
No sé si la idea de sacar ahora en algunos de los principales medios la noticia de que un juez imputó a Cristóbal Montoro en abril tenía como objetivo intentar empatar la corrupción de PP y PSOE ahora que parece que Torre Pacheco empieza a decaer como distracción. Pero con lo que quizá no contaban es que la derecha, y especialmente la derecha liberal, es la que con más ahínco está celebrando la mera posibilidad de que el exministro de Hacienda acabe ingresando en prisión.
Desgraciadamente, es difícil que este proceso llegue a buen puerto. La excusa que crearon Conde Pumpido y su grupo de violadores de la Constitución para garantizar la impunidad de los ladrones socialistas andaluces de los ERE podría ser igualmente aplicable aquí. Al fin y al cabo, los socialistas de todos los partidos se ayudan entre sí, a veces sin pretenderlo siquiera. Lo que decidió entonces el TC es que la redacción de leyes y normas en un órgano colegiado, como es el Consejo de Ministros, no puede ser considerada prevaricación. Y eso es justamente de lo que se acusa a Montoro, de proponer una ley que favorecía a los clientes de su despacho, ese Equipo Económico al que denunció una y otra vez nuestro Luis Quintero durante los años de plomo de Montoro en Hacienda.
Aun así, es posible que los demás delitos de los que se le acusa puedan llegar a sumar una docena de años de cárcel; seis antes de que saliera en tercer grado. Disfrutaríamos de todos y cada uno de esos años. Y no tanto, si les soy sincero, por el caso del que se le acusa, siendo gravísimo, sino por ser el creador del régimen de terror fiscal que ya ha obligado hasta a bufetes extranjeros a intervenir para defender a los contribuyentes de la voracidad, opacidad y arbitrariedad de la Agencia Tributaria desde que Montoro impuso la doctrina de que los ciudadanos eran culpables de fraude mientras no se demuestre lo contrario, y en muchos casos, aun después de demostrar su inocencia en los tribunales.
Ni antes ni después ha habido un ministro de Hacienda más dañino para los derechos individuales que Montoro durante su etapa en el Gobierno de Rajoy, quien le dejó hacer y deshacer a su antojo y es responsable de sus desmanes. Bien conocido ha sido siempre su uso de la Agencia Tributaria para acallar a los periodistas críticos, como han recordado Losantos, Alsina y Chicote, que no son precisamente los más admirados del progresismo patrio, y políticos de su propio partido, como Esperanza Aguirre. Así que ¿puede extrañarle a alguien que sea precisamente la derecha, y especialmente la derecha liberal, la que esté dando palmas con las orejas con esta imputación?
El héroe liberal no es Cristóbal Montoro: es el villano; los héroes son los Xabi Alonso y los Agapito García que han combatido contra el Mal, hayan ganado o perdido. Y es por ellos por los que más celebraré que el vampiro ingrese en prisión.
