
(Libertad Digital) Fuentes oficiales sirias aseguraron que cuatro o cinco aviones de las Fuerzas Aéreas de Israel traspasaron la frontera aérea y "descargaron algo de munición" el desierto del norte de Siria junto a su frontera con Turquía. Las mismas fuentes, sin embargo, no supieron precisar el tipo de aeroplanos, según subraya la crónica de Jerusalem Post.
"El enemigo israelí aéreo se infiltró en el territorio sirio a través de la frontera norte, procedente del mediterráneo y en dirección hacia el este" dijo el portavoz militar sirio. "Las unidades aéreas de defensa (sirias) se enfrentaron a ellos y les forzaron a abandonar después de que descargaran algo de munición en el desierto sin causar ni daños humanos ni materiales", añadió.
En relación al eventual episodio, el ministro de Información sirio, Moceen Bilal, aseguró que su gobierno está "seriamente estudiando la naturaleza de la respuesta". En una entrevista a Al Yazira recogida por el JP, el ministro no quiso concretar si la reacción será militar o diplomática. Pese a que tampoco dio más detalles sobre el incidente, Bilal aseguró que el hecho demuestra que la política exterior de Israel está basada en hostilidad.
Israel, por su parte, aún no ha emitido ninguna declaración oficial al respecto, sin embargo, según JP las Fuerzas de Defensa de Israel se limitaron a asegurar que "no acostumbramos a responder a este tipo de informaciones". El diario progresista, Haaretz, reproduce las declaraciones de un portavoz militar de Tel Aviv que permanece en el anonimato y que asegura que de momento "no tenemos conocimiento de que se haya producido algo así". No obstante, fuentes militares añadieron que se está estudiando las informaciones.
La última vez que cazabombarderos israelíes dispararon en territorio sirio fue en octubre de 2003, cuando fue atacado el campo deshabitado de refugiados palestinos de Ein Tzacheb, en respuesta a un atentado suicida en Haifa, que costó la vida a 19 personas y que se atribuyó la Yihad Islámica, informa Europa Press.
Esta tensión aerea se encuadra en un momento de alta tensión entre ambos países después de que oficiales sirios, incluída la máxima autoridad del país, el presidente Bashar Assad, viniesen advirtiendo que el conflicto de los Altos del Golán "no puede quedar siempre". No en vano durante este verano se ha barajado la posibilidad de que este periodo de máxima sensibilidad pudiese desembocar en un conflicto, sobre todo, en el primer aniversario de la Segunda Guerra del Líbano en la que el regimen de Bashar jugó un papel esencial. Siria e Israel, sin embargo, insistieron en que no estaban interesados en una guerra. Pero ¿dice la verdad Damasco?
