
No se ve intimidado por las habladurías gracias a su fe en Dios. El Pontífice de 82 años explicó a los miles de congregados en la plaza de San Pedro, que en ocasiones "el hombre puede caer en lo más bajo, incluso a niveles vulgares", pero Cristo acude en su ayuda "aún cuando la situación se vuelve difícil".
Por primera vez en sus casi cinco años de Pontificado, Benedicto XVI dijo esas palabras desde el Papamóvil. Leyó también una plegaría en la que pidió a Dios que ayude "a la juventud y a aquellos que trabajan para educarlos", lo que en opinión de "Radio Vaticano" significa "resumir los sentimientos de la Iglesia en este difícil momento".
Benedicto XVI se refirió igualmente a las tensiones de los últimos días en Jerusalén: "en este momento nuestro pensamiento y nuestro corazón se dirigen de modo particular a Jerusalén".
