L D (Agencias)
La decisión del presidente George W. Bush de proteger la producción estadounidense de acero con la imposición de aranceles sobre las importaciones ha suscitado la unánime condena de los principales países productores. Concretamente, la Comisión Europea anunció el miércoles que denunciaría la decisión de EEUU ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin de obtener una condena "inmediata".
El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, dijo que la medida estadounidense, que supone aranceles de entre un 8 y un 30 por ciento para una serie de productos, carece "tanto de fundamentos legales como económicos". El vicepresidente segundo del Gobierno, Rodrigo Rato, calificó de "grave y equivocada" la decisión de EEUU porque puede provocar unas distorsiones "muy considerables" desde el punto de vista del comercio internacional. Rato consideró además que la reacción del Gobierno norteamericano contradice lo que los países de la OCDE están tratando de demostrar a los países en vías de desarrollo sobre las ventajas de la libertad de comercio.
Rato reiteró que “no puede ser una medida más desafortunada, que además tiene consecuencias económicas para los productores europeos". Por su parte, el Gobierno alemán, a través de su ministro de Economía, Werner Müller, y la industria alemana del acero criticaron la medida anunciada por el presidente Bush. Müller expresó en Berlín su preocupación por la decisión de Bush de imponer aranceles de hasta el 30 por ciento y considera que afectará de manera especial a las exportaciones europeas en general y alemanas en particular. El ministro de Economía dijo que “la industria alemana del acero ha completado desde hace unos años un necesario cambio estructural con una dolorosa eliminación de puestos de trabajo y sin medidas económicas externas de protección".
El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, dijo que la medida estadounidense, que supone aranceles de entre un 8 y un 30 por ciento para una serie de productos, carece "tanto de fundamentos legales como económicos". El vicepresidente segundo del Gobierno, Rodrigo Rato, calificó de "grave y equivocada" la decisión de EEUU porque puede provocar unas distorsiones "muy considerables" desde el punto de vista del comercio internacional. Rato consideró además que la reacción del Gobierno norteamericano contradice lo que los países de la OCDE están tratando de demostrar a los países en vías de desarrollo sobre las ventajas de la libertad de comercio.
Rato reiteró que “no puede ser una medida más desafortunada, que además tiene consecuencias económicas para los productores europeos". Por su parte, el Gobierno alemán, a través de su ministro de Economía, Werner Müller, y la industria alemana del acero criticaron la medida anunciada por el presidente Bush. Müller expresó en Berlín su preocupación por la decisión de Bush de imponer aranceles de hasta el 30 por ciento y considera que afectará de manera especial a las exportaciones europeas en general y alemanas en particular. El ministro de Economía dijo que “la industria alemana del acero ha completado desde hace unos años un necesario cambio estructural con una dolorosa eliminación de puestos de trabajo y sin medidas económicas externas de protección".
