Colabora

El hijo de la víctima de Hortaleza anuncia que seguirá en el piso okupado

El joven comunica su decisión pese a no ser el propietario, mientras la dueña del inmueble espera la ejecución del desahucio tras años sin cobrar.

Calle López de Hoyos, donde se encuentra la vivienda okupada. | Google Maps

La muerte violenta de Petronila F. B., de 36 años, ha abierto un escenario de tensión que trasciende el ámbito policial. A las pocas horas del crimen cometido en el piso bajo de la calle López de Hoyos, su hijo mayor, de 19 años, ha trasladado su intención de permanecer en la vivienda pese a no ser su legítimo propietario.

El cuerpo de la víctima continúa en el Instituto de Medicina Legal, pendiente de la autopsia, mientras el conflicto por el inmueble se recrudece. La titular del piso, Jacqueline, se encuentra fuera de Madrid por motivos familiares y ha explicado al diario ABC que el abogado del joven contactó con su representante legal para plantear sus exigencias.

Presión sobre la propietaria

Según su relato, el mensaje fue directo y condicionante. "Su abogado ha llamado al mío esta mañana (ayer jueves) para comunicarnos que el hijo pretende seguir en la casa; que se volverá a Paraguay, su país, solamente si retiro todas las denuncias y reclamaciones de lo que me deben: más de 23.000 euros. Pero yo ya tengo una sentencia a favor de mí, solo me falta la fecha del desahucio", afirma.

La mujer asegura llevar cerca de tres años sin percibir renta alguna y atravesar una situación personal extrema. No dispone de otra vivienda, se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico y duerme en el sofá de una amiga, pese a contar con una resolución judicial favorable. La relación personal que mantenía con la fallecida se rompió tiempo atrás.

Renuncia a la herencia

Tal y como ha detallado Jacqueline a ABC, el hijo de Petronila también ha advertido de su intención de renunciar a la herencia para evitar hacerse cargo de la deuda acumulada. Además, podría acogerse a un supuesto escenario de vulnerabilidad alegando que padece epilepsia.

Ese argumento no le impidió regresar al domicilio poco después del crimen. Según la información publicada por el citado medio, el joven acudió acompañado de varios chicos y comenzó a retirar enseres de la vivienda con rapidez, cargándolos en un vehículo tras recibir las llaves por parte de las autoridades, una vez levantado el precinto policial.

Investigación en curso

Ell Grupo VI de Homicidios continúa con las diligencias para esclarecer el asesinato. El principal sospechoso es Carlos P., de 33 años, conocido como Kiki, expareja de la víctima y trabajador de una empresa de reformas del barrio.

El hombre se entregó horas después de los hechos a agentes de la Unidad de Prevención y Reacción en el distrito de Tetuán, ante quienes confesó el crimen. Sobre él pesaba desde hacía aproximadamente un año una orden judicial de alejamiento por malos tratos que seguía en vigor en el momento del asesinato. Los investigadores tratan ahora de determinar si, pese a esa prohibición, ambos habían retomado la convivencia, una relación que, según las primeras pesquisas, fue conflictiva desde casi el inicio.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario