Cada día son más los términos y sobre todo las operaciones y productos que se manejan en los mercados financieros, cuya dinámica no siempre asegura que los mismos sean
comprendidos en toda su extensión por quienes se acercan a ellos armados sólo con su buena voluntad. Entre estos productos merecen especial consideración, sobre todo por su desarrollo extraordinario y su potencial, los futuros.
Se trata de contratos financieros en los que las dos partes, la compradora y la vendedora, se obligan a comprar y a vender respectivamente un activo subyacente (del que se “deriva” el contrato) en una fecha futura determinada y a un precio fijado en el día de contratación. Por ejemplo, si una persona compra un futuro sobre Telefónica a 12 euros (precio fijado) y lo mantiene abierto hasta la fecha de vencimiento, cuando éste llega tiene la obligación, no importa cómo este cotizando Telefónica, de recibir 100 acciones a 12 euros. Es importante resaltar que los dos tienen la “obligación” de cumplir el contrato, hecho que los diferencia de otros derivados de importancia como son las opciones, donde la parte vendedora tiene la “obligación” de cumplir el contrato, mientras que la compradora tiene el “derecho” de ejercer o no la opción.
Lo activos subyacentes sobre los que se negocian futuros pueden ser índices bursátiles, acciones, bonos, divisas, materias primas (oro, petróleo, maíz, grano,...). Además, se espera la creación de futuros sobre nuevos subyacentes (se intentó sobre los cítricos en España y se habla de futuros sobre las condiciones meteorológicas). Hay que diferenciar dos tipos de mercados o dos entornos donde se pueden contratar los futuros financieros: Mercados Organizados y Mercados OTC (Over The Counter). La diferencia radica en que en los Mercados Organizados los contratos son estándar (todos tienen el mismo nominal y las fechas de vencimiento son fijas). Por el contrario, en el Mercado OTC, las partes deben de ponerse de acuerdo no sólo en el subyacente sino también en la fecha de vencimiento y el nominal del contrato. Otra diferencia importante es que los Mercados Organizados son “ciegos” (el propio mercado actúa como contrapartida en caso de impago) y además son mucho más líquidos que los OTC.
Cabe también distinguir entre contratos en los que la liquidación es por diferencia de precio entre la compra y la venta (o el precio de vencimiento) y en los que la liquidación se realiza mediante la entrega física del activo subyacente. Así, un futuro sobre el Ibex se liquidará por diferencia, ya que es materialmente imposible entregar “un Ibex”, mientras que un futuro sobre una acción se puede liquidar bien por diferencia o bien entregando 100 acciones del subyacente.
Otra característica de estos contratos es el grado de apalancamiento que permiten. Es decir, aportando una pequeña cantidad como garantía, realmente estamos negociando sobre una cantidad nominal mucho mayor. Para ello, necesitamos saber el multiplicador del contrato y la garantía a desembolsar. Por ejemplo, un futuro sobre el Ibex tiene un multiplicador de 10 euros y una garantía fija de 6.000 euros. Esto significa que, si hemos contratado el futuro a 8.000, el nominal de nuestro contrato será de 80.000 euros, pero sólo tendremos que desembolsar 6.000. Además, el multiplicador nos indica que por cada punto que suba el Ibex, ganaremos 10 euros. La garantía únicamente hay que desembolsarla en caso de que al acabar el día mantengamos alguna posición abierta. Es decir, podemos negociar durante todo el día sin necesidad de desembolsar nada, siempre y cuando cerremos la posición antes del cierre del mercado. La garantía se deposita durante la tarde y está remunerada por el mercado correspondiente vía depósito over night. La liquidación de pérdidas y ganancias es diaria, también llamado mark-to-market. Es decir, se abona o bien se carga contra la garantía la diferencia con respecto al cierre del día anterior. Si perdemos en el día, tendremos que reponer la garantía hasta llegar a los 6.000 euros por contrato, y si la garantía se agota, nos cierran la posición, es decir, se liquida el contrato a la cotización del día.
Los futuros son el producto financiero mas arriesgado que existe. Es decir, la pérdida o ganancia potencial es muy alta en ambos casos, debido al multiplicador. Ofrecen la ventaja de la liquidez y la rapidez de contratación al ser generalmente mercados electrónicos. Se puede tomar posición vendedora desde el principio, puesto que no hay que poseer los contratos para venderlos. Aunque está catalogado como un producto especulativo, la realidad es que un importante porcentaje de los futuros que se contratan es como cobertura a otras inversiones. Por ejemplo, si poseemos una cartera de renta variable española, podemos vender futuros sobre el Ibex para “cubrir” una parte de la cartera en caso de una caída bursátil (lo que perdemos por la cartera lo compensamos con la ganancia en futuros).
Nos permiten crear estrategias combinando varios productos financieros como acciones, bonos, divisas, estrategias con opciones, etc., que nos permiten rebajar el riesgo. Así es que ya saben: a ganar o a perder dinero pero, eso sí, con rapidez a través de los futuros. Que tengan suerte y acierto.

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