. Pero ello no debe eclipsar el fracaso de Italia, aderezado además con la polémica por el escupitajo Francesco Totti al danés Poulsen y que el árbitro español Mejuto González no vio o no quiso ver. Totti se va de la Eurocopa sin haber cumplido los tres partidos de sanción que le impuso la UEFA por la acción.
Alemania es la tercera de las grandes eliminadas antes de tiempo. Los de Rudi Voller repiten la decepción de la pasada Eurocopa de Bélgica y Holanda del año 2000 cuando quedaron apeados también en la primera fase. Tras sendos empates ante Holanda y la temible Letonia, los germanos debían ganar imperiosamente a la República Checa en el último para obtener el billete para cuartos, pero los suplentes del equipo de Karol Bruckner han sido simplemente mejores. Pese a la eliminación, Michael Ballack ha cotizado al alza su caché y el Barcelona deberá mejorar aún más su oferta por el cerebro teutón, aunque parece seguirá unas cuantas temporadas más en el Bayern de Múnich.La espléndida generación del León de Oro
Precisamente, la República Checa es la otra cara de la moneda. Acudía a Portugal sin hacer ruido, pero con la intención de hacer algo grande. Y de momento va por el camino correcto. Los centroeuropeos fueron los primeros en lograr el pase matemático a cuartos después de vencer a Letonia y Holanda. Ante los letones, sufrieron más de los previsto, pero ante los oranje protagonizaron un partido antológico, el más espectacular de la primera fase junto al Francia-Inglaterra. Frente a Alemania, con los suplentes, completaron el trío de victorias. Es el único equipo que ha hecho tres de tres.
Si los checos han sido el equipo revelación de la primera fase, la gran sorpresa ha corrido a cargo de Grecia. Su técnico, el alemán Otto Rehhagel, había dicho antes de llegar a la Eurocopa que para su equipo era ya un premio el solo hecho de estar en Portugal, pero la victoria en el encuentro inaugural ante el anfitrión elevó sus aspiraciones hasta el punto de que, casi sin quererlo, están entre los ocho mejores del campeonato. Grecia creó una gran conmoción en Portugal, que se hundió en una depresión colectiva tras perder el partido inaugural. Los lusos despertaron tres días después al vencer a Rusia y celebraron con estruendo la victoria contra España y el consiguiente pase para los cuartos de final. Portugal dio el primer paso. Ahora falta saber si será capaz de superar el segundo obstáculo ante Inglaterra.Rooney, el niño que "no tiene" abuela
La Inglaterra del sueco Sven Goran Eriksson es otra de las sensaciones de la Eurocopa. Han cumplido sin problemas su primera misión y lo ha hecho con un fútbol de calidad y toque, lejos del típico británico del balonazo al área. Además, ha descubierto a la figura de la competición hasta ahora, su joven delantero Wayne Rooney, que suma ya cuatro goles para encabezar la tabla de pichichis junto al holandés Ruud Van Nistelrooy. El caso de Rooney, de 18 años, es curioso. Y para curiosidad, la de su abuela, que dice que prefiere el bingo a ver jugar a su nieto.
También ha cumplido Francia, aunque con un juego menos brillante del esperado, pero con un Zidane esplendoroso y autor de tres goles -dos de ellos en el memorable partido en el que vencieron a los ingleses con remontada incluida- y con un Thierry Henry que no ha podido renacer en el último encuentro ante Suiza. Objetivo zanjado también para Holanda, aunque los Dick Advocaat estuvieron en la picota tras las dos primeras actuaciones, debieron esperar al tropiezo de Alemania y a su victoria ante Letonia en la última jornada.