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Polémica por el cierre de la librería Tipos Infames: ¿tiene la culpa el capitalismo?

Lo que motiva, en último término, el odio que tienen los intelectuales al capitalismo es el resentimiento.

Lo que motiva, en último término, el odio que tienen los intelectuales al capitalismo es el resentimiento.
Una mujer pasa al lado de la librería Tipos Infames. | Europa Press

¿Es el capitalismo enemigo de la cultura? ¿Deberían ser protegidos por las autoridades públicas los negocios relacionados con este sector? ¿Por qué parece ser que la mayoría de los referentes de la cultura son de izquierdas? Estas son algunas de las cuestiones que pueden desprenderse de la última polémica de la izquierda madrileña que, debido al cierre de una librería con más de una década de historia, han decidido señalar como culpables al capitalismo y la gentrificaciónsegún la RAE: proceso de renovación de una zona urbana, generalmente popular o deteriorada, que implica el desplazamiento de su población original por parte de otra de un mayor poder adquisitivo—.

Cierra la librería Tipos Infames

Tal y como publicaron en su perfil de Twitter los dueños de la librería Tipos Infames, tras más de 15 años de trayectoria tienen que echar el cierre. "Lamentablemente la gentrificación, como a tantos comercios de proximidad, nos ha podido y tenemos que cerrar", señalaban. Asimismo, en una entrevista reciente, los libreros inciden en "no es solo por la gentrificación, sino por el puto capitalismo".

Como exponen en su propia web, la librería comenzó su andadura en octubre de 2010 en el madrileño barrio de Malasaña con la idea de que "es necesario redefinir el concepto tradicional de librería para adaptarlo a los nuevos tiempos". De hecho, los dueños destacan que este negocio "cuenta con diferentes ámbitos en los que desarrollar sus actividades: librería, cafetería, enoteca, sala de exposiciones". Desde la librería subrayan que "del mismo modo que hemos apostado por una serie de editoriales y autores de corte independiente, también ofrecemos otros productos diferenciados y de calidad como vinos de autor, cervezas artesanas y una amplia gama de actividades".

Lo cierto es que la noticia del cierre de la librería ha despertado una cascada de reacciones en redes sociales. "Otra víctima de un modelo de ciudad que prefiere turistas a vecinos", lamentaba un usuario que, asimismo, destacaba que la ciudad de Madrid estaba tomada por la "gentrificación, alquileres imposibles y abandono del comercio de barrio".

En este mismo sentido, otros usuarios señalaban que "me entristece mucho el cierre de una librería preciosa como Tipos Infames tras una trayectoria ejemplar de 15 años", subrayando que "dedicarse a los libros en España no es fácil".

"Además de saber mucho de libros y de tomarse el tiempo de aconsejar muy bien, los de Tipos Infames siempre tenían detalles", apuntaba una persona que destacaba que "por eso era mi librería favorita de Madrid".

En esta línea, otros usuarios subrayaban que "Madrid se empobrece con la expulsión de los comercios de proximidad que fomenta el Ayuntamiento favoreciendo la especulación que los asfixia", denunciando cómo "todo tipo de pequeño comercio está amenazado por la política de Almeida al servicio de la gentrificación".

Por su parte, Eduardo Rubiño, portavoz adjunto de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, defendía que "si el modelo de nuestra ciudad conlleva que librerías o escuelas de música echen el cierre y sean expulsados en pro de la turistificación es que está radicalmente mal". Así, añadía que "Madrid tiene que construirse al servicio precisamente de este tejido cultural, no en su contra".

Con todo, una de las políticas de izquierda que se han pronunciado sobre el cierre de la librería es Rita Maestre, quien aseguraba que Tipos Infames era una de sus librerías "de referencia" en Madrid.

En este sentido, Maestre insistía en el discurso enarbolado por la izquierda en redes sociales al respecto y afirmaba que "ahora, tras 15 años siendo un espacio cultural clave en nuestra ciudad, se ven obligados a cerrar por unos precios de los alquileres que ningún madrileño ni pequeña empresa se puede permitir". De este modo, apuntaba que "están quitándole a nuestra ciudad todo lo bueno que tiene para convertirla en un parque temático para ricos y turistas".

¿Víctimas del capitalismo?

No obstante, aunque los dueños de la librería culpen al capitalismo y la gentrificación de ello, y a pesar de haber logrado convencer a un gran número de personas, que no han dudado en lamentar públicamente la noticia, otras personas se muestran más escépticas con respecto a este discurso. Así, la editorial independiente Mutatis Mutandi, especializada en ficción contemporánea y ensayo, aseguraba que desde Tipos Infames "nos anulaban presentaciones a última hora y nos dejaban colgados con una sonrisa: infames, sin duda", si bien deseaban suerte a los libreros.

"Cierra la librería Tipos Infames de Madrid. Echan la culpa a la 'gentrificación'. Que les suben el alquiler, vamos", ironizaba otro usuario.

Del mismo modo, otras personas destacaban que librerías como esta, en realidad, son un claro ejemplo, precisamente, de la gentrificación que ahora denuncian. "Proyectos como Tipos Infames FUERON la gentrificación, ciclo ya finiquitado", apuntaban en redes sociales, incidiendo en que "su postureo cuqui y fatuo desvirtuó la vida de barrio y contribuyó a la inversión e invasión global del centro de Madrid".

En efecto, no podemos ignorar que negocios como esta librería fueron fruto del ámbito cultural propiamente de izquierdas que surge en la década de 2010, relacionados en muchos casos con el Movimiento de los Indignados, el 15-M y el núcleo original de Podemos, caracterizados por personificar una nueva izquierda radical, cursi e hipócrita.

Así las cosas, otros usuarios señalaban la incoherencia de que, por un lado, los libreros responsabilicen al sistema capitalista del cierre de su negocio y, por otro, no tuvieran ninguna consideración con sus clientes a la hora de cobrarles 10 euros por una bolsa.

Precisamente, en relación con las incoherencias de los dueños de la librería Tipos Infames y sus denuncias contra el capitalismo, otras personas se hacían eco de testimonios de antiguos trabajadores que cuentan cómo tuvieron un contrato temporal de pocos meses y no pagaban adicionalmente por trabajar por las noches. "El puto capitalismo son ellos, que reciclaban el vino de las presentaciones", aseveraba una antigua trabajadora.

En este sentido, otros usuarios han querido comprobar cuánto dinero público ha recibido la librería y han descubierto que, desde el año 2022, Tipos Infames ha obtenido más de 51.400 euros en subvenciones públicas.

Así las cosas, resulta curioso que, en el fondo, culpar al capitalismo y la gentrificación supone renunciar a la responsabilidad individual. Si estos libreros detectan que el mercado no valora el servicio que ofrecen, deberían plantearse la alternativa de tratar de satisfacer las demandas reales de la sociedad. Por tanto, si no pueden seguir manteniendo la librería, sus propietarios deberían considerar que, quizás, es porque no es necesaria, dado que así lo valoran los consumidores.

Sin embargo, este rechazo a la lógica del mercado denota, implícitamente, un odio al capitalismo cuyas razones últimas ya denunciaron Bertrand de Jouvenel –en un artículo– y Ludwig von Mises –en su obra La mentalidad anticapitalista—. Concretamente, al respecto Jouvenel explica en Los intelectuales europeos y el capitalismo:

El hombre de negocios ofrece al público "bienes", definidos como "todo lo que el público desea comprar"; el intelectual trata de enseñar lo que está "bien", y para él algunos de los bienes que se ofrecen son cosas de ningún valor y el público debería ser disuadido de desearlas. El mundo de los negocios es para el intelectual un mundo de valores falsos, de motivos bajos, de recompensas mal dirigidas.

Por su parte, Mises detalla:

Odia el intelectual, (...), al capitalismo por cuanto encarna en viejos amigos cuyo éxito le duele; inculpa al sistema de la frustración de unas ambiciones que su personal vanidad hizo desmedidas.

Dicho de otro modo: lo que motiva, en último término, el odio que tienen los intelectuales al capitalismo es el resentimiento. Éstos se dan cuenta de que el mercado no siempre –de hecho, casi nunca– premia lo que ellos ofrecen, mientras que la sociedad suele valorar en mayor medida otros productos de mayor necesidad y, en ocasiones, más atractivos.

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