
A primera vista, el planteamiento resulta casi contraintuitivo: en lugar de pagar al banco, es el banco el que te va pagando a ti, usando tu vivienda como garantía, y todo ello sin perder la titularidad ni tener que mudarte. Sí, esta fórmula existe y se llama hipoteca inversa. ¿Y cuánto se puede generar con este sistema? Esa respuesta ya no es tan simple.
Hay muchos elementos que entran en juego: desde la edad del solicitante hasta la ubicación del inmueble o las condiciones del banco. Todo suma, o en ocasiones resta, de hecho, es fundamental que sepas qué intereses se pagan en una hipoteca inversa, ya que se van sumando con el paso del tiempo y afectan no solo al dinero que llega a tu cuenta, sino también la deuda final que gravará la vivienda.
Factores que influyen en la cantidad obtenida
El principal punto de partida es el valor de la vivienda: cuanto mayor sea, más margen tiene la entidad para ofrecerte una renta más elevada. Eso sí, no esperes obtener el 100% del precio de tasación: lo habitual es que se conceda entre un 20% y un 30% del valor del inmueble, y solo en casos excepcionales se puede elevar la cifra.
Luego está la edad del solicitante, que sigue una lógica clara: cuanto mayor seas, mayor será la renta que te pueden ofrecer porque el periodo de pagos será más corto para la entidad, en teoría. También debes tener en cuenta la modalidad escogida (pago único, pagos puntuales, renta mensual, etc.), ya que cada opción cambia enormemente la cuantía a recibir y la forma en que la recibirás.
Por último, pero no por ello menos importante: la localización y el estado del inmueble. Una vivienda céntrica o en una capital siempre genera mejores condiciones, al igual que una casa en buen estado. Son aspectos que suman mucho.
Costes asociados a la hipoteca inversa
Aunque la hipoteca inversa brinda liquidez, también conlleva los gastos típicos de los préstamos junto a otros específicos. Por ejemplo, la tasación, los gastos de notaría, el registro o la gestoría, a lo que añadir un asesoramiento que suele ser obligatorio si se hipoteca la vivienda habitual, o los habituales seguros o primas.
Es cierto que muchos de estos gastos se pueden financiar con la propia hipoteca para no tener que pagarlos en efectivo al firmar, pero sí que incrementan la deuda pendiente y, por tanto, los intereses totales. También debes analizar si hay comisiones por desistimiento o reembolso anticipado. Pueden ser sorpresas desagradables.
¿Cómo podemos calcular la cantidad a recibir con la hipoteca inversa?
Es imposible dar una cifra exacta, pero sí que se pueden hacer aproximaciones. Como decíamos, lo habitual es que la entidad ofrezca entre un 20% y un 30% del valor de tasación. Así, si por ejemplo tienes una vivienda valorada en 200.000 euros, puedes aspirar a entre 40.000 y 60.000 € con la hipoteca inversa. En caso de optar por cobros mensuales, el importe a percibir será de unos cientos de euros al mes.
En cualquier caso, lo ideal es solicitar simulaciones personalizadas a distintos bancos y comparar tanto el importe bruto como los tipos de interés, las comisiones, los gastos y la deuda estimada que quedará a futuro. Recuerda que lo que importa no es solo la liquidez inmediata, sino también el futuro.
