No se sorprendan, porque nuestro Presidente, salvo para gobernar, tiene materia para satisfacer o para contrariar a propios y a extraños.
Entre los proyectos rimbombantes anunciados, se le ha ocurrido constituir un instrumento financiero, cuyo apelativo será el de "Fondo Soberano España Crece"; un eufemismo más en su larga trayectoria de frases para la historia.
Pero, hoy, siento en el alma desilusionarles, porque me atrevería a decir que el curriculum vitae de Sánchez, como gobernante, es la sucesión de promesas de toda especie, incumplidas hasta su vencimiento.
Este currículo, es necesario recordarlo, precisamente, en este momento, pues, el Presidente ha renunciado a más de 60.000 millones de euros, en créditos Next Generation, el 75% de los asignados a nuestro país por la Unión Europea, por no encontrar oportunidades de empleo para los mismos en este período, que terminará el próximo mes de agosto.
Me cuesta mucho admitir que, como dicen algunos, esto es España: "siempre tarde, mal y nunca". No estoy de acuerdo; en España existen muchos españoles que a diario se comprometen y trabajan, asumiendo responsabilidades, para garantizar el cumplimiento de objetivos económicos, en plazo y forma.
Pues bien, qué decir hoy de la ocurrencia sanchista de ese Fondo Soberano. Dos observaciones: la primera es que un Fondo Soberano, se asocia con la idea de recursos disponibles, acumulados por excedentes de renta – en este caso del Estado –, cuando España, que en su primer año completo de gobierno (2019) tuvo una deuda del 97,7% del PIB, ya en el año siguiente, ésta alcanzaba el 119.3% del PIB, siguiendo por encima del PIB hasta el último publicado por EUROSTAD (año 2024), sin visos de enmienda.
La segunda observación, es porque el término Soberano, indica titularidad del ente público, que es quien ostenta la soberanía, y en este caso el Fondo anunciado, se inicia por un crédito/deuda de los Next Generation – 10.500 millones de euros – para movilizar, en el mercado financiero, hasta 120.000 millones de inversión privada.
Finalmente, el apelativo del fondo de "España crece", provoca sonrisa, si es que provoca algo. A no ser que sea buscar refugio del fracaso, acusando a la iniciativa privada de no querer colaborar en el crecimiento de la Nación española, que todo podría suceder.
En conclusión, y el Foro Económico Mundial, desarrollado en Davos la semana pasada, ha puesto altavoz autorizado a lo que muchos ya pensábamos. Ha publicitado, por lo que a España se refiere, que el llamado "Fondo Soberano España Crece", ni es un Fondo – por cómo se constituye –, ni es Soberano – por quienes lo constituyen –.
Es más, que si España pretende utilizar un préstamo de 10.500 millones de euros para la creación de ese "Fondo Soberano…", la Unión Europea lo aceptará, según el acuerdo suscrito en diciembre pasado, entre la Comisión Europea y el Gobierno de España, siempre que su gestión sea profesional e independiente.
Se trata de evitar las denominadas razones políticas y demás eufemismos en la acción bancaria con tales recursos, que pretenden confiarse a una institución, tan poco independiente, como el Instituto de Crédito Oficial.

