LD (EFE) Durante un foro empresarial celebrado en el distrito financiero de Makati, la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, anunció que "mi marido se ha ofrecido a irse al extranjero para permitirme servir lo mejor posible como presidenta". Esa medida disipará las acusaciones sobre su supuesta influencia en las decisiones del Gobierno.
La oposición y algunos medios de comunicación acusan a José Miguel Arroyo de influir en varias decisiones económicas del Gobierno y en el nombramiento de personas de su círculo en puestos gubernamentales. Además, José Miguel Arroyo y su hijo, el congresista Juan Miguel Arroyo, han sido acusados por la oposición de recibir comisiones millonarias de una lotería ilegal conocida como "jueteng", muy popular entre los filipinos de extracción baja.
A este escándalo se suma la aparición este mes de unas cintas en las que supuestamente se escucha a la presidenta ordenar a un funcionario electoral que amañe a su favor las elecciones que ganó en mayo de 2004. El material, que fue supuestamente grabado de forma ilegal por la inteligencia militar, han minado de forma considerable la credibilidad de la presidenta y han provocado las movilizaciones de la oposición exigiendo su dimisión.
